viernes, 1 de abril de 2022

CFK es el único factor político-personal que evita que la Argentina tenga el destino de Grecia (una década de ajuste).

El proyecto de ley impulsado por la Vicepresidenta, de creación de un fondo nacional para el pago de la deuda que tomó MM del FMI en 2018 compuesto de aportes por quienes tienen bienes en el exterior no declarados, tiene como finalidad que queden liberados dólares comerciales (saldo positivo de la balanza comercial argentina) para que aumenten los márgenes de la política monetaria y fiscal y poder evitar el ajuste del FMI, al mismo tiempo que se paga la deuda que nos dejó MM.

Como es habitual, este tipo de cosas solo pueden salir de la cabeza e iniciativa de CFK, ya que a nadie se le ocurre (y si a alguien se le ocurre no se anima) excepto a ella.

Es notable cómo CFK es la única, entre los cientos o miles de dirigentes existentes, que pudo superar los estragos que, sobre la mentalidad de los políticos/as produjo la dictadura, el fracaso económico del alfonsinismo y la década del ’90 y el menemismo.

Como discutía con el compañero Manolo Barge acá:

https://deshonestidadintelectual.blogspot.com/2019/04/a-cfk-puede-fallecer-como-nestor-o.html

CFK es la única capacitada para evitar que el país caiga en el triste destino de Grecia y su ajuste por una década en nombre de un gobierno progresista.

Y este proyecto de ley va a ser que caigan muy duro sobre ella. Es posible que vuelvan las amenazas judiciales de meterla presa. Aunque el poder e influencia de los personajes locales que pudieran verse afectados por el proyecto de Ley no solo se debe al dinero que manejan sino al apoyo que reciben del sistema bancario y financiero extranjero (global), sin ese apoyo (a causa de la guerra), su capacidad de daño se vería muy menguada.

Lo único que le diría a la compañera CFK es que tiene que llegar el momento (político) de que sea más fácil evitar que se fuguen los capitales (tapar los agujeros del barril) que volverlos a traer una vez que se fugaron. ¿Qué sentido tiene volver a llenar un barril lleno de agujeros?. Este interrogante hay que tenerlo en cuenta para la etapa post FMI, si tenemos éxito en deshacernos de él.

La única manera de lograrlo es que una empresa del Estado se ocupe de comercializar al exterior los cereales, oleaginosas y carnes y que los dólares que obtenga se usen para comprar la maquinaria y equipamiento necesario para realizar durante los próximos cinco años 300 mil obras de infraestructura en los sectores energéticos, transporte y comunicaciones, vivienda, salud y educación, industria y agro.

En el mundo actual (no el que se viene, sino en el que ya llegó), no es necesario tener reservas en dólares en el BCRA. Se corre el riesgo de que países tan serios y democráticos como EE.UU. e Inglaterra te las roben.

Podemos comerciar e intercambiar con Rusia, China y la India (casi 40% de la población mundial) de la misma forma que lo hacen esos países entre ellos ahora mismo.

Como decía un gran líder de conducción hay que ser realistas pero con imaginación. Si no percibimos el potencial prometedor de los cambios (si se logra alejar el peligro nuclear) que están ocurriendo a nivel mundial (y que no empezaron por la guerra en Ucrania sino desde mucho antes), vamos a caer en cosas peores que los años ’30 del siglo XX.

Van a venir presiones muy fuertes de parte de personeros de un imperio que se derrumba. La intensidad de esas presiones no debe hacer que nos engañemos sobre su verdadero poder e impedirnos ver su propia decadencia. A veces el gigante tiene pies de barro.

Lamentablemente, si la gente que está alrededor del gobierno de Alberto no entiende esto, cosa muy probable, los sectores más concientes del Frente de Todos, tendrán que promover un amplio debate y movilización para que puedan pasar al frente dirigentes que sí lo entiendan.

miércoles, 23 de marzo de 2022

Realidad virtual, burbuja informativa, manipulación emocional, guerra de acción psicológica y el ridículo occidental vs. el realismo y profesionalismo de Rusia y China.

Para información de los ciudadanos de Occidente, lo que ocurre en Ucrania es una reacción Rusa a una geopolítica sistemática en su contra que, practicada por combinaciones oligárquicas angloamericanas que dominan en EE.UU. e Inglaterra, lleva por lo menos 15 años.

Pocos entienden las implicaciones del acoso geopolítico (en su aspecto técnico) que padeció y padece Rusia y que se iba a profundizar si no intervenía en Ucrania.

Ese plan angloamericano contra Rusia consistía (y consiste) en acercarse lo más posible a sus fronteras con los sistemas antimisiles modernos (Aegis) que pueden convertirse fácilmente en sistemas misilísticos ofensivos.

La intención de eso es que al estar tan cerca de Rusia este país carezca de tiempo suficiente para responder en caso de recibir un primer ataque nuclear. La ventana de tiempo para responder es muy corta y, en caso de demora, el país que demora la respuesta es destruido, desmembrado y sus pedazos sojuzgados.

Los ideólogos angloamericanos creen (o creían) que en el límite, ante ese rodeo estratégico, Rusia iba a ceder y aceptar un régimen interno subordinado a los intereses angloamericanos como sucedía en la década del ’90.

Bueno, eso no ocurrió. Y Putin venía avisando por lo menos desde su discurso en Munich, Alemania, en 2007, que eso no iba a ocurrir.

Sin embargo, los angloamericanos siguieron con su plan. Y eso terminó en lo que tenemos hoy.

¿Qué tenemos hoy?

Lejos de la construcción fabricada a nivel global por el establishment mediático occidental de la imagen “romántica” de la “resistencia ucraniana” y las súplicas de Zelensky, presidente de un inocente país, frente a la “barbarie” rusa, la verdad es que la gran mayoría del pueblo ucraniano no quiere pelear contra Rusia ni quería antes. La prueba de esto es que el comediante ganó las elecciones por amplia mayoría prometiendo en la campaña electoral que se iban a cumplir los acuerdos de Minsk (por los cuales se solucionaba+ el estatus de Lugansk y Donetsk).

Es sabido que, en una reunión cara a cara con los nazis y los paramilitares (envalentonados por el apoyo angloamericano) amenazaron a Zelensky con matarlo (“colgarlo de un árbol”). A partir de allí, el comediante entendió el mensaje y se dio vuelta como una media y avaló toda la línea rusofóbica y de genocidio contra las repúblicas rusoparlantes.

Otra prueba de que a la mayoría del pueblo ucraniano no le interesa pelear es el éxodo masivo en Kiev y otras ciudades hacia otros países europeos. Y los que se quedaron continúan con su vida.

La táctica de los rusos es muy diferente a la utilizada por las coaliciones angloamericanas cuando bombardearon Belgrado, ocuparon Afganistán, invadieron y destruyeron Irak, subvirtieron y destruyeron Libia, intentaron destruir Siria, etc..

En efecto, los rusos no destruyen infraestructura civil adrede, colaboran con la población local en los lugares que ocupan cuando no media la oposición nazi paramilitar. Los soldados ucranianos del ejército regular que se rinden son enviados a sus casas. Evitan entrar en las ciudades grandes y tratan de neutralizar las tácticas terroristas que utilizan los nazis cuando usan a los propios civiles (contra su voluntad) como escudo.

Es por esta última razón que casi todo el operativo ruso se dedicó a destruir materiales e infraestructura de guerra que el régimen ucraniano y los nazis con el patrocinio angloamericano habían montado para destruir a las Repúblicas de Donetsk y Lugansk, y está postergando el enfrentamiento con los nazis para evitar que mueran civiles inocentes usados como escudo por ellos.

Todas las noticias que hablan de “fuerzas rusas bombardearon teatro y hospital”, es pura manipulación emocional, porque ni en el hospital había enfermeros o médicos o pacientes ni en el teatro actores. Lo que había eran nazis pertrechados con armas, misiles portátiles, etc., que convirtieron esos lugares en sus guaridas y centros logísticos. Estos nazis se dan el lujo de montar plataformas de misiles en las terrazas de los edificios donde todavía viven civiles y a los cuales no dejan salir. A los que lo intentan los fusilan por la espalda.

Rusia solo deja pasar el tiempo porque esos nazis, mientras son idealizados por el sistema mediático occidental, son presa de la desesperación y el desprestigio acelerado frente a la población civil.

¿Cómo podría ser que una mezcla parecida a la patota de la dictadura militar del ’76 en Argentina y los oficiales y suboficiales estaqueadores de soldados conscriptos en Malvinas, que es lo que es la “resistencia” nazi en Ucrania, pueda representar los intereses legítimos de un pueblo en la lucha contra el “invasor”?. Esto es absolutamente descabellado, sin embargo nada es imposible para la construcción mediática occidental.

Más bien la situación se parece, en algunos lugares de Ucrania (Mariúpol, por ej.) a la toma de rehenes por una manga de facinerosos y un cuerpo de élite los tiene que rescatar, tratando de eliminar a los delincuentes sin provocar bajas entre los rehenes.

Mientras Rusia trata de resolver los problemas prácticos prestando atención a la realidad en el terreno, los angloamericanos se dedican a convencer al resto del mundo de que la nieve es negra.

Tal es la locura con la que tienen que lidiar, no solo Rusia, sino también China.

Necesitamos con urgencia un Sócrates moderno.

Él se dedicó en su tiempo, cuando percibió que Atenas sucumbía en algo parecido a la doctrina británica del “equilibrio de poderes” (en rigor, geopolítica oligárquica) y entraba en un período de decadencia signada por la justificación de guerras “permanentes”, a interpelar a sus ciudadanos y gobernantes, haciéndoles ver el error de concepción y de ejecución en el que caían una y otra vez.

Esa insistencia de Sócrates fue lo que lo condujo a su asesinato “judicial”.

Al deshacerse del mejor de los suyos, Atenas se perdió para siempre. Algo parecido le espera al imperio a predominio angloamericano si sigue insistiendo en lo mismo.

 

viernes, 4 de marzo de 2022

¿Por qué vivimos en una guerra mundial y qué es lo que puede salvarnos? (para el caso de que todos vayamos a morir es mejor saber la respuesta antes del destino final).

Digo la “actual guerra mundial” porque, desde las hipótesis teóricas con las que analizo, no necesito esperar acontecimientos posteriores para calificarla. No vale la pena esperar 20 o más años, como sucedió con la “Gran Guerra” calificada mucho tiempo después como “primera guerra mundial”.

Esta es la ventaja de los conceptos teóricos que se centran en los procesos (que siempre están en curso), lo que hace mucho más “pronosticable” el desarrollo posterior de los acontecimientos.

Tampoco se trata de adoptar una definición técnica o descriptiva del tipo “si intervienen muchos actores de muchas partes entonces es una guerra mundial”.

Un proceso puede caracterizarse de guerra mundial cuando el resultado de lo que sucede a nivel de las localidades -en tanto manifestación y combinación concreta del sistema global- tiene el potencial de cambiar al proceso mismo, es decir, las relaciones globales, sea para bien o para mal.

Por ejemplo, las formas de la hegemonía actual de lo que habitualmente se denomina “unilateralismo” norteamericano con su poderío militar, no proceden de los “acontecimientos” “caída del muro de Berlín” o la “desintegración de la URSS”. Estos son los símbolos de la verdadera causa. En rigor, proceden del fracaso de las concepciones y acciones del comunismo real practicado por los dirigentes rusos y la mayoría de sus satélites década tras década.

Esas concepciones y acciones se adoptaron como axiomas o dogmas desde los orígenes de la revolución de 1917 en Rusia. Los gobernantes y funcionarios de los sucesivos gobiernos, durante 70 años, insistieron una y otra vez con ideas básicas defectuosas. Aunque los planificadores de la burocracia estatal hicieron denodados esfuerzos por adaptarse a las cambiantes circunstancias, nunca abandonaron el sistema axiomático de base que es el que fallaba.

Como suele suceder, cuando uno se guía en forma persistente por un punto de referencia equivocado, termina perdido o chocando con la realidad.

Entonces, lo que sucedió durante décadas a nivel de las localidades (Alemania Oriental y la URSS, por ejemplo), fue lo que condujo a la debacle del comunismo real y al “Nuevo Orden Mundial” de Bush padre.

Por lo que se ve hoy y desde hace bastante tiempo, el mundo cambió para mal, sin duda alguna. Pero eso no fue responsabilidad de la caída del comunismo (ni de Alemania Oriental ni de Rusia), sino de las “élites” (en realidad combinaciones oligárquicas en las grandes potencias occidentales) angloamericanas que aprovecharon la debacle del comunismo para intensificar las tendencias imperialistas.

Rusia tuvo su “década del ‘90” como Argentina la de Menem. A los dos les fue mal, pero a los rusos peor.

Rusia fue saqueada a más no poder, destruida su industria de máquinas herramientas (que tenía potencial para modernizarse) y convertida en un productor de materias primas y energía barata.

Surgieron oligarcas rusos muy bien relacionados con Londres y Washington (a pesar de la mala imagen en las películas de Hollywood), puesto que eran los cipayos que permitían el saqueo de Rusia. Actualmente, muchos de esos oligarcas rusos viven en Londres con protección de la Monarquía.

Mientras el saqueo de la Argentina condujo a la crisis del 2001/2 y a NK y CFK, el saqueo de Rusia condujo a la crisis de los bonos rusos y a Putin. Todos ellos, con mayor o menor fortuna, representaron una reacción del Estado Nacional frente al Imperio que los saqueaba.

Putin vio las consecuencias horrorosas (como el descenso demográfico, por ejemplo) de la intromisión (a través de las relaciones de Al Gore y Chernomyrdin) del “neoliberalismo” y el FMI en Rusia durante los ’90, y, consecuentemente, se dedicó a fortalecer las capacidades del Estado Nacional, no solamente sus capacidades militares sino también el mejoramiento relativo del nivel de vida de la población.

Para ello tuvo que neutralizar la influencia en el Estado de los oligarcas rusos que estaban en combinación con los intereses angloamericanos que los respaldaban. El presidente Putin fue quien puso los límites a los intereses del establishment angloamericano que hacía sus negocios en Rusia y debilitaba constantemente a esa nación, protagonizando la reacción en tanto Estado Nacional soberano.

Es a partir de aquí que el gobierno de Putin entra en la mira del establishment angloamericano que lo quiere neutralizar y destruir desde hace como 20 años.

Para hacer eso, usaron toda clase de instrumentos del repertorio geopolítico: la introducción del terrorismo dentro de Rusia; atentados con agentes químicos culpando a Rusia; cambio de régimen en Ucrania para usarlo como Estado hostil contra Rusia; derribo de un avión civil sobre espacio aéreo ucraniano también atribuido a Rusia; expansión de la OTAN llegando a las fronteras de Rusia, emplazando sistemas de misiles modernos en Rumania y Polonia y preparándose para hacerlo en Ucrania, aún más cerca de Moscú, alimentando la idea criminal de que una guerra nuclear puede ser ganada.

Hace más de 15 años que Putin venía avisando que todo eso era una aberración de parte de Occidente, pero a nadie le importaba, no es así?

Lo mismo le ocurre a China, con otras particularidades diferentes, pero en el fondo es lo mismo.

Por eso no es casualidad que en el transcurso del proceso que describimos la unión de Rusia y China se haya fortalecido tanto.

Entonces, la situación actual en Ucrania no es la consecuencia de decisiones aisladas. Mucho menos de decisiones de uno u otro país o grupo de países. Es, más bien, la serie de un proceso en curso que tiene sus orígenes históricos y que responde a un patrón de pensamientos, ideas y acciones de las oligarquías occidentales.

Ese patrón no se limita exclusivamente a la esfera geopolítica o de las “relaciones internacionales”, sino que, fundamentalmente, tiene que ver con la concepción o visión que las oligarquías dominantes en Occidente tienen del ser humano y su naturaleza. Ello constituye un verdadero pensamiento oligárquico que permanece a lo largo de la historia y del transcurso intergeneracional.

Tal concepción o visión se traduce en las esferas económicas, políticas, ideológicas, culturales y científicas de las sociedades, moldeando todo un sistema de concepción y de ejecución a nivel mundial.

En última instancia, el modo en que esas oligarquías conciben explícita o implícitamente la naturaleza de los seres humanos influye en los sistemas económicos, financieros, monetarios, en las doctrinas geopolíticas, en las alianzas militares, en la educación, etc..

¿Qué es lo que falla en el sistema de pensamiento oligárquico?.

Como en el caso del comunismo real fallan las bases axiomáticas mismas. Aquí formalmente sucede lo mismo, pero con otro contenido.

El oligarquismo occidental cree que los seres humanos son malvados por naturaleza por lo que deben ser controlados por instancias que están por arriba de su comprensión. Los oligarcas se consideran superiores a los seres humanos comunes, los cuales se rigen por leyes comunes. Para los oligarcas rigen leyes superiores que el ser humano común nunca comprendería.

También creen que la mayoría de los seres humanos son un costo, tanto para ellos como para el medio ambiente.

Quizás esta idea provenga del hecho de que los oligarcas son como especialistas en explotar la creatividad de los demás, aunque niegan que tal cosa exista (la creatividad humana). Tienden a creer que el cerebro humano es exactamente lo mismo que el de una máquina. Como si “todo“ fuera el mero procesamiento de información.

Por lo tanto, piensan que no existe verdadera creación de riqueza y poder sino que esto es un dato fijo y distribuido en el mundo. Cualquier cambio en esa distribución sería un atentado o amenaza a su propio poder e influencia puesto que se trata de un juego de suma cero en el que lo que gana uno lo pierde el otro y viceversa.

Quizás esta noción provenga del hecho de que los oligarcas están acostumbrados a basar su poder e influencia a partir del control del dinero y el “crédito”. Sirve cualquier cosa que produzca dinero puesto que ello comanda el acceso a la riqueza, desconociendo los principios de funcionamiento de la productividad física. Es por ello que los sistemas monetarios y financieros controlados por los oligarcas están llenos de burbujas especulativas que no tienen fin productivo alguno desde el punto de vista del bienestar general y las condiciones de vida de los pueblos.

Los oligarcas no pueden concebir cosas ni personas fuera de su control puesto que esto es la esencia de su poder (controlar recursos fundamentales y las personas). Pero, paradójicamente, ellos pueden controlar los resultados de la creatividad humana pero no la creatividad humana misma que es lo que hace avanzar al mundo y que, por su naturaleza, está fuera del control de los oligarcas.

Se puede condicionar emocional e ideológicamente a las personas, propiciando ciertas inclinaciones y predilecciones, pero no se puede hacer desaparecer el potencial que cada individuo tiene para resolver problemas, producir hipótesis, hacer descubrimientos científicos, tecnológicos y técnicos. Eso es inherente al ser humano, sea científico o no lo sea.

Por eso el sistema oligárquico contiene el germen de su propia destrucción, porque depende de que la creatividad humana funcione, para ellos poder apropiarse de los recursos fundamentales que son los frutos de ella, la que, al mismo tiempo, escapa de su control. Es como querer matar a la gallina de los huevos de oro porque no se la puede controlar.

La creatividad humana por sí misma no es algo que se pueda producir a escala ni regimentar, ni obedece a recetas predeterminadas. Los seres humanos pensamos todo el tiempo y, a veces, surgen resultados extraordinarios que tienen la posibilidad de ser usados para bien o para mal.

Por eso, cuando se conjugan Estados Nacionales soberanos que propician el desarrollo de la ciencia y la tecnología para el beneficio de la población, los oligarcas sienten una afrenta terrible contra la creencia que tienen de sí mismos y lo que creen que representan. Creen que son una “raza superior” regida por leyes especiales.

Una de las frustraciones más grandes de los oligarcas angloamericanos es que no pudieron tanto en Rusia -desde el advenimiento de Putin-, como en China -desde los acontecimientos de Tiananmén- establecer un caballo de Troya interno en esos países que pudiera torcer las orientaciones de esos gobiernos y Estados.

Los oligarcas angloamericanos necesitan que los multimillonarios rusos y chinos se conviertan en socios que puedan socavar las inclinaciones soberanas de sus gobiernos. Lo que hicieron en casi todos los países no lo pueden hacer en Rusia y China cuyos gobiernos siguen teniendo éxito en neutralizar los intentos de socavamiento de los oligarcas angloamericanos.

Entonces tenemos las respuestas a los interrogantes del título.

El pensamiento oligárquico global está fallado en su base: se aprovecha de los frutos de la creatividad humana al mismo tiempo que la niega como solución a los problemas porque escapa a su control, por lo tanto la ejecución basada en ese pensamiento está fallada también. Eso genera problemas de todo tipo (económicos, financieros, monetarios, sociales, políticos, culturales, etc.) frente a los cuales se producen reacciones nacionales y soberanas en las localidades, las cuales intentan establecer sistemas e instituciones libres de la influencia oligárquica.

A su vez, el sistema oligárquico reacciona a esa reacción, agudizando más las contradicciones, intensificando la crisis geopolítica hasta el límite y cayendo en una lógica autodestructiva de preferir que se destruya todo para que nadie gane porque ellos creen que eso significa que ellos pierden.

Como siempre, lo que podría salvar a la humanidad es la creatividad humana, condensada en una persona o grupo de personas que muestren el camino optimista.

Que el éxito de uno puede favorecer al otro y viceversa. Que concebir la realidad como un juego de suma cero y comportarse como si fuera así, es un error garrafal porque el ser humano puede, por nuevos descubrimientos, hallar formas de agrandar la riqueza y repartirla mejor. Además de mirar el pasado hay que mirar el futuro, puesto que si nos quedamos en lo primero, caemos en el error de creer que es fijo y las disputas serían por algo que es fijo.

Que el camino a lo Universal se hace desde cada cultura y espacio nacional, no desde prescripciones imperiales dictadas por una oligarquía global.

Matriz formal.

Como ya he señalado en algunas ocasiones, la secuencia de acontecimientos dentro del proceso responde a la matriz de siempre, a saber:

Las condiciones del dominio global normal oligárquico en una localidad conducen a una crisis (Ej., Rusia y Argentina en la década del ’90). A partir de allí esas condiciones dejan de ser normales.

En estas nuevas condiciones (de crisis del dominio normal), el dominio oligárquico intenta administrar la crisis para reconducirla de vuelta a las condiciones normales. Esto es una tarea muy dificultosa puesto que la crisis ocasiona el desprestigio de la mayoría de los personeros que protagonizaron la época del dominio normal.

Por lo tanto, en tales condiciones la manija la agarran otros actores.

Estos otros actores, en condiciones del rechazo a las figuras del dominio normal oligárquico, tienen la posibilidad de administrar la crisis no en el sentido de volver al dominio normal oligárquico sino en el sentido de aumentar la soberanía nacional, es decir, alejarse del dominio normal oligárquico.

Ante esta nueva situación, la dominación oligárquica se pone más fea y empieza a bancar alternativas “fascistas” a las habituales “neoliberales”, cualquier cosa que sirva para que la administración de la crisis en una localidad se aleje de los principios de la soberanía nacional y la localidad vuelva al redil oligárquico.

A su vez, las reacciones del Estado Nacional soberano deben tener mucho cuidado ante la alternativa “fascista” de la oligarquía global. Si la reacción nacional pierde tenemos a los Hitler y Mussolini y a los Stepan Bandera ucranianos. Si la reacción nacional gana, se abre un futuro esperanzador para la humanidad.

miércoles, 2 de marzo de 2022

¿Por qué Dilma tiene la libertad de decir la verdad y Cristina no?

 Vean esto:

https://www.youtube.com/watch?v=-5JoEVOLRh8

Quizá sea porque CFK tiene un cargo de Vicepresidenta y Dilma no?.

martes, 1 de marzo de 2022

Estos son los hechos no "otra mirada" o la "otra campana". La razón de última instancia de la guerra mundial.

Aprovechen antes que venga la censura. 

https://www.youtube.com/watch?v=kksLY8Zmgk8

https://www.euskalherria-donbass.org/2022/02/26/la-hipocresia-de-un-no-a-la-guerra-que-llega-muy-tarde/

No es una cuestión local el nazismo ucraniano. Es un dispositivo geopolítico de las oligarquías angloamericanas que insisten una y otra vez en lo mismo. Hitler fue exactamente eso en los años '30.

El nazismo y el fascismo son alternativas de las combinaciones oligárquicas angloamericanas en condiciones de crisis sistémica. En condiciones de dominio normal no necesitan eso.

Pero en condiciones de crisis sistémica como fue en la década del '30 del s. XX (luego del crack del '29) el fascismo y el nazismo cumplen la función de impedir salidas nacionales y soberanas de las crisis, por fuera del control oligárquico. Es exactamente el proceso actual de crisis: Rusia y China buscan alternativas soberanas por fuera del control oligárquico angloamericano ("Nor Occidental transatlántico").

Durante la década del '30 hubo un consistente apoyo al fascismo y al nazismo por parte de la Corona británica y sectores del poder económico en Inglaterra y EE.UU. Hay muchos documentos que prueban eso, incluso el financiamiento del partido nazi cuando Hitler estaba desahuciado luego de perder 2 millones de votos a fines de 1932.

Lo que pasa es que cuando Hitler se sale del libreto (hacia 1939) ahí los poderes occidentales que lo patrocinaron empiezan a borrar las huellas de todo el apoyo que le habían dado durante casi toda la década previa. Esas oligarquías angloamericanas se limpiaron lo más que pudieron las manchas de no solo haber apoyado a Hitler sino de haberle dado el impulso para que tome el poder en Alemania a pesar de haberle ido relativamente mal en las elecciones de noviembre de 1932.

El control mediático que ejercían esos poderes oligárquicos no fue suficiente para borrar las huellas de la borradura que hicieron de la historia (de su apoyo entusiasta a Hitler).

En la actualidad el control mediático es mucho más profundo pero, a su vez, los recursos tecnológicos actuales en cuanto a la comunicación hacen que se produzcan grietas muy profundas en ese control. El control se reduce casi a la manipulación emocional.

Pudieron silenciar y tergiversar durante 8 años el horror nazi en Ucrania.

Pero, como decía Jesús "todo será revelado".

No estamos lejos de un Nuremberg ucraniano.

viernes, 25 de febrero de 2022

La ventaja mediática del provocador.

Durante casi 8 años desde el lado ucraniano lanzaron miles de provocaciones, atentados, bombardeos, sabotajes, etc., etc., contra la región del Donbas, las autoproclamadas Repúblicas de Donetsk y Lugansk, cuyos habitantes se opusieron abiertamente al golpe de Estado de 2014 que, patrocinado por EE.UU. e Inglaterra, derrocó al presidente legítimo de aquellos días (Yanukovich).

Esa conducta agresiva, desestabilizadora e invasora que permitió el gobierno de Kiev contra una parte importante de su propio pueblo (de ascendencia rusa o rusos de origen) no fue condenada ni reflejada en los medios de comunicación occidentales.

Lo que sucedió es que el provocador tiró la piedra (durante 8 años) y el sistema mediático de occidente los ayudó a esconder la mano.

En cambio, el provocado (los pueblos de Donetsk y Lugansk y Rusia) no tiene esa ventaja, debieron aguantar esos 8 años y tratar de neutralizar a los provocadores quienes querían hacer un genocidio étnico contra todos aquellos que tuviera algo que ver con Rusia. Por supuesto Rusia no podía ser indiferente a lo que sucedía en sus fronteras con cientos de miles de flias. con un vínculo muy fuerte con su propio país.

Durante los últimos meses, los provocadores patrocinados por el Occidente angloamericano, intensificaron sus provocaciones, aumentando el número de efectivos en la "línea de contacto" (llegando a 150.000 entre fuerzas regulares y milicias neonazis), envolviendo a las Repúblicas del Donetsk y Lugansk. También aumentaron en forma regular y sostenida el armamento cada vez más sofisticado que provenía de Inglaterra y EE.UU.

Los sabotajes, atentados, asesinatos e incursiones de los provocadores aumentaron dramáticamente ante el silencio cómplice de los países de Europa continental (Francia, España, Alemania, Italia, etc.). Todos sabían las aberraciones que estaban ocurriendo. No hicieron nada porque esos países no tienen soberanía. Son los mismos que se rasgan las vestiduras por la "invasión" rusa a un país "soberano".

Ucrania no es un país soberano porque no tiene ni un gobierno ni un Estado preocupado y ocupado en mejorar las condiciones de vida de su propio pueblo. Es un instrumento al servicio de una geopolítica oligárquica angloamericana que le es ajena.

Se convirtió en ese instrumento a partir del golpe de Estado de 2014. A partir de allí hubo un cambio de régimen y empezó a incentivarse la rusofobia en forma generalizada y se le dio a extremistas neonazis una influencia en el aparato del Estado que nunca hubieran podido conseguir en forma democrática como era antes del golpe de Estado.

Algunos de los líderes ucranianos (fantoches que sin el apoyo de EE.UU. e Inglaterra no serían nada) empezaron a hablar de que querían tener armas nucleares. Esta fue la gota que rebalsó el vaso.

¿Se imaginan como ve Moscú a un régimen absolutamente antinatural y distorsionado por la influencia foránea de la OTAN que pudiera disponer de armas nucleares a km. de Moscú?. Era absolutamente claro lo que iba a pasar.

La cancillería argentina debiera de dejar de pensar en términos formales y debe atender lo que realmente pasa.

China e India, por lo que tengo entendido, no condenaron a Rusia. Es casi la mitad del mundo. Argentina debiera ponerse a tono con esa mitad del mundo.

jueves, 24 de febrero de 2022

Así habla un jefe de Estado con personalidad real.

Este es el gran contraste con los fantoches, con personalidades artificiales y títeres como muchos en Occidente.

http://en.kremlin.ru/events/president/news/67828

Es el análisis profundo de un militante tenaz por la causa de un Estado Nacional (soberano), como es el del Presidente de la Federación Rusa.

Como se desprende de sus palabras, tiene clara conciencia de que el principal objetivo de la geopolítica angloamericana es impedir el desarrollo soberano de Rusia en cooperación con China. Esta es la verdadera causa de la guerra mundial subyacente en curso.

Es exactamente lo mismo que las guerras mundiales anteriores, cuando lo que se trataba de impedir era el desarrollo de Alemania en cooperación con EE.UU. y Rusia.

¿Por qué se repite la historia?. Porque la geopolítica no la “hacen” países, Estados o gobiernos, éstos “actúan” el libreto de la geopolítica oligárquica que domina en esos países, Estados o gobiernos.

Mientras no se termine de entender cabalmente esto, siempre va a haber confusión, no se van a entender nunca las asimetrías.

Como ya expliqué en otra oportunidad, la única simetría existente entre Rusia y las potencias occidentales (Inglaterra y EE.UU.) son las armas nucleares. En todo lo demás hay una asimetría notable.

Putin hace “geopolítica del Estado Nacional” que consiste en buscar cooperación y acuerdos con otros Estados en pos del desarrollo mutuamente beneficioso.

Biden (antes Obama, Bush, etc.) actúa la geopolítica que hacen los oligarcas (a predominio angloamericanos) que creen que el desarrollo de Rusia y China atenta contra sus posiciones dominantes e influencia global.

Cuando estaba Trump, éste intentaba “hacer” una geopolítica nacional, no “actuar” la geopolítica oligárquica. Fracasó porque la geopolítica oligárquica no solo lo sacó del cargo sino que, cambiaba constantemente la orientación y las intenciones en que se basaba mientras duró en el cargo (relocalización de industrias en EE.UU., amistad con Rusia, acuerdos con China, paz con Corea del Norte, retirada de Afganistán y Siria, etc.).

Aparatos del gobierno de Ucrania actúan la geopolítica oligárquica angloamericana y utilizan a su propio país como instrumento contra un país extranjero. Incluso quieren combatir a gran parte de su propio pueblo por ser rusos o descendientes de rusos. Esto es una locura completa porque no se trata de una ínfima minoría sino de una importante parte de la poblacíón del país.

Últimamente el presidente de Ucrania se queja por los perjuicios económicos de haberse llegado a tales extremos. Es un presidente que no tiene autoridad soberana alguna, todas las decisiones importantes son tomadas en otro nivel.

Con las categorías del progresismo, el neoliberalismo y el marxismo nada de esto se comprende, y se permanece en una niebla perpetua si no se las abandonan.

La campaña de acción psicológica de la facción de guerra angloamericana es infernal a nivel global. Tienen todas las piezas mediáticas alineadas dentro de esa campaña.

Argentina no debe sucumbir a esa campaña global. Debe permanecer firme, apoyar los esfuerzos de Rusia por la pacificación en el Este de Ucrania y la desnazificación en ese país y condenar las provocaciones y agresiones contra los ciudadanos de origen ruso en esa región. Desde el lado oriental no hay “ucraniofobia”, en cambio desde el lado occidental sí hay rusofobia, alimentada muy bien por intereses extranjeros que facilitan el trabajo de la tradición ideológica neonazi de sectores dentro de Ucrania.

Si el partido de la guerra angloamericano sigue alimentando al monstruo en Ucrania (Batallón Azov, partidarios de S. Bandera, etc., etc., les están dando armamento sofisticado que no imaginaron en su vida que iban a tener) y, luego, se les sale de control (como Hitler en su momento), después no vengan a pedir a todo el mundo ayuda para neutralizar al monstruo que ellos mismos fabricaron.