martes, 18 de junio de 2024

Así hablaba JDP (VI).

P: ¿Cómo interpreta Ud. el momento argentino, la situación de la República?

JDP: “Comenzaré por decirle que la situación argentina no es absolutamente intrínseca de la República Argentina. Es una situación que está viviendo el mundo entero como consecuencia de una evolución general, contenida por los sectores reaccionarios …”

“… para encuadrar el problema argentino –ya que la República Argentina no vive en la estratósfera sino que vive en esta Tierra que se ha empequeñecido como consecuencia del progreso …-, hay que tratar el problema mundial”. “… ése es el orden de exposición que se puede hacer”.

“… los países están, todos, agitados interiormente por un proceso evolutivo … Y, en el orden internacional, el segundo factor que gravita, es la decadencia de los imperialismos.”

“Si el primer factor de alteración interno son los cambios estructurales en lo político, en lo económico, en lo social, en lo cultural, etc., están también los países interferidos por la acción de los imperialismos que, en cierta medida, gravita también en lo interno”.

“La decadencia imperialista es su propia descomposición. Ellos no se entregan sin pelear. Por eso estamos amenazados por una tercera guerra mundial.”

“La política interna ha pasado a ser una cosas casi “provinciana”. Hoy la política es internacional. Que juega dentro o fuera de los países”

“Pero esa política internacional está obligada a que la manejen. ¿Cuáles son sus instrumentos? Las grandes internacionales.”

“La historia del mundo ha sido la historia de los pueblos contra los imperialismos. Desde los fenicios hasta nuestros días, el mundo no se ha librado nunca de la férula de los imperialistas.”

“Así, en el Sur, los líderes populares encabezamos la lucha contra el poder imperialista que nos está sojuzgando …”

“… pero no nos imaginemos que Estados Unidos va a hacer el despliegue de fuerzas y el gasto inmenso que está realizando –que lo pagamos nosotros, entre paréntesis, todos los tontos que le damos la plata a Estados Unidos y nos dejamos descapitalizar- por luchar contra el Vietcong.”

“Esa lucha que se viene, ha sido la lucha de la humanidad de todos los tiempos. Si eso sucedió con los fenicios; si eso sucedió con los egipcios; … con los griegos; … con los romanos; … con los españoles; … con los ingleses, ¿por qué no va a suceder con los norteamericanos …?

“… juntamos esos dos fenómenos. Esa evolución que agita interiormente a los países y esa evolución internacional con la decadencia imperialista, y tendremos la levadura que ha preparado todo este fermento que estamos viviendo. Dentro de eso la República Argentina juega un papel infinitesimalmente pequeño con sus problemas internacionales y con sus problemas internos”.

“Encuadrada así la República Argentina, recién podremos considerar el problema de nuestro país. Establecido este panorama general, creamos una situación general y, dentro de esa situación general vamos, ahora, a esbozar la situación particular de Argentina”.

“Siempre esto conviene hacerlo porque la vida de relación, hoy, es tan intensa que nada puede considerarse, en los problemas internos de Argentina, que no esté ligado al problema, al gran problema del panorama mundial”.

“… nadie puede gobernar en el mundo sin el concurso popular. Sin la gente del pueblo. Por eso los gobiernos constituyen dos acciones que son fundamentales: primero, un gobierno administrativo y segundo un gobierno humano que se llama conducción”.

“Lo primero se consigue fácilmente con un equipo de tecnócratas más o menos capaces y una dirección experimentada. Pero, a su vez, eso no se puede realizar si no hay un gobierno humano que conduzca al pueblo y que lo lleve a participar en la tarea. Sin ese concurso (conducción) no se puede realizar nada útil.”

“En política hay que considerar ese factor tan fundamental o más fundamental que el político administrativo”.

“… Cómo no va a estar arruinado el país …? Si lo están explotando de todos lados. Lo asaltan desde el exterior y lo saquean desde el interior”. … el pueblo argentino tampoco ha hecho lo posible … ¿Por qué? Porque no está preparado. Yo traté de politizar al país, de elevar la cultura social. Para elevar la cultura social de un pueblo hay que comenzar por politizarlo. … lo que nos está haciendo falta es elevar la cultura social y política”.

“Es muy fácil criticar, pero no es tan fácil decir cómo se resuelven los problemas”.

“Es indudable que, como van las cosas en Argentina, su incierto destino no puede desembocar sino en el caos más absoluto. Aunque falta establecer si la causa de semejante amenaza se debe atribuir a las instituciones o a los hombres que las manejan. Yo personalmente creo que no hay instituciones malas con hombres buenos y capaces, como tampoco hay buenas con hombres malos y mentirosos”.

“La institución es solo un instrumento para realizar un trabajo. … No existen organizaciones que sirvan para todo”.

sábado, 15 de junio de 2024

Así hablaba JDP (V).

“…el problema argentino, como el de casi todos los pueblos iberoamericanos, no es simplemente económico … esos pueblos forman parte de un mundo que se encuentra empeñado … en dilucidar un problema ideológico alrededor del cual se mueven los poderes más formidables que ha conocido la humanidad de todos los tiempos. … saben también que su decisión no depende tanto de ellos como de la que ha de producirse pronto, quizá, a miles de millas de distancia y luchan en la medida de sus fuerzas cada uno en el bando de su preferencia ideológica o en el que las circunstancias fortuitas terminan por arrojarlos”.

“Si existe en el mundo una dictadura efectiva y sangrienta es precisamente la ejercida por el capitalismo en sus formas internas e internacionales ... Cuando se habla de ‘mundo libre’ no se va más allá de una hipócrita falsedad porque no se puede hablar de hombres libres en países esclavos, como tampoco se puede hablar de países libres si se trata de naciones bajo el dominio extranjero, la presión de la fuerza o el soborno a los ‘cipayos’ que lo sirven”.

“Sin embargo, todas las enormidades conocidas se disimulan con un cinismo enervante, porque se vive en un mundo en que la realidad no interesa tanto como las apariencias que mal disimulan el estado sofístico en que vivimos”.

“… ambiciones desproporcionadas de los hombres pequeños que las circunstancias anormales ponen al alcance de los cargos importantes”.

“… cada uno de los que se han encaramado en el poder no se interesa por la suerte de la Nación sino por su propia suerte … Este egoísta sentimiento de la propia salvación …”

“Un movimiento gregario como el nuestro puede prescindir de su jefe solo en el caso de que pueda ser reemplazado por otro. Quién es el que me va a reemplazar actualmente? … los tránsfugas no solo carecen de principios sino que a menudo tampoco tienen largo entendimiento”.

“Nunca los que se aglutinan políticamente detrás de objetivos oportunistas podrán comprender la fuerza y la solidaridad de un movimiento doctrinario como el nuestro”.

“… el ‘problema argentino’ es político, económico y social, ha sido provocado en parte por el sistema y el resto por los hombres cuya concupiscencia ha sido inaudita, no estando ausente tampoco la perversidad ni la irresponsabilidad”.

“Todo es consecuencia de entregar la cosa pública a hombre pequeños, sin prestigio ni representatividad, manejados desde detrás del trono por personas que defienden sus intereses o los de sus círculos …”

“… detrás de esta lucha casi anecdótica se está librando la verdadera lucha que caracteriza a nuestro tiempo … En manos de la reacción, manejados desde los centros plutocráticos, sirviendo intereses que no son los de la patria …”

“Yo no alcanzo a comprender los designios de algunos hombres que, ofuscados por lo anecdótico, olvidan que ante todo está el país:”

“Al revés de lo que muchos creen, el éxito no está solo formado por aciertos: es un conjuntos de aciertos y errores, donde los primeros son más”.

“No pierdo el tiempo contemplando los árboles que no dejan ver el bosque. … La política interna a pasado a ser provinciana: solo hay política internacional que se juega dentro o fuera de todos los países. … influenciando la vida de las naciones y de los pueblos en forma decisiva.”

“… nada de lo que hoy se desarrolla en el mundo se produce en compartimentos estancos”.

“De la crisis moral … se llega también imperceptiblemente a la carencia de patriotismo en la que cada uno piensa en sí mismo o en sus intereses personales o de círculo sin percatarse que en una comunidad que no se realiza nadie podrá realizarse. … ya no podrá pensarse en defender solo lo propio ni en desgastarse y desgastar al país en una lucha sin grandeza porque lo que está en juego es el patrimonio moral y material de todos los argentinos”.

“Nuestro temor reside más en la conducta de nuestros enemigos que en la propia conducta, porque los hechos demuestran con elocuencia una incomprensión y una pasión que los enceguece precisamente cuando más necesitan ver”.

“El país ha venido hundiéndose en el desequilibrio y el caos a través de una lucha insensata de intereses y pasiones que le están llevando al abismo. … del caos no se saldrá por medio de la lucha sino por el camino de la comprensión y colaboración de todos los interesados en superarlo. … no por la violencia inconsulta, la terquedad o la lucha.”

“La mayor crisis está pues representada por la falta de visión y patriotismo de la pretendida clase dirigente y los llamados factores de poder, que no han sabido comprender a tiempo la necesidad de anteponer las conveniencias nacionales a los apetitos personales o de círculo, ejercitando las virtudes que los que dirigen tienen la obligación de poseer …”

“El tiempo no ha pasado en vano. Los plazos se han ido cumpliendo y las circunstancias son cada día más perentorias. Sin embargo, con el empeño y sacrificio de todos, aún podemos salir delante de la grave encrucijada en que nos encontramos, pero todas las soluciones comienzan en la unidad de todos los argentinos, seriamente ocupados y comprometidos en una colaboración y cooperación que debe estar por sobre toda pasión o interés mezquino. Hasta tanto no comprendamos y practiquemos esa necesidad sin egoísmo ni malas artes, no habremos comenzado a dar solución a nuestros males. Y no estamos en situación de seguir discutiendo ni menos peleando por cuestiones secundarias cuando está en juego el patrimonio moral y material de todos los argentinos. O entendemos esto, o sucumbiremos irremisiblemente, porque nadie podrá realizarse en una comunidad que no se realiza.”

miércoles, 12 de junio de 2024

Así hablaba JDP (IV).

 “El equilibrio económico del régimen capitalista … había establecido un encadenamiento entre los diversos países por sus movimientos de intercambio financiero y económico. Con ello se había posibilitado que desde un país central se pudiera succionar la riqueza de los demás … Ello semejaba un sistema de vasos comunicantes que unía a numerosos tanques de un sistema encadenado, de modo que succionando de un tanque, uno podría ir paulatinamente vaciando los otros tanques a él ligados como vasos comunicantes. Ello había permitido y segúia permitiendo que la riqueza de un país pudiera ser explotada a larga distancia, siempre que se pudiera mantener en secreto la existencia de los tubos que unían los tanques … Nosotros previmos que terminada la guerra … los tanques de la mayor parte de los países quedarían en un mínimo nivel y era lógico que, por el principio de que los líquidos buscan su nivel, la riqueza nuestra bajaría también paulatinamente a ocupar el nivel de los demás tanques. La medida tendiente a evitar este fenómeno era colocar una llave que regulase la salida o entrada a nuestro propio tanque, de modo que el nivel de riqueza, de economía y de finanzas del país pudiera estar controlado contra el drenaje permanente y extraordinario que debía producirse”.

(21/10/46, en el Congreso Nacional en ocasión de exponer el primer plan quinquenal)

"¿Y cómo íbamos a arreglar el problema si no teníamos en nuestras manos la palanca que podía mover la economía de la Nación? Observen cuáles son esas palancas: los transportes terrestres, mediante los cuales se fija toda la política económica interna; la importación y la exportación, dos palancas que mueven la política internacional; los transportes de ultramar, que son, en último análisis, los que fijan los precios; y un sistema financiero que permite al gobierno accionar sobre todos los valores financieros del Estado. Los transportes terrestres estaban en manos de consorcios ingleses… La importación era de tres consorcios internacionales, lo mismo que la exportación. La marina mercante correspondía a dos grandes consorcios: uno, americano, y otro, inglés. El Banco Central estaba formado por 2 directores nombrados por el gobierno y 6 por los bancos extranjeros. En su directorio había tres directores que no sabían hablar castellano. Y ellos eran los que manejaban toda la emisión fiduciaria, controlaban los valores de plaza, establecían todo el régimen del crédito y custodiaban el oro de la Nación Argentina. Y nosotros, teniendo más de 100.000 hombres sobre las armas, debíamos tener a 4 extranjeros para que cuidaran la riqueza de la Nación. ¡Y decíamos que la economía argentina era floreciente y magnífica! Señores: de cualquier país del mundo, por poderoso que sea, Uds. me dan esas cinco palancas y yo les regalo todo lo demás, porque a ese país lo manejo yo. Eso era lo que sucedía en la Argentina”.

(23/10/1951, en el Ministerio de Guerra).

Ambos discursos, citados en el libro de Galasso, T. I (2006).

lunes, 27 de mayo de 2024

La camarilla oligárquica supranacional está agudizando todas las contradicciones a nivel mundial.

La camarilla oligárquica son personificaciones de plataformas de poder “globales” o supranacionales: Wall Street y la City de Londres, cuyos controladores son, a su vez, controladores de empresas dedicadas a la producción de materiales de guerra (Rayteon por ej., etc.).

Esas empresas están profundamente imbricadas con el sistema militar de la OTAN, Inglaterra y EE.UU., principalmente. A su vez, están imbricadas con la dirección política en el Estado porque muchos funcionarios en áreas claves salen de las filas de esas empresas (secretarios de Estado, ministros, etc.).

De manera que, los estamentos militares, políticos, económicos y financieros, más no pocos medios de comunicación, conforman un bloque bastante homogéneo a nivel global con multitud de ramificaciones en escenarios locales.

Ese bloque, cuyo control lo ejerce una camarilla muy reducida de personas, sean éstas militares, oligarcas financieros, servicios de inteligencia geopolítica, magnates de medios de comunicación, etc., domina la orientación en la mayoría de los Estados de Europa Oriental y Occidental y algunos países de Asia y Oceanía y América Latina.

Las poblaciones de los países sujetados por esta camarilla oligárquica (entre ellos el nuestro), medida como porcentaje de la población mundial debe ser como el 20 o 25% como mucho del total de la población mundial. Son una minoría a nivel mundial pero, esa camarilla, por los resortes y recursos que controla, es todavía muy poderosa y peligrosa por el grado de desesperación en que se encuentra.

Insisten una y otra vez en torcer las tendencias actuales de la inmensa mayoría de los países (el 75% u 80%) en cuanto a la afinidad por el desarrollo económico a favor de las mayorías de los pueblos y el cultivo de las buenas relaciones y cooperación con China y Rusia.

Insisten con la agenda del “cambio climático”, el “orden basado en reglas”, la “democracia (occidental) vs. la autocracia (Oriental)” y cosas por el estilo, como modo de obstaculizar y neutralizar las tendencias mencionadas en el párrafo precedente.

En los últimos meses encararon una campaña explícita por la remilitarización en Europa y la economía al servicio de la guerra. Obviamente, esa guerra será la misma que es ahora, contra Rusia y China, pero a una escala mucho mayor y con más actores involucrados.

Lo único que evita el desmadre definitivo, por ahora y a duras penas, es la existencia de un liderazgo político personal de cualidades superiores: Xi y Putin, cuya alianza, entendimiento y cooperación permanente, están ofreciendo una alternativa y una salida digna a las élites occidentales las que, éstas, por ahora, no han tomado.

La camarilla oligárquica prefiere un mundo destruido a un mundo que encare los desafíos que tiene la humanidad con racionalidad y ecuanimidad.

La razón de esta preferencia es que esa racionalidad y ecuanimidad requiere actores de naturaleza soberana y cooperando entre todos. Si eso se produce y la economía mundial sigue otros derroteros, la influencia oligárquica va a menguar puesto que las naciones soberanas y en cooperación tras objetivos de transformación de las economías reales al servicio de los pueblos van a adquirir una influencia y protagonismo mucho mayor.

El sistema oligárquico es como una etapa infantil de la historia de la humanidad. Edificado para hacer “gestionable” y más o menos previsible un mundo que depende de los descubrimientos científicos y artísticos por parte de los individuos para generar los recursos materiales y espirituales que la humanidad necesita para vivir y perpetuarse hacia el futuro.

El hegemonismo oligárquico occidental no solo se convirtió en un fin en sí mismo que subordinaba todo lo demás al querer controlar todo y a todos, sino que, también, obturó la creación de las condiciones necesarias para que dichos descubrimientos puedan prosperar y ponerse al servicio de la humanidad. Solo permiten aquello que se pueda controlar y poner al servicio del hegemonismo oligárquico supranacional.

Por la naturaleza del “ser” humano, no se puede a los seres humanos regimentar ni anular su creatividad potencial. No se los puede hacer vivir conforme a reglas fijas inventadas por una minoría solo interesada en reproducir su propia hegemonía.

El último medio siglo o más se intentó eso con resultados terribles en lo económico, lo cultural, lo científico y lo espiritual.

Por eso la humanidad, al llegar a sus propios límites, creó una posible salida a través de los liderazgos sobresalientes de Putin y Xi, quienes impulsan continuamente el desarrollo de la infraestructura en sus propios países y en muchísimos otros países en la inteligencia de que reproducir los métodos coloniales occidentales de predominio y saqueo lo único que va a hacer es empeorar todos los problemas y hacer más inseguro al mundo.

Esa salida que dichos líderes ofrecen con grandeza, es rechazada por la camarilla oligárquica porque la sienten como una amenaza y un desafío a lo que creen son sus propios intereses y lo que creen que representan en este mundo. No solo es rechazada, sino que es combatida con ardor.

Ucrania, Taiwán o Palestina son escenarios geopolíticos de la camarilla oligárquica a predominio angloamericana, con alguna pata subordinada de elementos de origen francés y alemán y siervos en Japón, Australia, Corea del Sur y Argentina.

El objetivo que tienen en esos escenarios es la guerra contra Rusia, China e Irán. Quieren poner a esos países en una situación estratégica subordinada sin remedio.

Tratan continuamente de crear bloques de países contra otros países. Crean como clubes selectos que se dedican a confrontar a otros países con diversos y ridículos pretextos, incluso contrariando los intereses naturales propios.

Pero esa política mediocre se topó, esta vez, con líderes de la talla de Xi y Putin cuyos intelectos están muy por encima del promedio occidental. Esa política y su continuación por medio de la guerra están siendo derrotadas no tanto por la fuerza que encuentran en sus adversarios sino por las propias limitaciones, negligencias y estupidez de quienes las concibieron y ejecutaron.

Actualmente, la camarilla a predominio angloamericana está jugando el “juego de la gallina” con armas nucleares. Recientemente bombardearon el sistema de alerta temprana en el Sur de Rusia (SAT) que le sirve a los rusos para detectar lanzamientos de misiles intercontinentales.

El objetivo de esos ataques es limitar la capacidad de respuesta de Rusia ante un “ataque nuclear de decapitación” por parte de Occidente que impida a Rusia aprovechar la ventana de oportunidad que tiene de responder, que es una ventana de tiempo muy corta.

Estas cosas son las “genialidades” de los estrategas que predominan en Occidente, principalmente en la esfera angloamericana.

Muchas personalidades destacadas, tanto militares en retiro, analistas internacionales, etc., han advertido de la locura casi clínica que está al mando tanto en Inglaterra como en EE.UU.

Se llega a un punto en el desarrollo de la dinámica de este juego en el que los encargados de ejecutar pasan a tener autonomía relativa y, es allí, donde se pierde el control de los acontecimientos. Y no sirve de nada el consuelo de creer que en el fondo son todos actores racionales que evitarán la destrucción de todo, en una guerra que nadie puede ganar. Cuando se pierda el control, las cosas marchan solas, en un juego de acción y reacción que se despliega en forma ininterrumpida.

En Argentina todavía estamos a tiempo de desengancharnos de esta cadena que nos ata a un destino pavoroso.

Si el enfrentamiento todavía no ocurrió aquí es porque los actores de ambos bandos decidieron, tácitamente, posponerlo. Pero no queda mucho tiempo antes de entrar en una dinámica funesta de la que va a ser muy difícil salir.

Mi esperanza es que la debacle de la camarilla angloamericana a nivel global deje sin mayores soportes en Argentina y no pueda constituirse el polo represivo de las clases populares, evitándose así, un camino sin retorno.

domingo, 12 de mayo de 2024

Contra el sentido común: el problema está en las bases, no en la superestructura política del peronismo y del espacio nacional-popular y, mucho menos, en CFK.

La gran mayoría de la militancia y de los politizados, sean de la profesión que sean, incluso del periodismo, creen tener un conocimiento superior al resto de la sociedad porque están más informados sobre algunos o varios aspectos de la realidad social, política o económica.

Creen tener más elementos racionales para evaluar los acontecimientos que el resto de los mortales, o sea, la inmensa mayoría de los que votan.

El problema es que estar informado o politizado, lejos de ser una ventaja, puede contribuir a mayor confusión, incoherencia e ignorancia. El exceso de información puede ser tan perjudicial como su falta porque lo esencial o realmente importante puede esconderse y pasar desapercibido entre la hojarasca de información y los excesos de análisis. Con lo cual se desemboca en una ignorancia peor que la derivada de la falta de información ya que, en medio de su abundancia, se es proclive a creer que se lo sabe todo, cuando, en realidad, no se sabe casi nada.

JDP insistía en que la sociedad argentina era bastante politizada pero carente de “cultura política”. Él usaba la expresión “índice de cultura política” para significar que esto era un nivel superior a la mera politización. Por eso, hacia fines de su primer mandato, se empezó a preocupar por organizar escuelas de “formación” o capacitación política, bajo la orientación del concepto decisivo de “conducción política”.

Volviendo a la cuestión de la militancia y de los politizados, a ellos les caben las generales de la ley como al resto de la población en cuanto al papel que desempeñan los factores emocionales y motivacionales dentro del marco de la actividad política sea mucha o muy poca (la de solo votar, por ejemplo).

En efecto, son todos seres humanos, no se trata de dos especies diferentes, y, en cuanto tales, están todos sujetados por las mismas cadenas.

Por ej., la “bronca” que siente un militante o politizado del propio espacio por el voto popular que recibiera el año pasado el actual presidente, no se diferencia en nada (en cuanto tal) de la “bronca” de mucha gente que “nada sabe de política” y que se sintió defraudada por un gobierno que habían votado 4 años antes. La sensación de “gratificación” que da el “desquitarse” es exactamente la misma que la que da hablar mal e insultar a los que votaron mal.

O la sensación de certeza que da una “x” creencia, sea política o del orden de la esfera de la vida privada, es exactamente igual, ya sea se crea que la doctrina peronista o Cristina es lo máximo de la existencia o se crea que el esfuerzo privado y el progreso individual o la libertad personal es lo máximo de la existencia. Si la base de esa creencia es una sensación de certeza, es exactamente lo mismo.

Se puede estar embobado con Cristina o estar descontento o fastidiado con ella y, al mismo tiempo, sentir que un compañero es un rival o una amenaza para las propias ambiciones o aspiraciones. Es exactamente lo mismo, no hace diferencia.

Se puede escuchar a Cristina como identificándose con el personaje bueno de una telenovela o escuchar a Milei identificándose como el malo. Otra vez es exactamente lo mismo. Lo importante aquí es la sensación momentánea de deleite.

Se puede militar en política muchas horas por día o ninguna (trabajar muchas horas por día en el ámbito privado) bajo la motivación subyacente del progreso económico y laboral, es decir bajo una ambición individual. Es exactamente lo mismo, no hay diferencia. La carrera política o profesional y privada.

Así podemos seguir y seguir con las cosas que no diferencian en nada a los militantes y politizados de la inmensa mayoría de las masas que no lo son.

Sin embargo, hay una suerte de “consenso espontáneo” entre dirigentes de todas las líneas respecto a la “nobleza” y los valores intrínsecos de ser militante que lucha por un ideal, por sus convicciones, etc.. Como si la envoltura o la etiqueta fuera el contenido.

Ser militante o politizado de cualquier orientación o convicción ideológica no es una garantía contra los defectos y vicios de los seres humanos. No importa cuánto se zambullan en una dirección ideológica determinada. La actividad política no es un terreno que per se mejora a las personas, sino que, todo lo que son las personas con sus defectos, vicios y virtudes, se lleva a ese terreno.

Esto es así en cualquier profesión. Es la calidad de las personas la que dignifica a la profesión, sea la política o la medicina, la albañilería o lo que sea. Con la política ocurre igual.

Las virtudes de Cristina no son por ser militante, sino que en la militancia, desde el llano o desde el Estado, las puso en juego. Su obstinación estratégica, firmeza, voluntad, valentía y sus valores intelectuales y morales, son los que dignifican la política. Con Perón y Evita sucedió lo mismo incluso en un grado mayor que con Cristina.

Para elevar sustancialmente el “índice de cultura política” como quería JDP las personas que intervienen en política deberán mejorar mucho sus capacidades, cultivar y desarrollar mucho sus virtudes y “educar los sentimientos”. Sin estas cualidades la transformación de la realidad que tanto se declama es imposible.

La formación política de cuadros no es solo estudiar y aprender teorías, ideologías o doctrinas. No es creer en lo que produjeron, elaboraron o crearon otras personas. Esto Perón se cansó de advertirlo.

Se trata de estudiar y cultivar las capacidades para que el individuo sea capaz de concebir y ejecutar, de crear, de conducir. Las cosas que se estudian de la historia o de otras disciplinas solo constituyen un contexto en el que se desarrolla una suerte de “gimnasia” intelectual, pero el sólo hecho de estudiar, estar informado o realizar análisis, no sustituye aquello que es imprescindible para la transformación de la realidad: la creatividad individual que está en potencia en todas las personas.

JDP esto lo indicó con sus propias palabras y de muchas maneras, pero, como dije en otra ocasión, nunca fue comprendido y/o se lo soslayó sin más. Cuando Perón dice que “no hay recetas para conducir pueblos” (no sé si alguien se percató de que esto incluye a la doctrina peronista), también dice que el poner en juego la creatividad individual y el criterio propio es la clave. Las recetas son como una ayuda memoria,  pero no se pueden aplicar mecánicamente porque son necesarias las capacidades subjetivas del potencial conductor.

Estas consideraciones no significan disminuir la importancia de la doctrina sino que se trata de ponerla en la perspectiva y ubicación correcta que es la de ser un “elemento de la conducción”. No se la puede escindir de la conducción ni del sistema que crea el conductor para conducir.

Dije muchas veces que Cristina no es líder de conducción, nunca lo fue. Pero sí es líder de conjunto porque demostró virtudes que ningún otro dirigente tiene, hasta ahora.

Esto no significa que Cristina sea un factor que se pueda soslayar, porque no es una “dirigente más”. Su centralidad no depende de lo que hagan o no hagan los demás sino que depende de su propia capacidad para seguir impulsando a la política.

No existen garantías contra los vicios teóricos y prácticos de los seres humanos, sean militantes, politizados o masas marginadas y absorbidas por la necesidad de supervivencia económica.

No importa qué ideología adoptemos o cuál nos parezca de nuestra predilección. Eso no garantiza estar en el camino correcto. Todo depende de lo que seamos no de lo que consigamos. Y para ser mejores hay que corregir los errores con aciertos y los vicios con virtudes, para lo cual hay que ser mucho más conciente no solo en lo ideológico sino en lo humano.

Cuando los discípulos le preguntaron a Jesús cuándo era la venida del reino de Dios, Jesús les dijo que ya había venido pero no lo ven. Lo que les estaba diciendo es que el Reino de Dios lo lleva cada uno en su propio corazón y el desafío es sacarlo afuera, compartirlo.

De igual modo, el reino de un gobierno nacional y popular exitoso no va a venir de afuera o esperando algo, cada uno lo lleva en sí mismo, el desafío es descubrirlo y compartirlo con los demás.

jueves, 28 de marzo de 2024

La naturaleza humana del internismo. La solución.

Ver estos videos acá:

 

Y acá:

 

Como sostenía JDP la política está hecha de seres humanos con todos sus defectos e imperfecciones; a lo que se puede aspirar es a alcanzar la máxima perfección orgánica posible porque la humana es imposible. La perfección orgánica contribuye a que los defectos de los individuos puedan ser gestionados y el lidiar con ellos no destruya la organización.

No existe en la realidad la disociación entre lo racional y lo emocional. Solo por medio de un autoengaño los individuos pueden creer que mantienen separadas ambas dimensiones.

En toda postura racional existe una base emocional, aunque no se note, aunque no sea percibida o autopercibida. El desafío consiste en lograr lo que casi nadie logra, esto es la unión armónica provechosa de las dos; que de la “fusión” de una y de la otra surja un orden superior de pensamiento y afectos.

Uno de los graves problemas de los dirigentes desde la desaparición física de JDP hace casi medio siglo es que no pueden hacer balances de los resultados de sus propias acciones. También puede ocurrir que, algunos, los hagan en la intimidad de su pensamiento, pero si no logran compartir la experiencia y transmitirla a las siguientes generaciones, de nada sirve.

En los últimos 50 años las nuevas generaciones de nuestra sociedad dieron lugar a políticos que se las pasan batallando a ciegas, aceptando las imposiciones del destino. Difícilmente tengan la suficiente claridad y humildad como para darse cuenta de cuáles son las razones de sus éxitos y sus fracasos.

Todo está sometido a discusión todo el tiempo, lo bueno, lo malo y lo regular. Es como la “mesa contra el hambre” del ex presidente Alberto Fernández. Como si el “consenso” entre partes pudiera formar un todo que valga la pena. Lo cual no significa que el antagonismo entre partes pudiera formar un todo. Lo falso de una no implica necesariamente lo verdadero de la otra.

Es difícil aguantar la incertidumbre en condiciones tan adversas. La tentación de encontrar a un culpable de lo que nos pasa es bastante irresistible porque no se pueden dominar las expectativas.

La posición de Navarro es formalmente parecida a la de los jóvenes de la primera mitad de los ’70 que le echaban la culpa a Perón del fracaso de 1973/76. En aquel tiempo era que Perón “tomó partido por la derecha del movimiento”. Ahora es “capricho” de la jefa, etc., etc.

Las personas que así creen tienen enormes dificultades para distinguir entre procesos y acontecimientos, procesos de otros procesos y acontecimientos de otros acontecimientos. Ven continuidades donde hay rupturas, rupturas donde hay continuidades, simetrías donde hay asimetrías y asimetrías donde hay simetrías. La realidad los sobrepasa todo el tiempo, aunque ellos crean que la entienden perfectamente. En definitiva, se dejan llevar por las emociones lo que conduce a malos análisis.

1) CFK eligió a AF en 2019 no porque creyera que iba a ser un excelente presidente sino porque pensaba que era la mejor figura para evitar que Macri reelija. Macri 2019-2023 hubiera sido peor que Milei hoy (no solo peor que AF). La crítica es que se equivocó al elegir a alguien que gobernaba mal.

2) Cuando eligió a alguien que perdió, como Scioli, la crítica es que se equivocó porque eligió a alguien que perdió (en la primera vuelta ganó). Pero los que hacen esta crítica se olvidan de elogiar que en 2019 eligió a alguien que ganó.

Es decir que, en un caso critican que elige a alguien que pierde (Scioli). Y, cuando elije a alguien que gana (AF), está también mal porque no supo gobernar.

Este tipo de cuestionamientos se presentan como incuestionables. Idéntico a los cuestionamientos a Perón por los jóvenes en los ’70.

3) Cuando CFK elige a Massa en 2023, se la critica porque era el ministro de economía, no pudo bajar la inflación y perdió las elecciones (no en la primera vuelta). Junto con esto se critica el internismo que llevó a la caída del ministro Guzmán.

Este último punto es curioso. Por un lado, se descontextualiza absolutamente la situación de mediados de 2022 y, retrospectivamente, se lo recontextualiza atribuyendo exclusivamente al internismo el curso de colisión del experimento AF-Guzmán-Kulfas.

La pésima situación económica y financiera a mediados de 2022 nada tuvo que ver con la interna sino con la concepción y ejecución económica de ese trío. Y esto no es un análisis exclusivamente K. No es que se sobrestimó la peligrosidad de esa situación por razones del internismo, sino que se tomó al internismo como pretexto para no admitir las razones del profundo fracaso económico.

CFK y Massa salvaron al gobierno de AF que hubiera terminado (incluso formalmente) a mediados de ese año si aquellos no hubieran intervenido. Y, en el hipotético caso de que el trío hubiera seguido, la derrota en las elecciones hubiera sido escalofriante. No hay que ser muy inteligente para darse cuenta.

Ocurre como con el argumento de los antivacunas. “Fulano fue vacunado y murió por la vacuna”. Pero lo que en realidad ocurrió es que a fulano quisieron salvarlo del COVID con la vacuna, pero ya era demasiado tarde porque había contraído la enfermedad con anterioridad.

Si no hubieran intervenido Cristina y Massa, cuánto estaría el dólar, la inflación y cuánto hubiera sacado el candidato de Alberto o Alberto mismo? Alguien pensó en eso? Milei le ganaba no por 10 % sino por 30 % o más.

Los problemas no lo resuelven las partes (del problema).

El pasado se puede cambiar descubriendo cosas en el presente y cambiando el futuro. Cuando se descubre algo, cambia la perspectiva y la visión que se tenía, no solo para el presente y el futuro sino para el pasado también.

Las diferentes partes, expresiones y organizaciones de la sociedad son un reflejo de los problemas existentes, no es que surgieron para resolver los problemas existentes, surgieron ante los problemas existentes.

Esto es análogo a la cuestión de la lucha de clases del marxismo. La lucha de clases no es una solución a los problemas del modo de producción capitalista, al contrario de lo que decían Marx y Engels en el Manifiesto Comunista. La lucha de clases es un síntoma (reactivo) de la ausencia de solución a los problemas de la estructura.

Las partes difícilmente sean portadoras de la solución ni desde el punto de vista de la concepción ni de la ejecución. Esto es independiente de lo que crean los individuos que son soportes de las distintas organizaciones. Nunca hay que juzgar ni evaluar una realidad según lo que crean los que viven en esa realidad.

Esto ya da una pista de un posicionamiento más fecundo.

En efecto, las soluciones más profundas no provienen de las creencias de las partes, que suelen ser reactivas. Esto significa que las cosas conocidas no nos dan una solución.

Por más convicción que tengan los integrantes de cualquier organización y que quieran imponerla a como dé lugar, eso no garantiza la solución al problema. Porque el problema nunca es de la parte, es del todo.

Para solucionar el problema que supone el todo, es decir, el proceso más o menos complejo, se necesita una práctica y concepción creativa de un sujeto, el líder de conducción en potencia.

Necesariamente, ese potencial líder no expresará a las partes más que en las apariencias, porque la ejecución y concepción del líder va a resignificar a las partes, las cuales no van a ser las mismas.

El empeño de las partes, de cada organización, de profundizar en su propio juego, en la creencia de que la solución de conjunto ocurrirá por hegemonía de una de las partes, solo profundizará la crisis.

Esto significa que empeñarse en salirse con la de uno va a profundizar la crisis. Empeñarse en querer imponer lo que uno quiere va a profundizar la crisis. Porque la estructura de la crisis no responde a lo que quieren las partes o las creencias parciales, éstas alimentan la crisis, aunque no se lo reconozca.

No importa lo que crea uno. Por más que crea que tiene la verdad absoluta. O que crea que sus creencias son las mejores que las de los demás. Eso es parte del problema independientemente de la intensidad de las convicciones.

Lo que tienen que hacer los dirigentes y analistas más lúcidos es “dejar que fluya el agua”, pero vigilarla, sin desentenderse. Hay que dejarle espacio a que los mejores puedan desenvolverse, hay que ayudarlos, sin importar a que eso conduzca a que si prosperan puedan eclipsar al que lo ayudó o a los de la rosca que ya estaba preconcebida.

Lo que tienen que entender la mayoría de los individuos que son referentes y dirigentes, sea en el nivel que sea, es que a los que sienten o perciben como una “amenaza” para sus propios intereses y ambiciones inmediatas, pueden resultar en una bendición para todos en el mediano plazo.

Hay que educar los propios sentimientos, como decía Perón. Si no desarrollamos virtudes personales, los vicios se extienden por todas los niveles de las organizaciones, no importa la bondad y nobleza de sus causas.

Para resolver el problema de todos hay que ser muy virtuoso tanto en lo intelectual, como en lo moral y afectivo.

Sin esas condiciones el problema de fondo no se resuelve, por más buenas que se crean las causas en pos de las cuales van las organizaciones.

viernes, 15 de marzo de 2024

Acerca de cómo volver a JDP (II).

Perón pensaba que la doctrina justicialista era un esbozo, una suerte de borrador sobre el cual había que trabajar y desarrollar mucho. Esto tanto en los aspectos doctrinarios como teóricos.

Otra cosa que Perón decía es que si no se desarrollan las “virtudes peronistas” el movimiento peronista iba a ser “lindo al principio, bueno en la mitad y malo al final” (!).

Para Perón el valor de la doctrina depende de las condiciones espirituales de quienes la practican, sin esas condiciones, la doctrina no tiene valor.

Decía Perón que todas las doctrinas sufren deformaciones y, con eso, se diversifican los grupos que las practican. La causa de eso es la falta de unidad de doctrina. Decía que por falta de unidad de doctrina y por malas interpretaciones de la doctrina, nuestro movimiento puede ser disociado y destruido (!),

Como decíamos en el post precedente, Perón concebía a la unidad de concepción no como una imposición sino como producto de una enseñanza que lleve a apreciar y percibir de manera similar y que por intuición los individuos estén inclinados a resolver de la misma manera.

Es decir que Perón está diciendo que: 1) si no se desarrollan virtudes el movimiento se va degradando; 2) si no se enseña y los individuos no aprenden a percibir y a tener esa intuición que los lleve a resolver bien, la unidad de doctrina no ocurre y se abre la puerta a las deformaciones y la autodestrucción del peronismo.

Las deformaciones de la conducción, de los cuadros intermedios y de las masas ocurren porque los vicios no se corrigieron con virtudes.

Dichas virtudes se relacionan con valores intelectuales y espirituales y la educación de los propios sentimientos.

Eso es lo que lleva a comprender que no se debe hacer lo que conviene a uno sino lo que conviene a todos, que no se puede usar una causa noble y subordinarla a ambiciones personales y que el progreso individual es una añadidura del progreso general de todos.

Los que desarrollan esa clase de virtudes se dan cuenta que “organizar no es colocar gente en casilleros sino dar un sentido y un sentimiento similar. De nada sirve la organziación material sin lo espiritual”. La doctrina sirve para hacer la organización espiritual.

Perón define al verbo “predicar” no como sinónimo de decir sino de saber inculcar, hacer comprender y sentir la doctrina.

En estas cosas es donde radica la fundamentación del sistema clasificatorio más o menos explícito que señalé en algunas ocasiones en relación a las diferencias entre liderazgo de conducción, liderazgo de conjunto y dirigencia.

El liderazgo de conducción (JDP) posee una gran cantidad de virtudes personales que permiten el despliegue eficaz de la inteligencia, la creatividad y los afectos. La eficacia se refleja en la capacidad de aglutinar grandes conjuntos heterogéneos.

El liderazgo de conjunto (CFK) posee algunas virtudes personales que consigue eficacia en menor grado, consiguiendo aglutinar conjuntos menos grandes y menos heterogéneos en comparación con el caso anterior.

Y la dirigencia (la inmensa mayoría de los políticos) carece de la mayoría de tales virtudes y, por lo tanto, no consigue mandar sobre el corazón de la gente como en los casos anteriores.

sábado, 9 de marzo de 2024

Acerca de cómo volver a JDP.

Lograr ser peronista es tan difícil como ser cristiano. Se puede haber leído la doctrina, el catecismo, seguir los rituales e ir a la iglesia o a la unidad básica sin poder ser peronista o cristiano. Aquí la autopercepción no cuenta, porque de lo que se trata no es de lo que creamos acerca de sí mismos y los demás ni de nuestras prácticas en base a eso.

Si no se desarrollan virtudes personales no es posible ni ser peronista ni ser cristiano y esto es independiente de cuánto creamos que sepamos acerca de la doctrina o el catecismo.

Como decía JDP un error se subsana con un acierto, pero un vicio no. Para subsanar un vicio las personas necesitan desarrollar virtudes. Se puede ser experto en peronismo o cristianismo pero, si no cultivamos virtudes que puedan contrarrestar nuestros vicios, no haremos ni peronismo ni cristianismo por más que se los declame con ardor.

Cómo leer a JDP.

Para comprender el pensamiento de JDP no es suficiente con leerlo. Tampoco es suficiente con memorizarlo e interpretarlo. Estos son caminos sin salida que, en el pasado, condujeron al fanatismo, al dogmatismo, sean de derecha o izquierda.

A JDP hay que leerlo teniendo en mente, siempre, que se trata de una persona con grandes dosis de creatividad tanto en la concepción como en la ejecución.

No es cierto que hubo un Perón para todos los gustos. Esto piensan aquellos que se acercaron al peronismo a partir de sus propios preconceptos y les resultaba más fácil reivindicar aquellas partes del discurso de Perón que creían que fundamentaban sus propios prejuicios.

Si se estudia en profundidad el pensamiento de Perón, de modo inherente -no en diagonal académica ni dogmática o buscando una finalidad externa sea una ambición, sea utilizar algunas de sus ideas para cualquier otra finalidad- se puede encontrar el núcleo lógico congruente pero también el afectivo y creativo.

JDP tenía una mentalidad transformadora y percibía la realidad no desde afuera o en forma ajena a la misma, como separada de su propia práctica, sino que la veía viéndose a sí mismo con su propia capacidad para transformarla. Es decir, su propia influencia era una variable de esa realidad. Perón era absolutamente conciente de esto, por lo menos desde los inicios de los años ’40 del siglo pasado, aún antes de acceder a la Secretaría de Trabajo luego del golpe de Estado de 1943.

Así como Jesús no tenía un “Nuevo Testamento” a mano para enseñar a sus discípulos, JDP no tenía la doctrina ni las “20 verdades” cuando inició su travesía en ese año. De igual modo, salvando las distancias, Lenin no tenía un libro ¿Qué hacer? que le diga ¿”Qué hacer?”. Todos estos personajes tuvieron que crear la concepción que querían poner en práctica. Incluso durante la práctica misma la tuvieron que crear. Rigurosamente, crearon una “ejecución-concepción”, en ese orden.

Es obvio que había antecedentes o un contexto previo, en todos esos casos. Pero aquí sucede como en la ciencia, cuando se trata de resolver un problema o enigma: los antecedentes, la base empírica previa o las teorías previas sirven hasta cierto punto, porque no proveen las claves para resolver los problemas o enigmas que el conocimiento previo no pudo resolver.

Por ej., las soluciones que generó Einstein produciendo sus teorías de la Relatividad Especial y General no las encontró en algún libro que haya leído. En los libros se encontró con los conocimientos que llevaron a lo que él quería resolver y que no se resolvía.

Perón, como buena personalidad creativa, se dio cuenta de que los problemas que presenta la realidad no se resuelven de manera formal o con el conocimiento adquirido, sino real y que, para esto, se necesita poner en juego la creatividad subjetiva de las personas, creando nuevo conocimiento.

Esta idea Perón la trató de expresar de mil maneras distintas en sus conferencias sobre Conducción Política, más nunca fue comprendido. Esta es mi opinión teniendo en cuenta los dirigentes que vinieron después de su desaparición física.

Lo digo a los cuatro vientos: no se puede ser peronista si no se comprende esto. No solo comprenderlo sino sentirlo. El que no siendo peronista de formación comprende esto, es peronista aunque no lo sepa. Y el que es peronista de formación y no lo comprende, no es peronista aunque crea serlo.

Para Perón, la tan mentada “unidad de concepción” no significa que “todos tienen que pensar igual o tener la misma ideología”. Esto es imposible. Por esa vía solo se puede lograr uniformidad “externa”, en las apariencias.

Para JDP significa que, para llegar a la unidad de concepción, es necesario recorrer un camino desde un punto de partida que cultive la formación política, intelectual y moral de las personas para que, así, se sientan “intuitivamente inclinadas a resolver de manera parecida” en distintas circunstancias de tiempo y lugar.

Es decir que Perón está pensando en que la unidad de concepción no se puede imponer desde afuera ni desde arriba (aunque para él la doctrina la baja, en principio, el liderazgo de conducción), sino que tiene que salir de manera natural desde el interior del individuo. Pero como eso no puede quedar librado a la espontaneidad individual, debe haber un proceso de enriquecimiento cultural, moral, espiritual y político que lleve a eso. Perón usa la frase “proceso de dignificación de cada una de las concepciones…”.

La función de la doctrina, la teoría y la ideología.

Perón dice que la doctrina sirve para la organización espiritual de las masas –la que es más importante que la material-, para que tengan un sentido de orientación, una mística, una fuerza motriz que facilite la realización y la transformación de la realidad.

Por medio de la doctrina, el liderazgo de conducción enuncia grandes principios que le dicen a las masas “hay que ir por acá, si quieren transformar la realidad y vivir mejor (bienestar general, justicia social)”. Las doctrinas no son solo pensamiento y concepción son movimiento y acción.

La teoría es el análisis pormenorizado de la doctrina misma. En la teoría se explicitan los problemas implícitos en la doctrina y se trata de resolverlos.

En Conducción Política hay unas págs. notables de Perón referidas a su capacidad analítica y teórica respecto a las consecuencias del principio doctrinario peronista en lo económico que establece que el capital está al servicio de la economía y del ser humano y no al revés.

Perón dice que haber invertido así el principio capitalista según el cual la economía está al servicio del capital lleva a resignificar y dar otro contenido a varios conceptos económicos de la teoría económica capitalista. Esto de Perón es de una lucidez y lógica realmente impresionante (una suerte de clase de “epistemología económica”, se podría decir) de la que ningún economista peronista, hasta donde conozco, se hizo cargo.

En este sentido, los economistas del peronismo pueden ser peronistas en lo doctrinario pero no lo son en lo teórico porque se siguen manejando con las mismas categorías que responden al principio capitalista y nunca hicieron caso a la recomendación de Perón en el sentido de que hay que modificar todos los conceptos pertinentes para que respondan al principio doctrinario de que es el capital el que está al servicio de la economía y, por ende, del ser humano.

No hay que perder de vista nunca que, para Perón, la doctrina y la teoría son ELEMENTOS DE LA CONDUCCIÓN. Yo agrego, no de cualquier conducción sino del liderazgo de conducción.

Es decir, el sujeto no es la doctrina ni la teoría sino el liderazgo de conducción que las usa, en tanto elementos, porque le facilita la tarea que tiene que desempeñar el liderazgo, que es orientar al pueblo hacia los objetivos deseados.

Esto significa que, en condiciones de ausencia de liderazgo de conducción o de que agarren la manija dirigentes que no son líderes, por más que quieran aplicar “la doctrina”, harán desastres, porque la doctrina es un elemento del liderazgo de conducción no de un dirigente que no está capacitado para ejercer el arte de liderar y/o conducir. Dirigente no es sinónimo de líder. Es otra categoría.

El hecho de que la doctrina pueda estar escrita (como la biblia del Nuevo Testamento), no significa que la podamos escindir del proceso viviente que la creó, en este caso, el liderazgo de conducción de JDP. En ausencia de esto, “la doctrina” es solo papel muerto, susceptible para múltiples usos personales o de facción.

La única manera de resucitar y/o recrear la doctrina es que vuelva a ocurrir el nacimiento de un proceso de liderazgo de conducción de similares -aunque no iguales- características a los anteriores que hubo en la historia.

Esa es la única manera que existe para que las masas se transformen en pueblo nuevamente y puedan ser orientadas por una doctrina.

viernes, 1 de marzo de 2024

“En el principio fue el verbo”. Las condiciones verdaderas del humanismo.

Lo que pasa con las tropas del ejército ucraniano, en Gaza, etc., etc., y lo que ya está pasando en Argentina, debiera ilustrar suficientemente que, cuando los seres humanos están sometidos por “inteligencias” perversas y psicopáticas, degradados a condiciones deplorables y sin salida, en tales condiciones de deshumanización, no puede existir el humanismo como mensaje real, puesto que no existen los rasgos de la naturaleza humana en las personas que podrían ser sus interlocutores o receptores.

Esto nos debe hacer tomar conciencia de un dilema de hierro: que la condición para que el humanismo funcione es que haya, primero, una mínima transformación en las condiciones económicas y sociales como punto de partida que permita instalar un rasgo de la naturaleza humana en una porción significativa de las personas a partir del cual el humanismo podría prender.

Esto significa que si no hay una concepción y una práctica que produzca la transformación social necesaria, el humanismo es una quimera porque, sin esa transformación, no existen los suficientes rasgos humanos predominantes en el suficiente número de personas como para que pueda prender.

Por lo tanto, el humanismo no es una condición de la revolución, es una consecuencia de la revolución. No es que la transformación espiritual depende de la material. La transformación espiritual depende de la acción, de la realización del bien. Y este bien debe ser general, colectivo, como para que surja en las personas el optimismo en el desarrollo económico y cultural para sí y para los demás.

Es la acción lo que crea lo humano. No la idea, ni la ideología, ni la religión, ni un código, ni los mandamientos. Todas estas cosas sirven como apuntes o ayudas memoria, pero no sustituyen a la acción, entendida ésta como sinónimo del bien, del amor al prójimo.

El amor al prójimo no es un mandato o una obligación. No se puede amar por obligación. El amor al prójimo es un don que se tiene o no se tiene. Jesús lo tenía, Sócrates antes que él, lo tenía. Muy pocos tienen ese don.

El “humanismo se hace haciéndolo” parafraseando a Boudou (“las relaciones de fuerza se cambian cambiándolas”).

De lo contrario, las personas y flias. que son el país mismo, que lo constituyen, porque el país no es otra cosa distinta al pueblo que lo constituye (como pensaba Evita en contraposición a clérigos y militares de su tiempo), estarán sometidas a un infierno en la Tierra, de infinitos matices y gradaciones, donde la abyección no tendrá fondo. La degradación de la sociedad conduce a la desintegración y disolución del país.

El discurso humanista es vano en la ley de la selva. Porque no hay humanos, hay animales.

Tal estado de bestialización y deshumanización dará razón y realimentará el discurso perverso y psicopático no de los gobernantes de pacotilla y marionetas sino de los verdaderos gobernantes tras bambalinas.

La única manera de evitar ese destino es generando una acción que modifique la realidad, estableciendo cierto orden mínimo económico y social que nos saque rápidamente del círculo vicioso de degradación.

¿Esto es una revolución?. Sí, pero no en el sentido clásico del término, sino en el sentido de cortar en forma más o menos abrupta una cadena de acontecimientos que llevará al desastre inexorable, después del cual no será posible el retorno por muchos años.

Para generar esa acción debemos disponer de los mejores líderes que tengamos (que es sólo una: CFK; y no es líder de conducción) y de los mejores dirigentes reales o potenciales.

La peligrosidad de la situación no reside propiamente en Milei o P. Bullrich, etc., que son payasos de circo, reside en un sistema oligárquico global en decadencia, cuyos soportes están en una lucha geopolítica sin esperanzas (no porque estén perdiendo, sino porque no les asiste razón) contra lo que ven como sus adversarios existenciales (Rusia y China).

A los que administran ese sistema en decadencia (en sus aspectos económicos, financieros, monetarios, geopolíticos y militares),  ya no les importan los pueblos, solo experimentan, instrumentan e instrumentalizan de manera perversa al servicio de sus propios fines unilaterales, incluso a costa de la supervivencia de los pueblos.

Son sembradores de infiernos en todas partes. Horrores en Afganistán, Irak, Siria, Libia, Ucrania, algunos países en África, Gaza, etc. Próximamente Taiwán, Irán. No se detienen ni se van a detener por su cuenta, salvo clivajes enormes dentro de las élites. Quizá ahí paren.

En toda Europa hay una rebelión social de agricultores contra las políticas verdes que gravan la producción de alimentos. Y, sin embargo, no ceden ante esta rebelión. Alemania está deslocalizando su industria y radicándola en Polonia. Seguirá a esto el declive de la productividad en Alemania. Los problemas en el sistema financiero tanto europeo como norteamericano siguen su curso.

Es desastroso todo lo que sucede en Occidente. Milei nos va a enganchar aún más a ese desastre.

Así que, pase lo que pase con la macroeconomía, aunque logre cerrar los nros. si es que tiene tiempo, el malestar económico-social quedará cristalizado quizá por décadas, si es que alguna acción no le pone corte.

Como pensaba JDP en 1955, la Constitución y la Ley son para la Nación, no al revés. El valor que hay que preservar es la Nación misma que es el pueblo, o sea, las personas y flias. que lo constituyen.

El mal llamado “estado de derecho” (que se repite como un latiguillo) es para la gente, para la población, no es un fin en sí mismo. Las personas somos fines en sí mismos, aunque si permitimos que se las bestialice y animalice (como los palestinos hoy en Rafah) nos acostumbraremos a la perversidad de tales condiciones y la ley de la selva se reproducirá solita, sin necesidad de mayores intervenciones desde fuera.

jueves, 25 de enero de 2024

Felicitaciones a los dirigentes de la UOCRA, SMATA, Camioneros y movimientos sociales.

En el post anterior decía que "Hay que dominar bastante las emociones, porque la ira y la bronca son malas consejeras y le hacen el juego a los intereses que nos quieren hundir. Necesitamos dirigentes que sientan profundamente el drama del pueblo pero que, a su vez, tengan la cabeza lo suficientemente fría como para eludir daños innecesarios".

Bueno, ayer se evitó lo que podría haber sido una desgracia y un desastre en el puente Pueyrredón gracias al temperamento prudente e inteligente de algunos dirigentes de las organizaciones mencionadas en el título.

Sino hubiera sido por eso no se habría podido evitar el enfrentamiento de los manifestantes con la policía federal y la prefectura que impedían el paso haciendo un cerrojo sobre el puente.

Después de algunas negociaciones frustradas con los responsables del "operativo Bullrich", los dirigentes ordenaron el retiro de las columnas que intentaban cruzar hacia la Capital.

Esto no fue una derrota de los 2000 o 3000 manifestantes que querían pasar, fue una decisión inteligente de los dirigentes que evitaron pisar el palito y que se produzcan hechos desgraciados que hubieran costado heridos o muertos.

Esto es pensar con la cabeza fría. No por eso se pierde "combatividad". No hay que caer en tentaciones. Hay que saber leer las intenciones del contrario para eludir las trampas.

No debe caerse en la violencia porque eso favorece a nuestros enemigos. La lucha incluye poner el cuerpo pero con astucia e inteligencia, sin hacerles el juego.

Y cuidado con aquellos que incentivan la radicalización. Una gran parte del pueblo sabe lo que no quiere pero todavía no sabe lo que sí quiere. La radicalización, en estas condiciones, también es hacerle el juego a nuestros enemigos.

Vuelvo a repetir por enésima vez. Nuestros enemigos no son ni Milei, ni Magnetto, ni siquiera Macri. Ellos solo son personeros, lo sepan o no, de intereses foráneos, a los cuales están subordinados.

Por su parte, Milei está engrampado en una interna oligárquica global en una situación estratégica para ellos muy complicada a nivel mundial.

Así que en esta difícil coyuntura táctica y estratégica congratulo a los dirigentes que ayer no pisaron el palito en el puente Pueyrredon.

martes, 23 de enero de 2024

Recuerdos del pasado y el paro con movilización de mañana. Temor por la represión y/o algún atentado y el caos.

Me vienen a la mente algunas imágenes que presencié en Plaza de Mayo e inmediaciones hacia fines de 1988 en ocasión de un paro y movilización de la CGT. Yo era muy joven, apenas veinte y poquitos años. Ya había participado en numerosas manifestaciones desde la última etapa de la dictadura (fines de 1981) cuando tenía 16 años. Pero nunca había visto lo que presencié en ese paro y movilización que fue en setiembre de 1988.

Vi cómo agentes de civil (probablemente de la SIDE de aquel tiempo) e, incluso, uniformados, cometían delitos (rotura de vidrieras, incitación al robo), con el único fin de generar caos y confusión para desprestigiar al movimiento obrero y al peronismo a la sazón opositor al gobierno de Alfonsín.

También vi cómo algún móvil de la TV montaba un espectáculo haciendo fogatas o incendios en la calle o en las veredas y las cámaras filmaban al ras del piso y en primer plano para distorsionar la magnitud del fuego que se mostraba por los canales estatales de TV.

Esto en medio de corridas, gases lacrimógenos arrojados con disimulo desde vehículos policiales, palos, etc., etc. Yo por suerte salí ileso, pero hubo muchos detenidos y heridos.

Esos sucesos me sirvieron para darme cuenta de lo fácil que es desnaturalizar una manifestación de protesta u oposición cuando algún poder estatal o paraestatal se lo propone.

En retrospectiva, veo aquél suceso como producto de la imbecilidad política de algunos personajes del entorno de Alfonsín con influencia en los aparatos de seguridad y en los medios de comunicación que utilizaron “mano de obra desocupada” de la época de la dictadura. Esa misma imbecilidad política llevó, unos meses después, a que militantes ex ERP tomaran el cuartel de la Tablada.

En el contexto político de aquel tiempo Menem, quien venía de una victoria espectacular e inesperada en la interna del peronismo contra Cafiero, era visto como un factor rupturista del statu quo, y el establishment local y global veía con malos ojos una potencial alianza con el “nacionalismo del ejército”, el cual tenía muy mala prensa.

Posiblemente, los años 88/89 fueron los años clave en los que el establishment pudo cortar de cuajo las ideas o “planes” o “proyecto” (medio en el aire) que querían reflotar una “alianza nacionalista” para dar una alternativa posible a la época posterior a Alfonsín. Todo se hizo para disciplinarlo a Menem quien se paseaba por el país como si fuera Facundo Quiroga redivivo.

La imbecilidad política de sectores del alfonsinismo radicó en que se dejaron manipular creyendo que eran ellos los que manipulaban. En otras palabras, sus intereses y ambiciones mezquinas facilitaron que sean cómplices de manipulaciones foráneas.

En los tiempos actuales la única restricción que tiene el establishment para manipular el escenario local argentino es solamente la crisis mundial que los condiciona. Por ahora no hay factores internos organizados que puedan neutralizar sus designios. El 45% de la población que votó en contra, más otro 5% que esté ya arrepentido de votar a favor, no son suficientes para neutralizar al establishment en el marco de un mínimo orden.

Mi temor es que desde organismos de seguridad estatal y paraestatal se hayan estado organizando y planificando atentados para el día de mañana. Estoy haciendo una suposición en base a la lógica política imperante. Ojalá no pasen más que las escaramuzas habituales con las fuerzas del aparato represivo en este tipo de manifestaciones. Ojalá que ni eso pase.

Pero es muy fácil, en la coyuntura actual, desnaturalizar la oposición y las manifestaciones de protesta de los perjudicados por las actuales políticas económicas. Aunque si bien no existen los agentes con experiencia del aparato represivo de la dictadura que siguieron operando bajo el gobierno de Alfonsín, está la ministra de seguridad P. Bullrich, quien ya tiene experiencia, por su desempeño bajo el gobierno de Macri, en lo relacionado con operaciones ilegales o clandestinas o paraestatales. Seguramente aprendió de las tácticas maquiavélicas y siniestras del FBI estadounidense.

No veo otras alternativas del establishment. Si deja que la oposición crezca se puede convertir en alternativa política de salida al actual experimento “libertario”; sino, tienen que seguir a como dé lugar, para lo cual tienen que lograr producir una dinámica de violencia o enrarecimiento de la política a fin de neutralizar a la oposición. 

Quizá si la manifestación del miércoles es muy masiva genere precauciones en el establishment y pongan pausa momentánea en sus planes.

Es un círculo vicioso y la tentación es salir por medio de la violencia. Hay que tener dirigentes muy capacitados para navegar en estas aguas sin hacerle el juego a esa tentación.

Pero siempre hay que tener claro que, si se desata la violencia a partir de mañana o después, siempre es instrumentada e instrumentalizada por intereses foráneos, aunque sea operada por personajes locales u adopten la apariencia de disputas internas.

Los intereses foráneos son siempre los que diseñan el escenario para que los actores nativos se suban a él y actúen.

Hay que dominar bastante las emociones, porque la ira y la bronca son malas consejeras y le hacen el juego a los intereses que nos quieren hundir. Necesitamos dirigentes que sientan profundamente el drama del pueblo pero que, a su vez, tengan la cabeza lo suficientemente fría como para eludir daños innecesarios.

jueves, 18 de enero de 2024

La presidencia de Argentina se convirtió en un espacio de disputa de la interna oligárquica global.

Una de las pocas cosas o la única cosa verdadera que dijo Milei en Davos es aquello de que “Occidente está en peligro”. Esto es sintomático de lo que en realidad pasa a nivel mundial.

Son las oligarquías occidentales que perciben o “sienten” que el sistema que construyeron a lo largo de más de 55 años está a poco de sucumbir.

Obvio que ellas racionalizan y no reconocen que el proceso de crisis que aqueja al sistema en sus formas monetarias, financieras, comerciales y geopolíticas es intrínseco a las premisas en que dicho sistema descansa.

En lugar de reconocer esto, le echan la culpa a las “autocracias” rusa y china que no respetan el “orden basado en reglas” (sic).

La gente sensata del mundo se da cuenta del curso de colisión que lleva el tren angloamericano. Algunos, los más avanzados, hace rato que saltaron de ese tren y construyeron otros medios de viajar en otra dirección. Los menos avanzados, a instancias de los más avanzados, tratan de organizar una salida más o menos ordenada en la próxima estación, antes de que sea demasiado tarde. Estas son las preocupaciones que, a nivel mundial, tiene la gente y los gobiernos sensatos, sean de África, Asia o América Latina.

La gran mayoría del mundo, que cuantifico en torno al 75% de la población mundial, está dentro del camino de la sensatez. Sin embargo existe un 25% que, lamentablemente, no. Siendo un poco optimistas, quizá la mitad de ese 25 % tengan dudas acerca del camino angloamericano.

Lamentablemente, la otra mitad, unas mil millones de personas están siendo llevadas al desastre con su propio consentimiento. Sería bueno que este porcentaje se reduzca bastante porque le quitaría aún más margen de maniobra a las oligarquías angloamericanas y sus lacayos.

Obviamente, esas oligarquías a predominio angloamericanas, no aceptan esto porque creen que, si sigue ese desarrollo a nivel mundial, su propio poder e influencia menguarán.

En consecuencia, hacen todo lo posible por provocar trastornos geopolíticos que impidan (en su creencia) que otros actores crezcan en influencia si tal dinámica continúa.

Me refiero, cuando digo dinámica, a que tanto Rusia como China están absolutamente unidas en generar un movimiento mundial internacional centrado en el desarrollo de los pueblos y las naciones. Hacen esto porque tienen líderes de conducción que comprenden muy bien el juego occidental angloamericano y el peligro que ese juego representa para la existencia y la identidad de sus propias naciones.

Por suerte para el mundo actual, Putin y Xi son personas que siguen principios superiores de gobierno que no pierden de vista nunca que la única legitimidad para gobernar es el bienestar del ser humano. Si este no fuera el caso, quizá el mundo hace rato hubiera sido destruido o autodestruido.

Esta dinámica mundial incide en el pensamiento de los oligarcas occidentales considerados individualmente o en sus combinaciones o grupos. Algunos están aterrados no tanto por lo que hacen Rusia y China sino por la locura de algunos de los propios socios selectos del club oligárquico.

Por ejemplo, a pesar de las tonterías que sobre Milei dice Elon Musk, éste tiene clara conciencia de la insensatez de la política occidental de Europa y EE.UU. contra China y Rusia.

Seguramente tienen otra idea distinta a la del Sr. Musk, el sobreviviente de los hnos. Koch (patrocinador original que a través de sus fundaciones engendró a Milei), los verdaderos dueños de Black Rock o Vanguard, etc. No sería extraño, puesto que éstos últimos son los dueños de las empresas de armas del complejo militar-industrial-financiero.

Esto ha pasado muchas veces en la historia. Cuando se agudiza una condición crítica se producen clivajes y rupturas a nivel de las élites donde antes había unión o, por lo menos, posibilidades de gestión del consenso.

El lado negativo de esto es la locura y el salto a la guerra mundial. Estos son impulsos muy arraigados en el núcleo duro oligárquico y en el ser humano. Antes de perder, muchos tienen la tentación de arruinar el juego, lo que se dice comúnmente “patear el tablero”.

Sin embargo, hay veces que liderazgos muy especiales, evitan lo que para otros es imposible de evitar o encuentran salidas que para otros son imposibles de encontrar.

Ojalá algo bueno para nuestro país salga de esta interna oligárquica. Si implosiona o se derrumba el sistema oligárquico por sus propias contradicciones, quizá nos ahorremos sangre y violencia en nuestro propio país.

Si eso llegase a ocurrir, es posible que algunos de los que consideramos hoy nuestros enemigos, estén de nuestro lado.

Cuando se cortan los hilos de la marioneta, ésta deberá buscar su propia identidad.