Ver aquí esta entrevista de Tucker Carlson a Elizabeth Lane.
Evidentemente, cada vez hay más conciencia de la naturaleza de la dominación oligárquica, esto es algo que vengo sosteniendo desde hace mucho: la capacidad que tienen -gracias a sus recursos financieros y tecnológicos, entre otros- de manipular individuos y ponerlos al servicio de la causa oligárquica se den o no cuenta de ello.
Esa capacidad cumple una función puramente negativa porque está al servicio de desgastar a los que las camarillas oligárquicas perciben como enemigos reales o potenciales.
Para mí, desde la teoría que produje, no se trata de identificar a la clase dominante. Eso es muy fácil. De lo que se trata es de revelar la naturaleza y el funcionamiento de esa dominación.
La dominación oligárquica se puede ejercer por algo que es independiente de la voluntad de los individuos: estar unido o separado de los resortes y recursos fundamentales (ver mi primer post de este blog "cuenta regresiva", al final). Eso no depende de las subjetividades. La forma en que se ejerce esa dominación sí depende de las subjetividades.
El Institute for Statecraft (think tank británico) creado en 2015 con el objetivo declarado de “defender la democracia frente a la desinformación”, especialmente la atribuida a Rusia, China y grupos extremistas, es simplemente una carcasa, la exteriorización de una voluntad subyacente de consolidar la campaña de acción psicológica en el marco de una guerra geopolítica.
Y esa campaña se amplía mediante la multiplicación de "clusters nacionales" o redes de expertos, periodistas, académicos y militares en distintos países para identificar y contrarrestar narrativas consideradas desinformación rusa, en realidad actuaban como multiplicadores de discurso, insertando marcos interpretativos en medios y política. El Instituto se formó con fondos del ministerio de relaciones exteriores del Reino Unido, otros organismos europeos y entidades privadas.
Así es siempre la acción global u oligárquica: construye redes que no se limitan a un país, sino que busca moldear percepciones en varios espacios simultáneamente. Eso es lo que la convierte en un dispositivo de acción psicológica ofensiva. No se defiende, expande un marco narrativo coordinado.
Es siempre un funcionamiento disimulado, hecho por múltiples individuos que siguen sus propios impulsos, ideas o convicciones, pero, en rigor, están siguiendo el libreto preconcebido por aquellos que financian y otorgan los medios materiales para que esos individuos puedan desempeñarse.
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