sábado, 10 de junio de 2023

Carrió se queda corta en lo que dice. Procedo a la explicación global.

Ver acá desde 4:40.


Ella lo dice exclusivamente desde el punto de vista de la interna de ellos. Como si fuera algo puramente doméstico de su espacio político en particular y del país en general. Por eso su perspectiva se queda corta.

En este blog vengo insistiendo desde hace bastante, basado en los planteos teóricos que formulé, que si el espacio peronista, bajo la influencia de Cristina, no gana las elecciones, se corre el peligro de que se termine de abrir un proceso de gobierno neofascista, definido esto en el marco de dichos planteos teóricos.

En efecto, definí al neofascismo como la alternativa política que tienen las clases dominantes “globales” -la clase dominante nunca es local excepto cuando funciona un Estado Nacional soberano- en condiciones de crisis sistémica de las formas normales de su dominación.

Sostuve que eso efectivamente ocurrió en la década del ’30 del siglo XX y que iba a volver a ocurrir ya que forma parte del repertorio estructural de las alternativas que tienen a mano las clases oligárquicas en nuevas condiciones de crisis sistémicas.

Como expresé en posteos anteriores se puede “formalizar” la dinámica y evolución de la dominación oligárquica de la siguiente manera:

I) Durante el dominio normal las clases oligárquicas usan la política neoliberal que puede ser:

a) Progresista; o,

b) Conservadora.

El dominio normal se define por su capacidad, por ej., de implementar las “recomendaciones” del “Consenso de Washington” por la vía “democrática”.

II) Crisis del dominio normal.

Este momento lógico y cronológico se relaciona con diversas cuestiones, pero las fundamentales, en mi concepto, son dos:

a) Tal dominio normal neoliberal (I) no está capacitado para producir excedentes económicos verdaderos, lo que se encubre con la euforia de las burbujas especulativas diseñadas por el sistema financiero y monetario.

La especulación financiera no es otra cosa que el encubrimiento de la falta de un excedente verdadero, que es lo mismo que decir que la especulación financiera simula ser un excedente que en realidad no es. Tal simulación genera toda clase de problemas que son administrados (tratando de reconducir al dominio normal) hasta donde se puede, hasta que no se puede más.

Pero, también, la crisis del dominio normal tiene que ver con otro aspecto además del económico financiero, que es su contracara:

b) La crisis geopolítica.

En efecto, a medida que evoluciona la crisis (II a) surgen en algunos escenarios locales lo que las clases dominantes occidentales ven como un “desafío” a su propio orden y a la administración de la crisis que ellas ensayan. Esto es lógico porque, por lo general, los pueblos no se bancan así nomás pagar las crisis que produjo una plutocracia.

Muchos analistas, incluso del campo nacional y popular, usando, en forma acrítica, terminología que procede de los dogmas preestablecidos de la geopolítica ven “rivales”, “nueva potencia que disputa la hegemonía mundial”, etc., etc., perdiendo, así, la posibilidad de percatarse de que se trata de algo mucho más interesante para los pueblos del mundo: la reacción defensiva a la crisis del dominio normal oligárquico abrió las puertas a procesos de reconformación de Estados Nacionales soberanos.

Las sociedades que pudieron darse líderes de conducción extraordinarios fueron capaces no solo de iniciar y transitar esos procesos, sino también de formular alternativas realistas de desarrollo ante la crisis y fracaso de la dominación normal oligárquica. Por supuesto estamos hablando de los casos de Rusia y China, de Putin y de Xi.

Por lo tanto, cuando las clases oligárquicas se dan cuenta de que no pueden seguir sosteniendo la ficción (I a o b y II a) buscan una salida, digamos así “extraeconómica”, para tomar terminología prestada del marxismo. Esa salida es patear el tablero geopolítico, lo que significa que harán todo lo posible para provocar, desestabilizar, neutralizar y desgastar a los escenarios locales que proponen formas soberanas exitosas de cooperación dirigidas al desarrollo de los países.

La campaña de acción psicológica a nivel masivo y mundial presentará a los líderes de esos “escenarios locales” (ahora Estados Nacionales soberanos) como si fueran los representantes del demonio sobre la Tierra. La demonización es constante. Parecido a lo de CFK pero elevado a la décima potencia porque no es solamente la demonización de la persona sino la del país todo que esa persona representa.

Las ironías de la historia (una más).

Dijimos que una de las razones de la crisis del dominio normal es la ficción de excedente que provee la especulación financiera. Que esa ficción conduce a las crisis frente a las cuales reaccionan los líderes populares tratando de conformar Estados Nacionales soberanos, es decir liberados de la dominación oligárquica.

Esa reacción, una vez que se convierte en propuesta de cooperación a nivel internacional, podría pasar a ser la posible solución al problema de la incapacidad del sistema oligárquico occidental de generar un excedente verdadero que no necesite ser simulado mediante el expediente ficticio de la especulación financiera.

Pero las clases dominantes occidentales que son oligarquías, en lugar de aceptar y congratular a los que vienen con una posible solución al problema, esto es generar excedentes verdaderos, con lo cual la especulación financiera no sería necesaria, quieren destruir al que trae la solución a su tragedia. Más shakespiriano imposible.

En la medida de que la crisis del sistema oligárquico se profundiza y los pueblos, a través de sus líderes, comienzan a consolidar sus Estados Nacionales soberanos, las oligarquías proceden a activar la alternativa neofascista financiándolas y coordinándolas en los escenarios locales que les interesan. La finalidad de esto es evitar que más pueblos se contagien del ejemplo exitoso de los que lograron conformar Estados Nacionales soberanos.

Como las oligarquías no pueden reconducir al dominio normal en los escenarios locales y, a su vez, deben evitar el surgimiento y consolidación de la alternativa nacional y soberana, no les queda otra que el neofascismo.

El peligro de este neofascismo no es solamente su faceta represiva y asesina como plantea la Dra. Carrió, es que, en caso de éxito, puede activar la movilización de varios sectores populares castigados por la inflación y la necesidad de más ingresos.

Si este expediente de las clases oligárquicas prende en una sociedad cualquiera, ya después anda solo, como el reloj, con un mecanismo que se retroalimenta. Todo pasará a ser una “cuestión interna” del país en cuestión que nada tiene que ver con el proceso global. Incluso, por más atrocidades que haga el régimen neofascista tendrá buena prensa en el exterior.

Las cosas que pueden suceder bajo este régimen son: asesinatos de militantes sociales y políticos, grupos paramilitares y parapoliciales, poder judicial justificando (ídem Carl Schmitt en Alemania de los años ’30); movilización social de sectores populares que apoyan al régimen; eventuales conflictos diplomáticos y militares con países limítrofes.

Las Patricias Bullrich o los Milei serían payasos sin audiencia alguna sin el amparo de poderes superiores a ellos. Ellos por su cuenta no valen absolutamente nada, pero bajo el paraguas protector de los poderes superiores globales, sienten que pueden avasallar a todos acá dentro del país.

Este es el juego perverso en el que nos quieren meter, no Bullrich o Milei que son meros sirvientes locales, crean lo que crean de sí mismos. Es un juego perverso supranacional de esos poderes que Cristina dice que no salen en televisión y que la gente ni los conoce.

Así que Dra. Carrió, no es un asunto meramente partidario ni meramente local, es lo que los poderes oligárquicos -que identifico como a predominio angloamericanos- quieren experimentar con el destino de nuestro país.

miércoles, 7 de junio de 2023

¿Qué es lo que pasa?. ¿Cómo saber?.

Se necesita la epistemología correcta para poder dar la respuesta a esas preguntas y entenderlas.

Pasan muchas, quizás demasiadas cosas (desde el punto de vista de los sentidos) en el mundo, para bien y para mal. Argentina, nuestro querido país, es decir, su “pueblo”, en rigor sus masas, con todos sus defectos y todas sus virtudes, está conectado -lo queramos o no- a lo que sucede en el mundo. Es inevitable. Siempre en la historia, no solo de Argentina sino de todos los países, es inevitable.

Los países, las localidades, lo local, son combinaciones particulares de lo global, de lo universal, del todo. Por lo tanto, la suma de las localías no equivalen al todo, porque nunca lo preexistieron. Nunca. El todo no debe su existencia a la agregación de partes.

Por ej. la Argentina, en tanto Estado-nación (entendido esto en el sentido lato del término, no en el sentido teórico riguroso), no debe su existencia ni a sus intereses ni a los intereses de la “oligarquía nativa”, a Roca, etc. Su existencia advino en un proceso histórico protagonizado por el imperio “británico” y su división internacional del trabajo. Con el resto de América Latina pasó lo mismo, en cada caso con sus particularidades.

Pero estas particularidades son una combinación concreta de las características del proceso general y sus protagonistas. Esas características son imperiales y eso no hay que perderlo nunca de vista.

Muchos se pierden al mal enfocar la mirada en las singularidades (lo local) del todo porque no pueden captar lo que denomino la “acción global” y la huella que deja en lo local. Como falla la mentalidad o concepción epistemológica que rige el enfoque, a esas huellas las consideran como intrínsecas a la localidad, porque abstraen la acción que las dejó impresas. Se las suelen ver como cosas palpables. Pero hubo una acción que las produjo, acción que no puede considerarse como una cosa.

Imagínense un bebé que al año aprende a caminar y lo hace por la playa eternamente, sin solución de continuidad. Luego de algunos días desde que pasó por determinado lugar, viene un analista de huellas y dice “por el tamaño y forma de la huella de pie por aquí pasó un bebé de 1 año que pesaba tanto, etc.”. Supóngase que pasaron 12 o 15 años de caminata ininterrumpida. Viene el analista y dice: “por aquí pasó un púber o adolescente por el tamaño del pie, pesaba tanto, por la forma de la huella, etc.”. Etc. etc.

Se pueden dividir esas huellas en innumerable cantidad de clases, pero nunca se va a poder captar con los sentidos la acción que corresponde al caminar de una sola persona a lo largo del tiempo y el espacio.

Con la historia humana pasa lo mismo. Las investigaciones captan resultados, acontecimientos, cosas, pero no la acción global continua que las produce.

Como la escala de una sola persona es muy pequeña, se nos dificulta concebir la acción que produce los resultados que vemos porque esa acción es producto de muchísimas  generaciones de personas a lo largo del tiempo y el espacio. Podemos enfocarnos en una o muchas cosas, pero siempre de forma más o menos parcial y fragmentada.

Por ej., cuando se estudia historia más o menos mal, Lincoln y la guerra civil en EE.UU., Maximiliano en México y la guerra de la triple alianza en Sudamérica, todo eso sucedió más o menos 100 años antes de que yo naciera, y no se le encuentra ninguna relación entre sí.

Esto sucede porque se concibe a los países como fichas o bolitas que tienen relaciones mecánicas entre ellas. Hay una tendencia del intelecto a centrarse demasiado en lo visible, en los llamados “hechos”.

Los recortes de estos “hechos” solo deben hacerse a los efectos pedagógicos y de método. Hay exigencias propias de la transmisión del conocimiento y de los métodos de investigación, pero eso no nos debe llevar a ignorar cuestiones fundamentales relativas a los procesos históricos en que esos hechos tienen lugar.

Tampoco hay que dejarse llevar por la tentación de considerar que un conjunto de hechos históricos conforman los procesos mismos.

Por ejemplo, es fácil ver al nazismo y al fascismo como productos de Alemania e Italia. O considerar que la crisis económica de esos países produjo esos fenómenos. Está lleno de sucesos históricos que ilustran cómo fue prendiendo en las masas y cómo se fue realimentando solito. Y de ahí es fácil concluir que esas monstruosidades son cosas propias de Alemania o Italia. Lo mismo con Ucrania ahora mismo.

Uno dice: “el reloj anda solo, no necesita a nadie para que ande, tiene un mecanismo que anda solo”. Fenómeno. Pregunto: ¿Con la batería puesta?. ¿La batería llegó solita al reloj o alguien la puso?.

Para analizar el fascismo o el nazismo histórico o el neofascismo actual no es suficiente con atender solo al mecanismo de realimentación “autónomo”. Aquí también hay que ver quién y cómo se puso la pila o batería. Y esa es una acción desplegada en tiempo y espacio. Que sea más difícil de ver no significa que no exista. Hay miles de millones de relojes que andan solos, pero de alguien dependió que tengan las baterías puestas.

En el análisis histórico y el presente es más importante conocer a ese alguien, qué y cómo lo hace, a estudiar el mecanismo del reloj. Lamentablemente la historia y el presente está lleno de lo último pero poco y nada de lo primero.

Por ejemplo, vemos a Zelensky en Ucrania reclamando y declamando: “Denme más armas !!”, “quiero más armas !!!”.

Si eso conduce a una guerra nuclear, en el supuesto caso de que queden sobrevivientes en el mundo, un futuro historiador podrá decir, cuando investigue las causas de la guerra mundial nuclear: “la guerra nuclear se produjo por la firmeza y vehemencia de un presidente de un Estado soberano en defender la integridad territorial de su país”.

La historia está llena de estas cosas. Se escriben tomos y tomos, hojarasca llena de esto. El historiador que en el futuro concluya eso solo habrá visto el mecanismo del reloj que funciona “solito”. Pero le habrá faltado ver lo más importante que es quién, cómo y porqué se puso la batería a ese reloj.

Los acontecimientos históricos nunca se repiten de forma igual. Pero el proceso que lleva a los acontecimientos sí se repite y la manera de pensarlos y analizarlos también se repite. Este es el problema cuando no se los encara con la epistemología correcta.

Cuando se asimilan los análisis de otros lo primero que hay que indagar son los supuestos que rigen su análisis. Especialmente cuando están pero implícitos o subyacentes.

Cuando se lee una columna política o económica de algún autor, por ej., en un diario sea digital o de papel o cuando se escuchan opiniones de fulano o sutano, lo que hay que hacer es llevar la propia mente a los supuestos implícitos o subyacentes desde los que habla esa persona. ¿En qué consisten?. ¿Los da como válidos? ¿Por qué?. Si están explicitados, ¿los formula como hipótesis?.

Hay una cultura muy extendida entre académicos, por un lado, y políticos, por otro, que incentiva la fuerza argumentativa y las emociones como criterios implícitos de validación. Esto es muy perjudicial. Las ideas o propuestas no son verdaderas por el mero hecho de agregar muchos argumentos o porque susciten tales o cuales emociones.

Por ej., ahora hay una suerte de sensación o consenso entre algunos políticos y economistas sobre el futuro inmediato de Argentina, en 2024, luego de que asuma el próximo presidente, en el sentido que va a haber una relajación de las restricciones que enfrenta hoy la economía en cuanto a la disponibilidad de dólares y que eso va a permitir políticas públicas de redistribución del ingreso.

Esta idea, aunque resulte como resulte la realidad el año que viene, si depende de una evaluación fija del comportamiento pasado de distintas variables, puede ser muy peligrosa, puesto que la realidad es dinámica y depende de lo que entiendan o no entiendan sus protagonistas.

Para mi está bastante claro que existen poderes oligárquicos a predominio angloamericanos que quieren mantener más o menos asfixiada y necesitada a la Argentina y, si es posible, proceder al saqueo de nuevos recursos minerales y energéticos.

Cualquier política que tienda a liberarse de esa asfixia y menguar esa necesidad de dólares va a ser combatida por esos poderes (en la medida en que sigan vigentes a nivel global y que no desistan de su ofensiva estratégica contra China y Rusia) con lo que los antagonismos van a agudizarse en los países díscolos, no solo de AL sino también de Asia y África.

Es muy probable que en los próximos meses vengan ataques y apretadas muy fuertes contra Lula en Brasil por su protagonismo político internacional contra los intereses occidentales que mantienen el foco de guerra en Ucrania. También van a recibir ataques y apretadas fuertes Sudáfrica, Arabia Saudita y Turquía. El Brics va a estar muy probablemente bajo ataque diplomático y financiero.

Incluso en el hipotético e improbable caso de que las facciones duras del establishment oligárquico angloamericano (City de Londres, Wall Street, complejo militar-industrial, Bae System, etc.) acepten a regañadientes la realidad de que están en un empeño que no les puede salir bien porque su “mejor” destino es ganar en el marco de una guerra nuclear, y tengan que retroceder en todos los frentes, aún en ese hipotético caso, pueden hacer mucho daño, por sola venganza, pueden desatar pasiones que lleven a la venganza contra personas o países.

La única manera que veo de evitar eso es que gane R. F. Kennedy o Trump en EE.UU. y, por un acuerdo entre patriotas norteamericanos de ambos partidos, permitan gobernar en el sentido de desmantelar la OTAN y reconvertir el complejo militar industrial.

En tal caso, Gran Bretaña (es decir las oligarquías que controlan a la Monarquía y a su gobierno) quedaría sola y ella sola no podría continuar con todos los focos geopolíticos de guerra.

En tal escenario todo debería terminar en acuerdos de paz con Rusia y China que tiendan a la desmilitarización y desnuclearización de Asia, Europa Occidental y América del Norte.

A partir de allí se abriría la posibilidad de un nuevo sistema monetario y financiero internacional que incluya a todo el mundo.

Los protagonistas más lúcidos del oficialismo y los candidatos más lúcidos del espacio nacional y popular deben tener en mente todo el tiempo esto. Que hay dos lógicas a nivel mundial, Argentina está prisionera de una pero puede todavía hacer esfuerzos para aprovechar la otra.

La lógica “ex globalista” (digo “ex” porque quieren ahora desacoplar del mundo a China y Rusia) Occidental no tiene futuro porque es utópica, quiere encorsetar (dentro de reglas ecológicas, financieras, monetarias) a la civilización humana dentro de un canon fijo donde no es posible el progreso y el desarrollo, lo cual lleva a la reducción de la población humana.

Y hay otra lógica que quiere desarrollar a los distintos pueblos de todos los continentes y confía en que el progreso científico y tecnológico y el desarrollo material y espiritual de los seres humanos puede resolver los desafíos de la humanidad respetando las particularidades de cada pueblo.

Hay dos principios a lo largo de la historia humana. El del oligarquismo y el de la soberanía de los pueblos. Cuando dominaba el primero el segundo no existía a lo sumo, más que en apariencias.

Quizá haya llegado la hora de que la soberanía de los pueblos domine por más tiempo que en todas las épocas del pasado.

martes, 6 de junio de 2023

Así hablaba JDP.

Discurso que dio el Coronel Perón el 7/8/45 en el Colegio Militar.

"Hasta ahora la revolución había accionado más bien sobre postulados sociales y económicos; ... en el orden económico ... en primer término ... se ha tratado de la solución de los problemas ... emergentes del estado de guerra del mundo. En segundo término, de encarar la recuperación nacional, es decir, recuperar paulatinamente para el Estado los valores que son del Estado y que deben volver a él. … otro de los postulados económicos era defender las riquezas del país de manera que ninguna de ellas pudiera ser entregada en lo futuro a manos extranjeras. ... En el aspecto social, nuestros postulados eran organizar el trabajo … instituir una previsión social tan amplia como fuere posible. …"

“Es natural que contra esta reforma se hayan levantado las fuerzas vivas, que otros llaman los ´vivos de las fuerzas`, expresión más acertada que la primera. ¿En qué consisten estas fuerzas? En la Bolsa de Comercio, quinientos que viven traficando con lo que otros producen; en la Unión Industrial, 12 Sres. que no han sido jamás industriales … Nuestra acción ha conformado un núcleo de reacción contra la revolución, lo cual es natural. Cuando se realizan obras, se crean enemigos; cuando nada se hace, los enemigos desaparecen. Para nosotros, hubiera sido más fácil seguir el camino ya trillado y entregarnos a esas fuerzas que nos hubieran llenado de alabanzas. Entonces, todos los diarios nos aplaudirían, pero los hombres de trabajo estarían en condiciones iguales o peores que antes”. …

“… he sido receptáculo de innumerables sugestiones. Les aseguro a Uds. que si yo me decidiera a entregar el país, mañana sería el hombre más popular en Buenos Aires …me lo han dicho impúdicamente: - Vea, Coronel, ¿por qué no deja de pelear con esos hombres y se arregla? – Me lo han dicho 20 veces. Yo les he preguntado invariablemente: - ¿A qué precio? – Muy simple: arreglando las cuestiones económicas. - ¿Y en qué consisten las cuestiones económicas? – Pero, hombre, llegando a combinar los negocios internacionales, cuestión de transportes, cuestiones de industrias (…) En otras palabras, Sres., entregar el país. Esa es la realidad. Si yo entregara el país, me dijo un señor –en otras palabras, naturalmente, pero que en el fondo decían lo mismo- en una semana sería el hombre más popular en ciertos países extranjeros.

"Yo le contesté: - A ese precio, prefiero ser el más oscuro y desconocido de los argentinos, porque no quiero –y disculpen la expresión- llegar a ser popular en ninguna parte por haber sido un hijo de puta en mi país. Esa es la cruda realidad que se nos presenta. Podemos solucionar todos los problemas, no tendríamos ningún problema más, pero tendríamos que entregar el país. Pero creo que no hay ningún argentino que pueda colocarse en esa situación. Por eso, luchamos y seguiremos luchando contra el diablo si fuera necesario. Pero el país lo vamos a salvar o nos vamos a hundir con él, pero no lo vamos a entregar”.

“Esta es la famosa reacción en que verán Uds. que están los hombres que han entregado siempre el país. Están los grandes capitalistas que han hecho los negocios vendiendo al país. Están los abogados que han servido a las empresas extranjeras para escarnecer y vender al país; están algunos Sres. detrás de ciertos embajadores, haciendo causa común con ellos, para combatirnos a nosotros, que somos los que estamos defendiendo al país. Están los diarios pagados, en los que aparecen artículos de fondo, con las mismas palabras enviadas desde una embajada extranjera y frente a una página pagada por la misma embajada. Estos son los diarios que nos combaten. ¡Mucho honor en ser combatidos por esos bandidos y traidores! Esos son los que han organizado la reacción. Afortunadamente, no habían entrado en las FF.AA., pero ya ha entrado ahora y tenemos la contrarevolución en marcha, la que debemos parar, haciendo lo que sea necesario hacer.

"Esta es una carta que se juega una sola vez en la vida, pero no debemos olvidar que estamos escribiendo la historia de la Nación. Si hemos guerreado durante 20 años para conseguir la independencia política, no debemos ser menos que nuestros antecesores y debemos pelear otros 20 años, si fuera necesario, para obtener la independencia económica. Sin ella, seremos siempre un país semicolonial. … Ni un solo privilegio al extranjero … En eso seremos inflexibles, aunque nos hundamos. Nos hundiremos, pero con el honor de haber defendido el país”.

viernes, 26 de mayo de 2023

“Nunca fui de ellos. … Yo soy del pueblo”: el poder simbólico y emocional del liderazgo.

Algunos analistas e intelectuales -incluso peronistas- a los que les gusta aparecer como “neutrales” y desapasionados, y que presumen de haber alcanzado cierto nivel intelectual que les permite captar matices en su infinita complejidad, viven el día a día en forma “indiscriminada”, indistinta, como si el tiempo solo fuera una sucesión interminable de lo mismo. Algo así como el “eterno retorno”.

Si bien Cristina no es líder de “conducción” (ver JDP), su liderazgo es una suerte de maldición no solo para el establishment sino para los del palo propio. Y ello por diferentes razones.

Parafraseando a un ideólogo muy importante que tuvo el peronismo histórico “CFK es el hecho maldito del país oligárquico”.

Ya dije en una ocasión que, si no fuera por la existencia de Cristina, la realidad hoy sería como la década del ’90 pero en su versión comedia.

Esa década causó estragos en toda una generación de militantes y de dirigentes políticos. Esos estragos fueron económicos, políticos, ideológicos, sociales y culturales. Se aceptaron como normales cosas absolutamente perversas. Se quiso convencer a todos los demás de que lo perverso era en realidad normal.

Sin embargo, Cristina, fue una de las pocas que salió indemne de esa segunda década infame. En estas cosas debe haber como una suerte de “marca de nacimiento” que prefigura el destino de las personas. En algún momento lo denominé “obstinación estratégica”. Si la Argentina todavía tiene esperanza es por ese factor subjetivo que anida en esta mujer.

Esto puede sonar increíblemente exagerado para algunos: que un país todo, formado por millones de personas, dependa de la subjetividad de una sola persona.

Sin embargo, es exagerado para los que no comprenden ni la historia ni el papel de los liderazgos individuales en los cambios históricos.

JDP era muy certero cuando decía que la calidad de las organizaciones depende de la calidad de sus dirigentes. Y, por extensión, la calidad de un pueblo depende de la de su liderazgo. Es que no puede ser de otra manera, porque lo que produce los cambios que conducen a mejorar las condiciones materiales y espirituales de los seres humanos son la capacidad creativa de los líderes, de su tenacidad y capacidad tanto en la concepción como en la ejecución. Y esos atributos o cualidades son de personas, no son de instituciones o instancias impersonales.

Por más consolidada que esté una institución u organización cualquiera sea, su valor residirá en las personas que la conduzcan. Por eso JDP insistía tanto en la formación política, la cultura política y el cultivo de las virtudes personales. Al final de todo, lo que desequilibra la balanza es esto, no la ideología.

Los líderes de conducción logran armar plataformas muy grandes sobre las cuales los individuos y agrupaciones tienen una amplia libertad de movimientos, pero la dirección de la plataforma misma es responsabilidad exclusiva del líder de conducción.

Todo ocurre como si el líder de conducción habitara en dos geometrías distintas, mientras que el resto de las personas solo habitan en una.

En efecto, una geometría es el arriba, abajo, derecha e izquierda de los que están sobre la plataforma. Direcciones que son consideradas en términos absolutos porque no pueden ver la dirección de la plataforma misma. En cambio, para el líder de conducción esa geometría es relativa puesto que él o ella están viendo también las coordenadas sobre la que se mueve la plataforma misma que ha creado, que no son las mismas coordenadas que ven las personas que se mueven sobre ella.

Al líder o a la líder de conducción le interesa que los múltiples movimientos de las personas y agrupaciones sobre la plataforma queden subsumidos en el movimiento general de la plataforma misma, movimiento cuya dirección está orientada por el liderazgo.

No es casualidad que el peso de las palabras en boca de Cristina sea muchísimo mayor que en boca de cualquier otro. No es suerte tampoco (bueno, quizá un poco) ni magia.

Es su “obstinación estratégica” y el coraje de afrontar el pagar el precio necesario (hasta con la propia vida) lo que hace que su palabra pese tanto. Es decir, es la capacidad de concepción y de acción de esa persona lo que hace que sus palabras tengan poder. En última instancia la inmortalidad (quedar en la historia para siempre) se trata de esto.

Si el mundo todavía avanza en algún sentido positivo o si existe todavía la esperanza es por esta clase de personas. No importa donde nazcan o de donde sean.

El liderazgo y la capacidad de conducción son un dato de la naturaleza humana. Está en potencia en el ser humano y no existe ningún poder unilateral económico, militar, psicológico, ideológico o científico que pueda hacer desaparecer esa potencialidad, esa cualidad de la naturaleza humana.

Pueden matar a la persona que lo hace acto, pero no pueden cambiar la naturaleza humana que lo porta en potencia.

Por eso el poder oligárquico nunca es omnímodo. Puede haber épocas en que campea más a sus anchas. Pero siempre está la posibilidad de que surja el liderazgo de conducción que pone en evidencia las limitaciones de ese poder.

Es por eso que el poder oligárquico está cómodo con las masas sin liderazgo y muy incómodo con las que logran darse liderazgo, logrando la transformación de masa en pueblo.

jueves, 18 de mayo de 2023

Cuestión de vida o muerte. ¿Vamos a dejar que experimenten con Argentina?.

Todavía hay mucha gente entre los peronistas y progresistas que no entienden del todo lo que se juega nuestro querido país durante las próximas semanas.

Esta no es una elección más o una campaña electoral más. Lo que está en juego es cómo se reconfigura la Argentina en función de las relaciones que mantenga con el mundo que se está formando. “El futuro ya llegó”, como dice una conocida canción.

Esa reconfiguración va a depender mucho del tipo de gobierno que se tenga y de cómo va a intervenir en el Estado y, éste, cómo va a intervenir en lo económico y lo político, no solo en el plano interno sino, también, en el internacional o mundial.

Es un error que se paga caro experimentar la coyuntura mirando el pasado por un espejo retrovisor. Los acontecimientos del pasado nunca se repiten. Ni la dictadura militar, ni la dolarización, ni el peronismo histórico, ni nada se repite.

Lo que sí se puede “repetir” son los principios en que se basan los pensamientos y las ideas y los procesos históricos a que den lugar. Pero no los acontecimientos.

En las próximas elecciones no hay que enfrentar a neoliberalismo alguno. El neoliberalismo ya no existe.

A ver si queda claro esto. Para entender esto se necesita el pensamiento teórico bien entendido. Sino no se puede comprender.

El “neoliberalismo”, más allá de toda la cháchara académica, es una alternativa de la práctica política oligárquica global. Para entender qué es la oligarquía global o imperial ver mi post del 19 de agosto de 2020 y las proposiciones 1. y 2. a).

Las combinaciones oligárquicas utilizan al neoliberalismo durante su “dominio normal”, o sea cuando, por ej., las recomendaciones del Consenso de Washington se implementan en diversas localidades hasta la crisis. Si la crisis la pueden administrar más o menos bien entonces pueden reconducir al dominio normal. Si no la pueden reconducir, el dominio normal se termina porque la crisis la administran otros actores nuevos porque los que condujeron a la crisis están muy gastados y desacreditados.

Mientras esos actores nuevos no marchen con decisión rumbo a la constitución de un Estado Nacional soberano, la práctica política imperialista puede mantener aún la alternativa “neoliberal” aunque sea como apariencia. Cuando ven el peligro de la consolidación del Estado Nacional soberano, esa alternativa neoliberal lisa y llanamente se termina y empiezan a recurrir a otra cosa.

Me atrevo a afirmar que ni siquiera en las elecciones del 2015 nos enfrentamos a la alternativa neoliberal de Macri. Macri mantuvo esa fachada solo para disimular y engañar a la población para ganar las elecciones. Muchos intelectuales progresistas se comieron ese engaño y hablaron de una “derecha moderna”, democrática, bla, bla, bla.

Ahora ya no necesitan disimular más por la sencilla razón que la alternativa neoliberal ya no existe porque las combinaciones oligárquicas que dominan o pretenden dominar en Argentina y de las cuales dependen los Milei (ex hnos. Koch), Patricia Bullrich y Macri (fondos buitre, fondos de inversión y Bancos angloamericanos, etc.), están recurriendo a la alternativa neofascista.

Esta alternativa neofascista es la que suelen usar en las grandes crisis mundiales, como la que ocurre desde hace varios años. A medida que se agudiza la crisis monetaria, financiera y geopolítica de las oligarquías a predominio angloamericanas, más a un lado dejan el neoliberalismo y más utilizan el neofascismo.

La razón de esto es que ya no apuestan a volver atrás. El lawfare, la guerra militar y el neofascismo son instrumentos que ellos ven como más convenientes en condiciones de crisis sistémica como para desgastar a los rivales y evitar que eventuales salidas soberanas den resultado. De esta forma evitan que Estados Nacionales soberanos se constituyan en alternativas viables a la crisis y, en el ínterin, esas oligarquías pueden continuar medrando y aprovechándose de la situación.

El debate sobre si dolarización no o sí, si privatización no o sí, etc., no tiene sentido alguno, porque lo único que les importa a ellas es garantizar la continuación del saqueo en condiciones de caos, inestabilidad e, incluso, guerra. Es un juego que ya conocen y lo practican desde hace mucho tiempo.

Si las fuerzas que pivotean alrededor de Cristina más todos los aliados habidos y por haber no ganan las elecciones y el resultante es un gobierno totalmente ajeno, hasta en una guerra con Bolivia o Paraguay nos pueden meter. Hasta resulta preferible que cualquier operación del Ministro de Defensa para modernizar las FF.AA. se postergue para después de las elecciones, no sea cosa que, si se pierden, los elementos de guerra que se adquieran sean usados por el nuevo gobierno resultante contra alguno de nuestros hnos. latinoamericanos.

Este es el estado de cosas, aunque no se crea o les resulte exagerado a mucha gente.

Ya lo dije muchas veces en este blog. Una vez que prende el neofascismo, es muy difícil de erradicar porque interpela emociones de las personas que sobreviven en permanente “insatisfacción” porque los ingresos no les alcanzan. Este es el caldo de cultivo del que surgirá la movilización neofascista financiada por personeros de personeros de los oligarcas.

Cristina y Axel K. deben hacer la campaña nacional. Bien sabe Axel que no sirve de nada reelegir en Provincia si en la Casa Rosada está Milei o P. Bullrich.

No importa que Cristina no sea candidata ni que Axel K. no sea candidato fuera de la Provincia de Bs. As. Ellos tienen que estar en todos los actos de campaña y hablar de las condiciones nacionales en que sería factible que los habitantes de todas las Provincias mejoren económicamente.

Los objetivos del próximo gobierno son defender al país con uñas y dientes de los intentos de depredación que sobre el litio, los hidrocarburos y los agroalimentos querrán hacer las oligarquías financieras angloamericanas; y mejorar sustancialmente las condiciones de vida materiales y espirituales de 20 millones de personas.

Estos son los objetivos. Los medios son muchos y diversos.

Los dólares no se comen ni sirven de ladrillos para construir viviendas. Basta de una vez por todas con esto. La “escasez de dólares” (que no la hay porque las balanzas comerciales de los últimos 20 y pico de años fueron superavitarias) no tiene ya más importancia. Solo tiene importancia para el que no hace nada ni intenta hacerlo para no arriesgarse. Solo tiene importancia para los que viven en ese laberinto. Tratar de arreglar algo con las personas que viven dentro del laberinto (sea de este país o de otros) es absolutamente inútil.

Holaaaaaa: el 75% del mundo quiere desdolarizarse (!!!!). Holaaaaaa. Hay alguien ahí … (?!). ¿Qué nos impide realizar proyectos industriales que generen empleo con esa parte del mundo?. Nada, fuera de la impericia, la cobardía o la mediocridad.

Aunque podría decirse que la crisis de la Argentina es la otra cara de la crisis de liderazgo de “conducción” de Cristina, ella sigue siendo la líder y es el emblema que representa la causa del pueblo y de la patria. Ella va a seguir siendo fiel a la causa por el resto de su vida.

miércoles, 26 de abril de 2023

Sobre la naturaleza de la soberanía.

Lo que dijo este ex militar aquí, ver hasta minuto 5:30:


Me hizo reflexionar -pensando en lo que pasa en mi propio país Argentina-, sobre la naturaleza de la soberanía.

La soberanía no es una condición que se tiene o no se tiene a priori. Más bien es una condición que se adquiere o no a posteriori.

¿A posteriori de qué?. Evidentemente, de un proceso de lucha entre una voluntad que mueve una masa en una dirección y otra voluntad que lo hace en la dirección contraria. Esto es de Conducción Política de JDP. Perón decía que es la invariancia de toda lucha, sea política, militar, diplomática, económica, etc. Las luchas son todas iguales en cuanto a que siempre se trata de una voluntad que mueve a una masa contra otra voluntad que mueve a otra masa. La única diferencia cualitativa es la dirección en que se mueven. Esto es lo único que distingue una masa de la otra.

En el marco de la conceptualización que venimos haciendo en este Blog, por ej., potencialmente, existe la voluntad conducida por un liderazgo de conducción que mueve a las masas en dirección al control de las clases populares sobre los resortes y recursos fundamentales, lo cual constituiría un Estado Nacional. Y, en el lado opuesto, otra voluntad que hace lo propio pero en dirección al Imperio, es decir, al control oligárquico sobre los mismos resortes y recursos.

Pero, acá, lo interesante es darse cuenta de que hay dos vías para caer en la falta de soberanía o el “no país” (parafraseando a Amado Boudou).

1) Una primera vía es librar la lucha con las herramientas disponibles -y con las que se puedan crear- y perder, es decir, que nos derrote la voluntad contraria.

2) Y una segunda vía es no librar nunca la lucha, lo que significa que la derrota no es en batalla, sino que es una rendición antes de pelear.

De estas dos maneras se llega a no tener soberanía.

Lo que muestra la historia es que nunca se consiguió la soberanía por la segunda vía. Pero sí se consiguió (algunas veces) por la primera vía.

Los que nos quitan la soberanía lo que quieren es que las cosas sean siempre como la manera 2), es decir, que 2) sea la condición normal en la que los imperialistas dominan porque los dominados no les presentan batalla, no luchan.

¿Y por qué los dominados no luchan?. Por muchas razones, pero la fundamental es que la mayoría de sus dirigentes no se quieren arriesgar a una lucha que es muy difícil, incluso en términos personales. Y las masas no pueden luchar por sí mismas, sin dirigentes, en sentido constructivo. Sí pueden luchar, sin dirigentes o con malos dirigentes, en sentido reactivo, contra algo, pero no a favor de algo, de una causa.

A diferencia del caso de un militar en la guerra, en la política, el “no luchar” de un dirigente no es tan evidente porque es más o menos fácil para él buscar justificativos de toda índole que, en el fondo, solo le sirve para ocultar ante las masas esa defección fundamental. De todos los justificativos habidos y por haber el más miserable es el que se esgrime, sea de modo cínico, canchero o estúpido, diciendo que si se da batalla las consecuencias son terribles.

Librar la batalla, con toda su incertidumbre, al menos contiene la esperanza de un cambio para mejor, si se gana. No librarla nunca solo contiene la certeza de la asfixia progresiva hasta la muerte.

La batalla no hay que librarla ni por el gusto de combatir ni porque el hecho de hacerlo en sí represente alguna solución. Se pueden librar batallas sin causa o por una causa negativa. No conducen a nada.

La batalla hay que librarla porque tenemos un liderazgo importante, aunque no sea de conducción, que es el de CFK y tenemos claro un rumbo que es el que ella marcó en el transcurso de su último mandato entre 2011 y 2015, que solo hay que profundizar y adaptar a las nuevas condiciones mundiales y locales.

Es decir que tenemos a la líder (decir “lideresa” me suena ridículo) y tenemos la dirección a grandes rasgos, lo que significa que tenemos una idea positiva de lo que hay que construir. Falta afinar muchas cosas, pero groso modo está. No construimos en contra de alguien o de algo. Construimos a favor del pueblo. Si hay alguien que interpreta eso como en su contra es problema de ese alguien, no nuestro. A favor del pueblo es a favor de todos, incluso de ese alguien, aunque no lo entienda.

Si tenemos que librar la batalla es porque hay otra voluntad (dirigida en el interior desde el exterior) que nos impide la realización de esa idea y tenemos que despejar ese obstáculo para poderla ejecutar. No es que es un fin en sí mismo luchar contra la otra voluntad oligárquica que se disfraza de diferentes maneras. Es que no podemos empezar a ejecutar lo que deseamos si la tenemos cascoteando todo el tiempo.

El resultado de la batalla definirá si la lucha que lleva Cristina despeja el terreno para que podamos ejecutar la idea que deseamos o, si, por el contrario, serán ellos que ejecutarán sus ideas de cómo hacer pedazos la Argentina, mientras se llevan el litio, los hidrocarburos, los agroalimentos y los dólares. Quizás, también, nos metan en otra guerra para debilitar nuestras capacidades estratégicas para que no podamos reaccionar por varias décadas.

Estamos cerca del “centro de gravedad”, del momento y del lugar donde se definirá la historia por muchos años.

Lo que tenemos a favor es a Cristina y la conciencia que ella despertó con su lucha, principalmente durante los últimos 10 años, tanto en el llano como en sus puestos de presidenta, senadora y vicepresidenta.

Otra cosa que tenemos a favor es que la voluntad oligárquica se deteriora cada vez más a nivel global y cada vez le hacen menos caso en todos los continentes, como África, Asia y A. L.

Quizá esto no se perciba a nivel local por una tradición argentina a nivel de la militancia a la que no le interesa ni quiere entender de las cuestiones internacionales y mucho menos de las cuestiones internas de otros países. Por eso la mayoría de los dirigentes ni están informados de los acuerdos entre países que se van produciendo por todas partes, al margen de la influencia de EE.UU. y G.B. Muchos ni siquiera saben que Dilma Rousseff fue designada recientemente al frente del Banco del BRICS.

La “buena letra” que hace el oficialismo argentino como buen alumno de los poderes del mundo Nor Occidental es una rara anomalía dentro del panorama mundial donde hay malos alumnos en algunas o muchas materias como Brasil, México, Colombia, Chile, Bolivia, Nicaragua, El Salvador, etc., y esto solo en A. L. En África los malos alumnos son más del 80 % de los países. En Oriente está lleno de “malos alumnos”, incluso sin contar a China. Hasta Arabia Saudita ahora es un “mal alumno” en su política exterior (!!).

Esto no quiere decir en absoluto que el imperialismo angloamericano que nos oprime son inofensivos. Son muy ofensivos justamente porque su situación estratégica es débil, y las presiones y amenazas a nivel local están muchas veces sobreactuadas porque sienten esa debilidad estratégica a nivel mundial, queriendo asegurar resultados por directivas, órdenes, amenazas, etc., además de lo habitual del soborno, la seducción, etc. Pero últimamente andan con poca paciencia porque nada de lo que pensaron que iba a ocurrir está ocurriendo:

1) Ucrania no está ganando la guerra ni Rusia desgastándose ni arruinando su economía, sino lo contrario.

2) La mayoría de los países que tienen más población no condenaron a Rusia.

3) La campaña de guerra de acción psicológica para que Rusia y Putin sean considerados demonios no da el resultado esperado.

4) Estigmatizar a China por lo de Taiwán tampoco les está dando el resultado que esperaban, a pesar de que la geopolítica angloamericana está predisponiendo a Japón y Australia en su contra, en contra de toda lógica económica y comercial.

5) La crisis de desintegración financiera del sistema financiero y monetario angloamericano sigue su curso.

6) La situación social dentro de EE.UU. es pésima. Es muy probable que vuelva (si no lo eliminan antes) Trump a ser presidente lo cual sería una buena noticia para todos pues fue el único presidente en los últimos 60 años que no inició ninguna guerra y quiso terminar rápido con todas las existentes (Siria, Afganistán) y escenarios de conflicto (Corea del N.). En tal caso el progresismo argentino debe dejar de lado pruritos y prejuicios bastante tontos.

En este contexto, el pueblo de Argentina está padeciendo los éxitos tácticos de las oligarquías que sostienen al imperialismo angloamericano por graves errores del gobierno argentino que datan del inicio de su mandato. Pero, como decía Perón, un éxito táctico al estar en una situación estratégica falsa, carece de sentido. Lo que significa que ni el sistema oligárquico angloamericano va mejorar su situación estratégica esquilmando cada vez más a la Argentina, ni el pueblo argentino va a mejorar sus condiciones de vida, sino que van a empeorar.

Por lo tanto, la situación no tiene salida para ninguno de los bandos, aunque gane la voluntad oligárquica, el saqueo y el desorden y caos que van a provocar no va a resolver la crisis de su sistema a nivel global y solo va a empeorar tremendamente la situación interna en Argentina.

No sé si aún quedan peronistas que entiendan de historia.

Entiendo que JDP era un líder de conducción extraordinario, pero ¿alguien se dio cuenta que confrontó con los ganadores de la II guerra mundial y les ganó?. Braden perdió. Pudo haber sido al revés, y el peronismo no hubiera existido. No fue el oro en el BCRA lo que hizo ganar a Perón. En todo caso, lo que lo hizo ganar fue la idea y la forma de ejecutarla de lo que hacer con ese oro, al servicio del mejoramiento de las condiciones de vida de gran parte de la población, cosa que quiso impedir (pero no pudo) por todos los medios el imperialismo angloamericano de aquel tiempo.

Ahora, para prosperar no hacen falta tener reservas en dólares en el BCRA. Con una moneda propia, con acuerdos con Brasil, México, Bolivia, China y Rusia, podemos empezar a desarrollar la producción de los bienes que necesita la Argentina sin dólares y construir infraestructura. Se pueden emplear a 2 millones de personas así. El respaldo de la moneda va a ser la propia producción y los acuerdos con los países mencionados. Solo hay que ser eficaces en el direccionamiento del crédito público hacia los renglones preestablecidos en un plan quinquenal con vistas a lo que se necesita para que 20 millones de personas salgan de la pobreza. No se necesita especulación, ni ganancias extraordinarias, ni nada de esa clase de vicios. Van a surgir miles y miles de empresarios nuevos que querrán aprovechar las nuevas oportunidades.

Este escenario es perfectamente posible y probable. Solo hace falta que CFK lo pueda experimentar e imaginar en su propia mente y el convencimiento de dos o tres dirigentes que estén a su lado. Luego, se crea la mística y se convoca a la movilización popular en pos de esa causa, con optimismo y esperanza en el futuro.

sábado, 22 de abril de 2023

Amado Boudou es el que mejor entiende la mentalidad necesaria para las políticas concretas de transformación.

 Ver aquí.

 

De una situación asfixiante (pago de la deuda al FMI, "escasez" de dólares, inflación, etc.) se sale produciendo una acción nueva, lógicamente basada en una concepción. Esto significa que por la vía habitual de manipular diversas combinaciones de comandos de la botonera preestablecida lo único que vamos a lograr es graduar la asfixia pero no vamos a poder evitar el resultado final (que es la muerte).

Cuando se produce una acción nueva en un sector, se genera una nueva realidad en todos los sectores, puesto que va a empezar a jugar el elemento nuevo introducido en el panorama habitual y, eso, va a producir un efecto inevitable. Luego, habrá que administrar con la mayor eficacia ese efecto.

Es parecido a lo que sucede en el juego de ajedrez.

En efecto, se puede atribuir valor a las piezas de manera a priori: el peón vale tantos puntos, el caballo tantos otros, etc. Pero en el juego concreto el valor de una pieza en particular estará en relación a la posición que tenga en el tablero respecto a las demás piezas tanto propias como las del adversario. Por ej., si el adversario tiene una torre y el rey y nosotros solo dos peones y el rey, materialmente estamos mucho peor porque una torre vale mucho más que dos peones. Pero, dos peones en la sexta y séptima fila con el rey cerca, contra la torre contraria y su rey más lejos, valen más esos dos peones que la torre puesto que uno de ellos puede coronar y convertirse en dama.

JDP se cansó de explicar que lo importante en la conducción política es ser fuerte solo en el momento y el lugar donde se va a producir la decisión, es decir, donde se va definir el resultado total de la lucha.

Esto Alberto Fernández y la mayoría de sus funcionarios obvio que no lo iban a entender nunca. Ellos solo ven el poder "enorme" que tienen enfrente (el FMI, la embajada de EE.UU., los exportadores, los Bancos, etc., etc.) y no se plantean en absoluto hipótesis dirigidas a golpear donde duela. Nadie, por más poder que tenga puede ser fuerte en todos lados y en todo momento. Sino pregúntenle a la OTAN sobre su experimento en Ucrania.

Los "administradores de la realidad" sin reservas en el BCRA, ahora padecen que Vicentín sea uno de los primeros incumplidores en tiempo y forma en la liquidación de dólares comerciales. Padecen las consecuencias de sus propios actos o inacciones, cuando descartaron en su oportunidad la estatización de esa empresa por miedo a la reacción opositora.

Cuando esos administradores hablan de las restricciones o de que "todos somos buenos cuando hay plata", muestran una actitud bastante repugnante y mezquina porque no solo justifican los pobrísimos resultados de su gestión sino que, al mismo, tiempo, subestiman los resultados que obtuvieron otros administradores bajo una estrategia y una lógica muy diferente a la actual.

Ninguna limitación de la realidad es absoluta, sino relativa, puesto que intervienen no solo imponderables sino la capacidad creativa de los que dirigen, su fuerza de voluntad y tenacidad ante las adversidades.

Cuando uno ve algunas cosas de la historia (no solo de Argentina) en detalle, se da cuenta que los grandes resultados favorables no fueron porque había viento a favor. Uno podría pensar que el plan de San Martín para derrotar a los españoles en Chile era muy fácil con el apoyo de Inglaterra. Pero cruzar la cordillera en 1817 era una cosa terrible. Aún hoy sería terrible. Pudo haber sido un fracaso estrepitoso. Cosa parecida pasó con los comandantes de la guerra de secesión americana. En momentos decisivos tuvieron que tomar decisiones tremendas, que era jugarse el todo por el todo.

Uno si ve la historia a grandes rasgos parece que los resultados se dan naturalmente. pero eso es solo una ilusión óptica. Lo concreto es que hubo personas que quemaron las naves para que se produzca el resultado.

No hay nada garantizado de antemano cuando un conductor se juega por algo. Pero lo que sí es seguro es que, si no se arriesga, el resultado es cada vez peor. Una asfixia en cámara lenta.

Lo que propone Boudou es una intervención del gobierno en el sistema monetario y financiero para hacer circular el excedente de una manera mercadointernista más favorable a los intereses de las clases populares, incluidos los empresarios o futuros empresarios mercadointernistas.

Es obvio que eso no puede ser una medida aislada, porque supone todo un plan de gobierno, de obras públicas, inversiones y subsidios a fin de aumentar la producción que va a ser consumida en el mercado interno.

Esa medida debe ser el corolario de una conceptualización previa acerca de los problemas económicos actuales y de un plan de acción de gobierno, con objetivos concretos y cuantificables.

La inflación actual solo refleja un proceso tendiente a priorizar consumidores extranjeros de la producción argentina y consumidores locales con ingresos parecidos a los internacionales. Obvio que tal proceso beneficia a los sectores más concentrados ligados a los intereses exportadores y su sistema financiero y bancario relacionado y a los acreedores internacionales. Esta es la verdadera puja distributiva.

La forma de relegar el consumo de los argentinos en el mercado interno es con la inflación. Con eso se logra que cada vez haya más saldos exportables medidos en volúmenes físicos per cápita o por flia.

Los sectores internos con ingresos parecidos a los internacionales (una fracción relativamente minoritaria del mercado) pueden validar con su consumo la inflación. El resto que carece de tales ingresos cada vez consume menos. Así quedan más saldos para exportar.

Doy dos ejemplos concretos. Si no hubieran caído los salarios reales a los niveles que cayeron durante los gobiernos de Macri y Alberto Fernández, no se hubieran podido exportar mil millones de kg. de carne ni el equivalente al  25% de la producción de leche cruda. Se hubiera podido exportar menos de la mitad de eso por la simple razón de que los sectores populares asalariados formales e informales hubieran tenido más poder de compra y hubieran consumido mucho más de lo que consumieron.

Pero como eso no ocurrió, porque los ingresos reales de la gran mayoría de la población cayó, todo lo que no consumieron se exportó. A cambio recibimos dólares. Este proceso JDP lo describía con la frase "hacer dólares con el hambre del pueblo".

Así que no hay mucho secreto en estas cosas.

Para mejorar la vida de unas 25 millones de personas o de unas 6 millones de flias. lo que se necesita es una buena conceptualización o apreciación de la situación y una buena forma de ejecución de las medidas correspondientes, bajo la guía de un buen liderazgo, si es posible, de conducción, como lo entendía JDP.

La misma realidad dicta lo que hay que hacer. La realidad cruda no la inventada. Para hacer el shock distributivo que dice Amado hay que asumir que va a haber menos dólares (porque se va a exportar menos), hay que asumir que se puede gobernar con pocas reservas (si se cambia la lógica exportadora, monetaria y financiera especulativa), que al golpe de mercado se lo puede neutralizar con feriado bancario y cambiario durante el tiempo necesario para instrumentar todas las medidas que protejan al pueblo.

Se puede ir a la fuente de los dólares "verdaderos" (los del comercio exterior), si se crean empresas del Estado que comercialicen la producción agropecuaria argentina. los dueños de los dólares van a dejar de ser los exportadores y Bancos privados. Por lo tanto, la política monetaria de esterilización de $ que lleva décadas y décadas, no va a ser más necesaria.

Asimismo, se pueden hacer convenios con China y Rusia para obtener bienes de consumo, intermedios y de capital que no necesiten ser pagados en dólares. China y Rusia no van a tener ningún problema con eso.

Argentina debe dejar de producir bajo los incentivos de una plataforma exportadora y una lógica financiera especuladora que es como darle la cuerda servida que van a usar para asfixiarnos por ahorcamiento.

El liderazgo de conducción debe hacer ruptura con esa lógica y esa plataforma, sentando las bases de una que privilegie la producción, el aumento del trabajo nacional para el mercado interno y la construcción de la infraestructura que sea necesaria.

En Argentina se puede hacer un plan quinquenal en el que se determine con precisión las obras, el financiamiento, los materiales e insumos.

Unidos a Brasil, México y Bolivia y con buenos acuerdos con Rusia y China, podríamos cumplir satisfactoriamente con los objetivos de un plan quinquenal que de trabajo formal a 2 millones de personas, a razón de 400.000 por año.

Eso es posible, va a haber dificultades como en todas las cosas de la vida, pero son preferibles las dificultades respirando bien sin una cuerda en el cogote que las dificultades de estar ahorcado y asfixiado.