martes, 18 de junio de 2024

Así hablaba JDP (VI).

P: ¿Cómo interpreta Ud. el momento argentino, la situación de la República?

JDP: “Comenzaré por decirle que la situación argentina no es absolutamente intrínseca de la República Argentina. Es una situación que está viviendo el mundo entero como consecuencia de una evolución general, contenida por los sectores reaccionarios …”

“… para encuadrar el problema argentino –ya que la República Argentina no vive en la estratósfera sino que vive en esta Tierra que se ha empequeñecido como consecuencia del progreso …-, hay que tratar el problema mundial”. “… ése es el orden de exposición que se puede hacer”.

“… los países están, todos, agitados interiormente por un proceso evolutivo … Y, en el orden internacional, el segundo factor que gravita, es la decadencia de los imperialismos.”

“Si el primer factor de alteración interno son los cambios estructurales en lo político, en lo económico, en lo social, en lo cultural, etc., están también los países interferidos por la acción de los imperialismos que, en cierta medida, gravita también en lo interno”.

“La decadencia imperialista es su propia descomposición. Ellos no se entregan sin pelear. Por eso estamos amenazados por una tercera guerra mundial.”

“La política interna ha pasado a ser una cosas casi “provinciana”. Hoy la política es internacional. Que juega dentro o fuera de los países”

“Pero esa política internacional está obligada a que la manejen. ¿Cuáles son sus instrumentos? Las grandes internacionales.”

“La historia del mundo ha sido la historia de los pueblos contra los imperialismos. Desde los fenicios hasta nuestros días, el mundo no se ha librado nunca de la férula de los imperialistas.”

“Así, en el Sur, los líderes populares encabezamos la lucha contra el poder imperialista que nos está sojuzgando …”

“… pero no nos imaginemos que Estados Unidos va a hacer el despliegue de fuerzas y el gasto inmenso que está realizando –que lo pagamos nosotros, entre paréntesis, todos los tontos que le damos la plata a Estados Unidos y nos dejamos descapitalizar- por luchar contra el Vietcong.”

“Esa lucha que se viene, ha sido la lucha de la humanidad de todos los tiempos. Si eso sucedió con los fenicios; si eso sucedió con los egipcios; … con los griegos; … con los romanos; … con los españoles; … con los ingleses, ¿por qué no va a suceder con los norteamericanos …?

“… juntamos esos dos fenómenos. Esa evolución que agita interiormente a los países y esa evolución internacional con la decadencia imperialista, y tendremos la levadura que ha preparado todo este fermento que estamos viviendo. Dentro de eso la República Argentina juega un papel infinitesimalmente pequeño con sus problemas internacionales y con sus problemas internos”.

“Encuadrada así la República Argentina, recién podremos considerar el problema de nuestro país. Establecido este panorama general, creamos una situación general y, dentro de esa situación general vamos, ahora, a esbozar la situación particular de Argentina”.

“Siempre esto conviene hacerlo porque la vida de relación, hoy, es tan intensa que nada puede considerarse, en los problemas internos de Argentina, que no esté ligado al problema, al gran problema del panorama mundial”.

“… nadie puede gobernar en el mundo sin el concurso popular. Sin la gente del pueblo. Por eso los gobiernos constituyen dos acciones que son fundamentales: primero, un gobierno administrativo y segundo un gobierno humano que se llama conducción”.

“Lo primero se consigue fácilmente con un equipo de tecnócratas más o menos capaces y una dirección experimentada. Pero, a su vez, eso no se puede realizar si no hay un gobierno humano que conduzca al pueblo y que lo lleve a participar en la tarea. Sin ese concurso (conducción) no se puede realizar nada útil.”

“En política hay que considerar ese factor tan fundamental o más fundamental que el político administrativo”.

“… Cómo no va a estar arruinado el país …? Si lo están explotando de todos lados. Lo asaltan desde el exterior y lo saquean desde el interior”. … el pueblo argentino tampoco ha hecho lo posible … ¿Por qué? Porque no está preparado. Yo traté de politizar al país, de elevar la cultura social. Para elevar la cultura social de un pueblo hay que comenzar por politizarlo. … lo que nos está haciendo falta es elevar la cultura social y política”.

“Es muy fácil criticar, pero no es tan fácil decir cómo se resuelven los problemas”.

“Es indudable que, como van las cosas en Argentina, su incierto destino no puede desembocar sino en el caos más absoluto. Aunque falta establecer si la causa de semejante amenaza se debe atribuir a las instituciones o a los hombres que las manejan. Yo personalmente creo que no hay instituciones malas con hombres buenos y capaces, como tampoco hay buenas con hombres malos y mentirosos”.

“La institución es solo un instrumento para realizar un trabajo. … No existen organizaciones que sirvan para todo”.

sábado, 15 de junio de 2024

Así hablaba JDP (V).

“…el problema argentino, como el de casi todos los pueblos iberoamericanos, no es simplemente económico … esos pueblos forman parte de un mundo que se encuentra empeñado … en dilucidar un problema ideológico alrededor del cual se mueven los poderes más formidables que ha conocido la humanidad de todos los tiempos. … saben también que su decisión no depende tanto de ellos como de la que ha de producirse pronto, quizá, a miles de millas de distancia y luchan en la medida de sus fuerzas cada uno en el bando de su preferencia ideológica o en el que las circunstancias fortuitas terminan por arrojarlos”.

“Si existe en el mundo una dictadura efectiva y sangrienta es precisamente la ejercida por el capitalismo en sus formas internas e internacionales ... Cuando se habla de ‘mundo libre’ no se va más allá de una hipócrita falsedad porque no se puede hablar de hombres libres en países esclavos, como tampoco se puede hablar de países libres si se trata de naciones bajo el dominio extranjero, la presión de la fuerza o el soborno a los ‘cipayos’ que lo sirven”.

“Sin embargo, todas las enormidades conocidas se disimulan con un cinismo enervante, porque se vive en un mundo en que la realidad no interesa tanto como las apariencias que mal disimulan el estado sofístico en que vivimos”.

“… ambiciones desproporcionadas de los hombres pequeños que las circunstancias anormales ponen al alcance de los cargos importantes”.

“… cada uno de los que se han encaramado en el poder no se interesa por la suerte de la Nación sino por su propia suerte … Este egoísta sentimiento de la propia salvación …”

“Un movimiento gregario como el nuestro puede prescindir de su jefe solo en el caso de que pueda ser reemplazado por otro. Quién es el que me va a reemplazar actualmente? … los tránsfugas no solo carecen de principios sino que a menudo tampoco tienen largo entendimiento”.

“Nunca los que se aglutinan políticamente detrás de objetivos oportunistas podrán comprender la fuerza y la solidaridad de un movimiento doctrinario como el nuestro”.

“… el ‘problema argentino’ es político, económico y social, ha sido provocado en parte por el sistema y el resto por los hombres cuya concupiscencia ha sido inaudita, no estando ausente tampoco la perversidad ni la irresponsabilidad”.

“Todo es consecuencia de entregar la cosa pública a hombre pequeños, sin prestigio ni representatividad, manejados desde detrás del trono por personas que defienden sus intereses o los de sus círculos …”

“… detrás de esta lucha casi anecdótica se está librando la verdadera lucha que caracteriza a nuestro tiempo … En manos de la reacción, manejados desde los centros plutocráticos, sirviendo intereses que no son los de la patria …”

“Yo no alcanzo a comprender los designios de algunos hombres que, ofuscados por lo anecdótico, olvidan que ante todo está el país:”

“Al revés de lo que muchos creen, el éxito no está solo formado por aciertos: es un conjuntos de aciertos y errores, donde los primeros son más”.

“No pierdo el tiempo contemplando los árboles que no dejan ver el bosque. … La política interna a pasado a ser provinciana: solo hay política internacional que se juega dentro o fuera de todos los países. … influenciando la vida de las naciones y de los pueblos en forma decisiva.”

“… nada de lo que hoy se desarrolla en el mundo se produce en compartimentos estancos”.

“De la crisis moral … se llega también imperceptiblemente a la carencia de patriotismo en la que cada uno piensa en sí mismo o en sus intereses personales o de círculo sin percatarse que en una comunidad que no se realiza nadie podrá realizarse. … ya no podrá pensarse en defender solo lo propio ni en desgastarse y desgastar al país en una lucha sin grandeza porque lo que está en juego es el patrimonio moral y material de todos los argentinos”.

“Nuestro temor reside más en la conducta de nuestros enemigos que en la propia conducta, porque los hechos demuestran con elocuencia una incomprensión y una pasión que los enceguece precisamente cuando más necesitan ver”.

“El país ha venido hundiéndose en el desequilibrio y el caos a través de una lucha insensata de intereses y pasiones que le están llevando al abismo. … del caos no se saldrá por medio de la lucha sino por el camino de la comprensión y colaboración de todos los interesados en superarlo. … no por la violencia inconsulta, la terquedad o la lucha.”

“La mayor crisis está pues representada por la falta de visión y patriotismo de la pretendida clase dirigente y los llamados factores de poder, que no han sabido comprender a tiempo la necesidad de anteponer las conveniencias nacionales a los apetitos personales o de círculo, ejercitando las virtudes que los que dirigen tienen la obligación de poseer …”

“El tiempo no ha pasado en vano. Los plazos se han ido cumpliendo y las circunstancias son cada día más perentorias. Sin embargo, con el empeño y sacrificio de todos, aún podemos salir delante de la grave encrucijada en que nos encontramos, pero todas las soluciones comienzan en la unidad de todos los argentinos, seriamente ocupados y comprometidos en una colaboración y cooperación que debe estar por sobre toda pasión o interés mezquino. Hasta tanto no comprendamos y practiquemos esa necesidad sin egoísmo ni malas artes, no habremos comenzado a dar solución a nuestros males. Y no estamos en situación de seguir discutiendo ni menos peleando por cuestiones secundarias cuando está en juego el patrimonio moral y material de todos los argentinos. O entendemos esto, o sucumbiremos irremisiblemente, porque nadie podrá realizarse en una comunidad que no se realiza.”

miércoles, 12 de junio de 2024

Así hablaba JDP (IV).

 “El equilibrio económico del régimen capitalista … había establecido un encadenamiento entre los diversos países por sus movimientos de intercambio financiero y económico. Con ello se había posibilitado que desde un país central se pudiera succionar la riqueza de los demás … Ello semejaba un sistema de vasos comunicantes que unía a numerosos tanques de un sistema encadenado, de modo que succionando de un tanque, uno podría ir paulatinamente vaciando los otros tanques a él ligados como vasos comunicantes. Ello había permitido y segúia permitiendo que la riqueza de un país pudiera ser explotada a larga distancia, siempre que se pudiera mantener en secreto la existencia de los tubos que unían los tanques … Nosotros previmos que terminada la guerra … los tanques de la mayor parte de los países quedarían en un mínimo nivel y era lógico que, por el principio de que los líquidos buscan su nivel, la riqueza nuestra bajaría también paulatinamente a ocupar el nivel de los demás tanques. La medida tendiente a evitar este fenómeno era colocar una llave que regulase la salida o entrada a nuestro propio tanque, de modo que el nivel de riqueza, de economía y de finanzas del país pudiera estar controlado contra el drenaje permanente y extraordinario que debía producirse”.

(21/10/46, en el Congreso Nacional en ocasión de exponer el primer plan quinquenal)

"¿Y cómo íbamos a arreglar el problema si no teníamos en nuestras manos la palanca que podía mover la economía de la Nación? Observen cuáles son esas palancas: los transportes terrestres, mediante los cuales se fija toda la política económica interna; la importación y la exportación, dos palancas que mueven la política internacional; los transportes de ultramar, que son, en último análisis, los que fijan los precios; y un sistema financiero que permite al gobierno accionar sobre todos los valores financieros del Estado. Los transportes terrestres estaban en manos de consorcios ingleses… La importación era de tres consorcios internacionales, lo mismo que la exportación. La marina mercante correspondía a dos grandes consorcios: uno, americano, y otro, inglés. El Banco Central estaba formado por 2 directores nombrados por el gobierno y 6 por los bancos extranjeros. En su directorio había tres directores que no sabían hablar castellano. Y ellos eran los que manejaban toda la emisión fiduciaria, controlaban los valores de plaza, establecían todo el régimen del crédito y custodiaban el oro de la Nación Argentina. Y nosotros, teniendo más de 100.000 hombres sobre las armas, debíamos tener a 4 extranjeros para que cuidaran la riqueza de la Nación. ¡Y decíamos que la economía argentina era floreciente y magnífica! Señores: de cualquier país del mundo, por poderoso que sea, Uds. me dan esas cinco palancas y yo les regalo todo lo demás, porque a ese país lo manejo yo. Eso era lo que sucedía en la Argentina”.

(23/10/1951, en el Ministerio de Guerra).

Ambos discursos, citados en el libro de Galasso, T. I (2006).

lunes, 27 de mayo de 2024

La camarilla oligárquica supranacional está agudizando todas las contradicciones a nivel mundial.

La camarilla oligárquica son personificaciones de plataformas de poder “globales” o supranacionales: Wall Street y la City de Londres, cuyos controladores son, a su vez, controladores de empresas dedicadas a la producción de materiales de guerra (Rayteon por ej., etc.).

Esas empresas están profundamente imbricadas con el sistema militar de la OTAN, Inglaterra y EE.UU., principalmente. A su vez, están imbricadas con la dirección política en el Estado porque muchos funcionarios en áreas claves salen de las filas de esas empresas (secretarios de Estado, ministros, etc.).

De manera que, los estamentos militares, políticos, económicos y financieros, más no pocos medios de comunicación, conforman un bloque bastante homogéneo a nivel global con multitud de ramificaciones en escenarios locales.

Ese bloque, cuyo control lo ejerce una camarilla muy reducida de personas, sean éstas militares, oligarcas financieros, servicios de inteligencia geopolítica, magnates de medios de comunicación, etc., domina la orientación en la mayoría de los Estados de Europa Oriental y Occidental y algunos países de Asia y Oceanía y América Latina.

Las poblaciones de los países sujetados por esta camarilla oligárquica (entre ellos el nuestro), medida como porcentaje de la población mundial debe ser como el 20 o 25% como mucho del total de la población mundial. Son una minoría a nivel mundial pero, esa camarilla, por los resortes y recursos que controla, es todavía muy poderosa y peligrosa por el grado de desesperación en que se encuentra.

Insisten una y otra vez en torcer las tendencias actuales de la inmensa mayoría de los países (el 75% u 80%) en cuanto a la afinidad por el desarrollo económico a favor de las mayorías de los pueblos y el cultivo de las buenas relaciones y cooperación con China y Rusia.

Insisten con la agenda del “cambio climático”, el “orden basado en reglas”, la “democracia (occidental) vs. la autocracia (Oriental)” y cosas por el estilo, como modo de obstaculizar y neutralizar las tendencias mencionadas en el párrafo precedente.

En los últimos meses encararon una campaña explícita por la remilitarización en Europa y la economía al servicio de la guerra. Obviamente, esa guerra será la misma que es ahora, contra Rusia y China, pero a una escala mucho mayor y con más actores involucrados.

Lo único que evita el desmadre definitivo, por ahora y a duras penas, es la existencia de un liderazgo político personal de cualidades superiores: Xi y Putin, cuya alianza, entendimiento y cooperación permanente, están ofreciendo una alternativa y una salida digna a las élites occidentales las que, éstas, por ahora, no han tomado.

La camarilla oligárquica prefiere un mundo destruido a un mundo que encare los desafíos que tiene la humanidad con racionalidad y ecuanimidad.

La razón de esta preferencia es que esa racionalidad y ecuanimidad requiere actores de naturaleza soberana y cooperando entre todos. Si eso se produce y la economía mundial sigue otros derroteros, la influencia oligárquica va a menguar puesto que las naciones soberanas y en cooperación tras objetivos de transformación de las economías reales al servicio de los pueblos van a adquirir una influencia y protagonismo mucho mayor.

El sistema oligárquico es como una etapa infantil de la historia de la humanidad. Edificado para hacer “gestionable” y más o menos previsible un mundo que depende de los descubrimientos científicos y artísticos por parte de los individuos para generar los recursos materiales y espirituales que la humanidad necesita para vivir y perpetuarse hacia el futuro.

El hegemonismo oligárquico occidental no solo se convirtió en un fin en sí mismo que subordinaba todo lo demás al querer controlar todo y a todos, sino que, también, obturó la creación de las condiciones necesarias para que dichos descubrimientos puedan prosperar y ponerse al servicio de la humanidad. Solo permiten aquello que se pueda controlar y poner al servicio del hegemonismo oligárquico supranacional.

Por la naturaleza del “ser” humano, no se puede a los seres humanos regimentar ni anular su creatividad potencial. No se los puede hacer vivir conforme a reglas fijas inventadas por una minoría solo interesada en reproducir su propia hegemonía.

El último medio siglo o más se intentó eso con resultados terribles en lo económico, lo cultural, lo científico y lo espiritual.

Por eso la humanidad, al llegar a sus propios límites, creó una posible salida a través de los liderazgos sobresalientes de Putin y Xi, quienes impulsan continuamente el desarrollo de la infraestructura en sus propios países y en muchísimos otros países en la inteligencia de que reproducir los métodos coloniales occidentales de predominio y saqueo lo único que va a hacer es empeorar todos los problemas y hacer más inseguro al mundo.

Esa salida que dichos líderes ofrecen con grandeza, es rechazada por la camarilla oligárquica porque la sienten como una amenaza y un desafío a lo que creen son sus propios intereses y lo que creen que representan en este mundo. No solo es rechazada, sino que es combatida con ardor.

Ucrania, Taiwán o Palestina son escenarios geopolíticos de la camarilla oligárquica a predominio angloamericana, con alguna pata subordinada de elementos de origen francés y alemán y siervos en Japón, Australia, Corea del Sur y Argentina.

El objetivo que tienen en esos escenarios es la guerra contra Rusia, China e Irán. Quieren poner a esos países en una situación estratégica subordinada sin remedio.

Tratan continuamente de crear bloques de países contra otros países. Crean como clubes selectos que se dedican a confrontar a otros países con diversos y ridículos pretextos, incluso contrariando los intereses naturales propios.

Pero esa política mediocre se topó, esta vez, con líderes de la talla de Xi y Putin cuyos intelectos están muy por encima del promedio occidental. Esa política y su continuación por medio de la guerra están siendo derrotadas no tanto por la fuerza que encuentran en sus adversarios sino por las propias limitaciones, negligencias y estupidez de quienes las concibieron y ejecutaron.

Actualmente, la camarilla a predominio angloamericana está jugando el “juego de la gallina” con armas nucleares. Recientemente bombardearon el sistema de alerta temprana en el Sur de Rusia (SAT) que le sirve a los rusos para detectar lanzamientos de misiles intercontinentales.

El objetivo de esos ataques es limitar la capacidad de respuesta de Rusia ante un “ataque nuclear de decapitación” por parte de Occidente que impida a Rusia aprovechar la ventana de oportunidad que tiene de responder, que es una ventana de tiempo muy corta.

Estas cosas son las “genialidades” de los estrategas que predominan en Occidente, principalmente en la esfera angloamericana.

Muchas personalidades destacadas, tanto militares en retiro, analistas internacionales, etc., han advertido de la locura casi clínica que está al mando tanto en Inglaterra como en EE.UU.

Se llega a un punto en el desarrollo de la dinámica de este juego en el que los encargados de ejecutar pasan a tener autonomía relativa y, es allí, donde se pierde el control de los acontecimientos. Y no sirve de nada el consuelo de creer que en el fondo son todos actores racionales que evitarán la destrucción de todo, en una guerra que nadie puede ganar. Cuando se pierda el control, las cosas marchan solas, en un juego de acción y reacción que se despliega en forma ininterrumpida.

En Argentina todavía estamos a tiempo de desengancharnos de esta cadena que nos ata a un destino pavoroso.

Si el enfrentamiento todavía no ocurrió aquí es porque los actores de ambos bandos decidieron, tácitamente, posponerlo. Pero no queda mucho tiempo antes de entrar en una dinámica funesta de la que va a ser muy difícil salir.

Mi esperanza es que la debacle de la camarilla angloamericana a nivel global deje sin mayores soportes en Argentina y no pueda constituirse el polo represivo de las clases populares, evitándose así, un camino sin retorno.

domingo, 12 de mayo de 2024

Contra el sentido común: el problema está en las bases, no en la superestructura política del peronismo y del espacio nacional-popular y, mucho menos, en CFK.

La gran mayoría de la militancia y de los politizados, sean de la profesión que sean, incluso del periodismo, creen tener un conocimiento superior al resto de la sociedad porque están más informados sobre algunos o varios aspectos de la realidad social, política o económica.

Creen tener más elementos racionales para evaluar los acontecimientos que el resto de los mortales, o sea, la inmensa mayoría de los que votan.

El problema es que estar informado o politizado, lejos de ser una ventaja, puede contribuir a mayor confusión, incoherencia e ignorancia. El exceso de información puede ser tan perjudicial como su falta porque lo esencial o realmente importante puede esconderse y pasar desapercibido entre la hojarasca de información y los excesos de análisis. Con lo cual se desemboca en una ignorancia peor que la derivada de la falta de información ya que, en medio de su abundancia, se es proclive a creer que se lo sabe todo, cuando, en realidad, no se sabe casi nada.

JDP insistía en que la sociedad argentina era bastante politizada pero carente de “cultura política”. Él usaba la expresión “índice de cultura política” para significar que esto era un nivel superior a la mera politización. Por eso, hacia fines de su primer mandato, se empezó a preocupar por organizar escuelas de “formación” o capacitación política, bajo la orientación del concepto decisivo de “conducción política”.

Volviendo a la cuestión de la militancia y de los politizados, a ellos les caben las generales de la ley como al resto de la población en cuanto al papel que desempeñan los factores emocionales y motivacionales dentro del marco de la actividad política sea mucha o muy poca (la de solo votar, por ejemplo).

En efecto, son todos seres humanos, no se trata de dos especies diferentes, y, en cuanto tales, están todos sujetados por las mismas cadenas.

Por ej., la “bronca” que siente un militante o politizado del propio espacio por el voto popular que recibiera el año pasado el actual presidente, no se diferencia en nada (en cuanto tal) de la “bronca” de mucha gente que “nada sabe de política” y que se sintió defraudada por un gobierno que habían votado 4 años antes. La sensación de “gratificación” que da el “desquitarse” es exactamente la misma que la que da hablar mal e insultar a los que votaron mal.

O la sensación de certeza que da una “x” creencia, sea política o del orden de la esfera de la vida privada, es exactamente igual, ya sea se crea que la doctrina peronista o Cristina es lo máximo de la existencia o se crea que el esfuerzo privado y el progreso individual o la libertad personal es lo máximo de la existencia. Si la base de esa creencia es una sensación de certeza, es exactamente lo mismo.

Se puede estar embobado con Cristina o estar descontento o fastidiado con ella y, al mismo tiempo, sentir que un compañero es un rival o una amenaza para las propias ambiciones o aspiraciones. Es exactamente lo mismo, no hace diferencia.

Se puede escuchar a Cristina como identificándose con el personaje bueno de una telenovela o escuchar a Milei identificándose como el malo. Otra vez es exactamente lo mismo. Lo importante aquí es la sensación momentánea de deleite.

Se puede militar en política muchas horas por día o ninguna (trabajar muchas horas por día en el ámbito privado) bajo la motivación subyacente del progreso económico y laboral, es decir bajo una ambición individual. Es exactamente lo mismo, no hay diferencia. La carrera política o profesional y privada.

Así podemos seguir y seguir con las cosas que no diferencian en nada a los militantes y politizados de la inmensa mayoría de las masas que no lo son.

Sin embargo, hay una suerte de “consenso espontáneo” entre dirigentes de todas las líneas respecto a la “nobleza” y los valores intrínsecos de ser militante que lucha por un ideal, por sus convicciones, etc.. Como si la envoltura o la etiqueta fuera el contenido.

Ser militante o politizado de cualquier orientación o convicción ideológica no es una garantía contra los defectos y vicios de los seres humanos. No importa cuánto se zambullan en una dirección ideológica determinada. La actividad política no es un terreno que per se mejora a las personas, sino que, todo lo que son las personas con sus defectos, vicios y virtudes, se lleva a ese terreno.

Esto es así en cualquier profesión. Es la calidad de las personas la que dignifica a la profesión, sea la política o la medicina, la albañilería o lo que sea. Con la política ocurre igual.

Las virtudes de Cristina no son por ser militante, sino que en la militancia, desde el llano o desde el Estado, las puso en juego. Su obstinación estratégica, firmeza, voluntad, valentía y sus valores intelectuales y morales, son los que dignifican la política. Con Perón y Evita sucedió lo mismo incluso en un grado mayor que con Cristina.

Para elevar sustancialmente el “índice de cultura política” como quería JDP las personas que intervienen en política deberán mejorar mucho sus capacidades, cultivar y desarrollar mucho sus virtudes y “educar los sentimientos”. Sin estas cualidades la transformación de la realidad que tanto se declama es imposible.

La formación política de cuadros no es solo estudiar y aprender teorías, ideologías o doctrinas. No es creer en lo que produjeron, elaboraron o crearon otras personas. Esto Perón se cansó de advertirlo.

Se trata de estudiar y cultivar las capacidades para que el individuo sea capaz de concebir y ejecutar, de crear, de conducir. Las cosas que se estudian de la historia o de otras disciplinas solo constituyen un contexto en el que se desarrolla una suerte de “gimnasia” intelectual, pero el sólo hecho de estudiar, estar informado o realizar análisis, no sustituye aquello que es imprescindible para la transformación de la realidad: la creatividad individual que está en potencia en todas las personas.

JDP esto lo indicó con sus propias palabras y de muchas maneras, pero, como dije en otra ocasión, nunca fue comprendido y/o se lo soslayó sin más. Cuando Perón dice que “no hay recetas para conducir pueblos” (no sé si alguien se percató de que esto incluye a la doctrina peronista), también dice que el poner en juego la creatividad individual y el criterio propio es la clave. Las recetas son como una ayuda memoria,  pero no se pueden aplicar mecánicamente porque son necesarias las capacidades subjetivas del potencial conductor.

Estas consideraciones no significan disminuir la importancia de la doctrina sino que se trata de ponerla en la perspectiva y ubicación correcta que es la de ser un “elemento de la conducción”. No se la puede escindir de la conducción ni del sistema que crea el conductor para conducir.

Dije muchas veces que Cristina no es líder de conducción, nunca lo fue. Pero sí es líder de conjunto porque demostró virtudes que ningún otro dirigente tiene, hasta ahora.

Esto no significa que Cristina sea un factor que se pueda soslayar, porque no es una “dirigente más”. Su centralidad no depende de lo que hagan o no hagan los demás sino que depende de su propia capacidad para seguir impulsando a la política.

No existen garantías contra los vicios teóricos y prácticos de los seres humanos, sean militantes, politizados o masas marginadas y absorbidas por la necesidad de supervivencia económica.

No importa qué ideología adoptemos o cuál nos parezca de nuestra predilección. Eso no garantiza estar en el camino correcto. Todo depende de lo que seamos no de lo que consigamos. Y para ser mejores hay que corregir los errores con aciertos y los vicios con virtudes, para lo cual hay que ser mucho más conciente no solo en lo ideológico sino en lo humano.

Cuando los discípulos le preguntaron a Jesús cuándo era la venida del reino de Dios, Jesús les dijo que ya había venido pero no lo ven. Lo que les estaba diciendo es que el Reino de Dios lo lleva cada uno en su propio corazón y el desafío es sacarlo afuera, compartirlo.

De igual modo, el reino de un gobierno nacional y popular exitoso no va a venir de afuera o esperando algo, cada uno lo lleva en sí mismo, el desafío es descubrirlo y compartirlo con los demás.

jueves, 28 de marzo de 2024

La naturaleza humana del internismo. La solución.

Ver estos videos acá:

 

Y acá:

 

Como sostenía JDP la política está hecha de seres humanos con todos sus defectos e imperfecciones; a lo que se puede aspirar es a alcanzar la máxima perfección orgánica posible porque la humana es imposible. La perfección orgánica contribuye a que los defectos de los individuos puedan ser gestionados y el lidiar con ellos no destruya la organización.

No existe en la realidad la disociación entre lo racional y lo emocional. Solo por medio de un autoengaño los individuos pueden creer que mantienen separadas ambas dimensiones.

En toda postura racional existe una base emocional, aunque no se note, aunque no sea percibida o autopercibida. El desafío consiste en lograr lo que casi nadie logra, esto es la unión armónica provechosa de las dos; que de la “fusión” de una y de la otra surja un orden superior de pensamiento y afectos.

Uno de los graves problemas de los dirigentes desde la desaparición física de JDP hace casi medio siglo es que no pueden hacer balances de los resultados de sus propias acciones. También puede ocurrir que, algunos, los hagan en la intimidad de su pensamiento, pero si no logran compartir la experiencia y transmitirla a las siguientes generaciones, de nada sirve.

En los últimos 50 años las nuevas generaciones de nuestra sociedad dieron lugar a políticos que se las pasan batallando a ciegas, aceptando las imposiciones del destino. Difícilmente tengan la suficiente claridad y humildad como para darse cuenta de cuáles son las razones de sus éxitos y sus fracasos.

Todo está sometido a discusión todo el tiempo, lo bueno, lo malo y lo regular. Es como la “mesa contra el hambre” del ex presidente Alberto Fernández. Como si el “consenso” entre partes pudiera formar un todo que valga la pena. Lo cual no significa que el antagonismo entre partes pudiera formar un todo. Lo falso de una no implica necesariamente lo verdadero de la otra.

Es difícil aguantar la incertidumbre en condiciones tan adversas. La tentación de encontrar a un culpable de lo que nos pasa es bastante irresistible porque no se pueden dominar las expectativas.

La posición de Navarro es formalmente parecida a la de los jóvenes de la primera mitad de los ’70 que le echaban la culpa a Perón del fracaso de 1973/76. En aquel tiempo era que Perón “tomó partido por la derecha del movimiento”. Ahora es “capricho” de la jefa, etc., etc.

Las personas que así creen tienen enormes dificultades para distinguir entre procesos y acontecimientos, procesos de otros procesos y acontecimientos de otros acontecimientos. Ven continuidades donde hay rupturas, rupturas donde hay continuidades, simetrías donde hay asimetrías y asimetrías donde hay simetrías. La realidad los sobrepasa todo el tiempo, aunque ellos crean que la entienden perfectamente. En definitiva, se dejan llevar por las emociones lo que conduce a malos análisis.

1) CFK eligió a AF en 2019 no porque creyera que iba a ser un excelente presidente sino porque pensaba que era la mejor figura para evitar que Macri reelija. Macri 2019-2023 hubiera sido peor que Milei hoy (no solo peor que AF). La crítica es que se equivocó al elegir a alguien que gobernaba mal.

2) Cuando eligió a alguien que perdió, como Scioli, la crítica es que se equivocó porque eligió a alguien que perdió (en la primera vuelta ganó). Pero los que hacen esta crítica se olvidan de elogiar que en 2019 eligió a alguien que ganó.

Es decir que, en un caso critican que elige a alguien que pierde (Scioli). Y, cuando elije a alguien que gana (AF), está también mal porque no supo gobernar.

Este tipo de cuestionamientos se presentan como incuestionables. Idéntico a los cuestionamientos a Perón por los jóvenes en los ’70.

3) Cuando CFK elige a Massa en 2023, se la critica porque era el ministro de economía, no pudo bajar la inflación y perdió las elecciones (no en la primera vuelta). Junto con esto se critica el internismo que llevó a la caída del ministro Guzmán.

Este último punto es curioso. Por un lado, se descontextualiza absolutamente la situación de mediados de 2022 y, retrospectivamente, se lo recontextualiza atribuyendo exclusivamente al internismo el curso de colisión del experimento AF-Guzmán-Kulfas.

La pésima situación económica y financiera a mediados de 2022 nada tuvo que ver con la interna sino con la concepción y ejecución económica de ese trío. Y esto no es un análisis exclusivamente K. No es que se sobrestimó la peligrosidad de esa situación por razones del internismo, sino que se tomó al internismo como pretexto para no admitir las razones del profundo fracaso económico.

CFK y Massa salvaron al gobierno de AF que hubiera terminado (incluso formalmente) a mediados de ese año si aquellos no hubieran intervenido. Y, en el hipotético caso de que el trío hubiera seguido, la derrota en las elecciones hubiera sido escalofriante. No hay que ser muy inteligente para darse cuenta.

Ocurre como con el argumento de los antivacunas. “Fulano fue vacunado y murió por la vacuna”. Pero lo que en realidad ocurrió es que a fulano quisieron salvarlo del COVID con la vacuna, pero ya era demasiado tarde porque había contraído la enfermedad con anterioridad.

Si no hubieran intervenido Cristina y Massa, cuánto estaría el dólar, la inflación y cuánto hubiera sacado el candidato de Alberto o Alberto mismo? Alguien pensó en eso? Milei le ganaba no por 10 % sino por 30 % o más.

Los problemas no lo resuelven las partes (del problema).

El pasado se puede cambiar descubriendo cosas en el presente y cambiando el futuro. Cuando se descubre algo, cambia la perspectiva y la visión que se tenía, no solo para el presente y el futuro sino para el pasado también.

Las diferentes partes, expresiones y organizaciones de la sociedad son un reflejo de los problemas existentes, no es que surgieron para resolver los problemas existentes, surgieron ante los problemas existentes.

Esto es análogo a la cuestión de la lucha de clases del marxismo. La lucha de clases no es una solución a los problemas del modo de producción capitalista, al contrario de lo que decían Marx y Engels en el Manifiesto Comunista. La lucha de clases es un síntoma (reactivo) de la ausencia de solución a los problemas de la estructura.

Las partes difícilmente sean portadoras de la solución ni desde el punto de vista de la concepción ni de la ejecución. Esto es independiente de lo que crean los individuos que son soportes de las distintas organizaciones. Nunca hay que juzgar ni evaluar una realidad según lo que crean los que viven en esa realidad.

Esto ya da una pista de un posicionamiento más fecundo.

En efecto, las soluciones más profundas no provienen de las creencias de las partes, que suelen ser reactivas. Esto significa que las cosas conocidas no nos dan una solución.

Por más convicción que tengan los integrantes de cualquier organización y que quieran imponerla a como dé lugar, eso no garantiza la solución al problema. Porque el problema nunca es de la parte, es del todo.

Para solucionar el problema que supone el todo, es decir, el proceso más o menos complejo, se necesita una práctica y concepción creativa de un sujeto, el líder de conducción en potencia.

Necesariamente, ese potencial líder no expresará a las partes más que en las apariencias, porque la ejecución y concepción del líder va a resignificar a las partes, las cuales no van a ser las mismas.

El empeño de las partes, de cada organización, de profundizar en su propio juego, en la creencia de que la solución de conjunto ocurrirá por hegemonía de una de las partes, solo profundizará la crisis.

Esto significa que empeñarse en salirse con la de uno va a profundizar la crisis. Empeñarse en querer imponer lo que uno quiere va a profundizar la crisis. Porque la estructura de la crisis no responde a lo que quieren las partes o las creencias parciales, éstas alimentan la crisis, aunque no se lo reconozca.

No importa lo que crea uno. Por más que crea que tiene la verdad absoluta. O que crea que sus creencias son las mejores que las de los demás. Eso es parte del problema independientemente de la intensidad de las convicciones.

Lo que tienen que hacer los dirigentes y analistas más lúcidos es “dejar que fluya el agua”, pero vigilarla, sin desentenderse. Hay que dejarle espacio a que los mejores puedan desenvolverse, hay que ayudarlos, sin importar a que eso conduzca a que si prosperan puedan eclipsar al que lo ayudó o a los de la rosca que ya estaba preconcebida.

Lo que tienen que entender la mayoría de los individuos que son referentes y dirigentes, sea en el nivel que sea, es que a los que sienten o perciben como una “amenaza” para sus propios intereses y ambiciones inmediatas, pueden resultar en una bendición para todos en el mediano plazo.

Hay que educar los propios sentimientos, como decía Perón. Si no desarrollamos virtudes personales, los vicios se extienden por todas los niveles de las organizaciones, no importa la bondad y nobleza de sus causas.

Para resolver el problema de todos hay que ser muy virtuoso tanto en lo intelectual, como en lo moral y afectivo.

Sin esas condiciones el problema de fondo no se resuelve, por más buenas que se crean las causas en pos de las cuales van las organizaciones.

viernes, 15 de marzo de 2024

Acerca de cómo volver a JDP (II).

Perón pensaba que la doctrina justicialista era un esbozo, una suerte de borrador sobre el cual había que trabajar y desarrollar mucho. Esto tanto en los aspectos doctrinarios como teóricos.

Otra cosa que Perón decía es que si no se desarrollan las “virtudes peronistas” el movimiento peronista iba a ser “lindo al principio, bueno en la mitad y malo al final” (!).

Para Perón el valor de la doctrina depende de las condiciones espirituales de quienes la practican, sin esas condiciones, la doctrina no tiene valor.

Decía Perón que todas las doctrinas sufren deformaciones y, con eso, se diversifican los grupos que las practican. La causa de eso es la falta de unidad de doctrina. Decía que por falta de unidad de doctrina y por malas interpretaciones de la doctrina, nuestro movimiento puede ser disociado y destruido (!),

Como decíamos en el post precedente, Perón concebía a la unidad de concepción no como una imposición sino como producto de una enseñanza que lleve a apreciar y percibir de manera similar y que por intuición los individuos estén inclinados a resolver de la misma manera.

Es decir que Perón está diciendo que: 1) si no se desarrollan virtudes el movimiento se va degradando; 2) si no se enseña y los individuos no aprenden a percibir y a tener esa intuición que los lleve a resolver bien, la unidad de doctrina no ocurre y se abre la puerta a las deformaciones y la autodestrucción del peronismo.

Las deformaciones de la conducción, de los cuadros intermedios y de las masas ocurren porque los vicios no se corrigieron con virtudes.

Dichas virtudes se relacionan con valores intelectuales y espirituales y la educación de los propios sentimientos.

Eso es lo que lleva a comprender que no se debe hacer lo que conviene a uno sino lo que conviene a todos, que no se puede usar una causa noble y subordinarla a ambiciones personales y que el progreso individual es una añadidura del progreso general de todos.

Los que desarrollan esa clase de virtudes se dan cuenta que “organizar no es colocar gente en casilleros sino dar un sentido y un sentimiento similar. De nada sirve la organziación material sin lo espiritual”. La doctrina sirve para hacer la organización espiritual.

Perón define al verbo “predicar” no como sinónimo de decir sino de saber inculcar, hacer comprender y sentir la doctrina.

En estas cosas es donde radica la fundamentación del sistema clasificatorio más o menos explícito que señalé en algunas ocasiones en relación a las diferencias entre liderazgo de conducción, liderazgo de conjunto y dirigencia.

El liderazgo de conducción (JDP) posee una gran cantidad de virtudes personales que permiten el despliegue eficaz de la inteligencia, la creatividad y los afectos. La eficacia se refleja en la capacidad de aglutinar grandes conjuntos heterogéneos.

El liderazgo de conjunto (CFK) posee algunas virtudes personales que consigue eficacia en menor grado, consiguiendo aglutinar conjuntos menos grandes y menos heterogéneos en comparación con el caso anterior.

Y la dirigencia (la inmensa mayoría de los políticos) carece de la mayoría de tales virtudes y, por lo tanto, no consigue mandar sobre el corazón de la gente como en los casos anteriores.