jueves, 8 de septiembre de 2022

Por fin un dirigente que lo entiende: “El poder real ni siquiera son las élites locales” (Juan Grabois).

Ver aquí minuto 2:07


Vamos a profundizar un poco más en esto porque suele ser objeto de muchos malos entendidos.

Si se entendieron bien mis propuestas teóricas, no debe sorprendernos que el “poder real” no son los Macri ni los Magnetto puesto que ellos son elementos de un dispositivo global o imperial, aunque sean de origen argentino.

Ese dispositivo lo denomino “sistema oligárquico”, el cual no tiene nacionalidad real, solo nominal, porque es un Imperio no una amalgama de naciones. Ese sistema oligárquico, al colonizar las estructuras de los Estados, anula la nacionalidad real, privando a los pueblos de los beneficios que pudieran recibir del funcionamiento de un Estado Nacional soberano.

El “capitalismo global” no está compuesto por “burguesías nacionales”, está regido por oligarquías que se combinan para dominar en muchos lugares. Desde el punto de vista de esas oligarquías (que son tales porque controlan recursos y resortes fundamentales, ver proposición 1. y 2. a) del post de agosto de 2020) los países son solo escenarios locales, son objetos que sirven a lo que creen que son sus intereses y necesidades.

En todos esos “escenarios locales” (objetos de la dominación oligárquica) existen en forma potencial las burguesías nacionales siempre y cuando los desposeídos de los resortes y recursos fundamentales (masas populares) tengan la posibilidad de constituir un Estado Nacional soberano que logre el control sobre los mismos (ver proposición 3.)

Los Macri o Magnetto no tienen el control sobre los resortes y recursos fundamentales, por lo tanto, ellos NO son la clase dominante. La clase dominante son los individuos-agentes que controlan los resortes y recursos fundamentales (lo que los instituye en oligarcas), como los minerales, hidrocarburos o agroalimentos que menciona Juan Grabois, o los sistemas monetarios (Bancos Centrales) y financieros (Bancos), el comercio exterior, dispositivos geopolíticos (inteligencia, medios de comunicación), etc. Tampoco los resortes y recursos fundamentales pueden entenderse en forma parcelada, constituyen redes controladas por y al servicio de combinaciones oligárquicas.

En el “capitalismo global” (siempre fue global, no solo en la “etapa superior” como planteaba Lenin), las burguesías están muy estratificadas por escalas y rangos según la clase de recursos que controlan y las “ganancias” que les producen. Esa estratificación es muy difícil de sobrepasar. La movilidad intraburguesa es muy reducida durante la vida de una generación.

Es como una lógica piramidal. Cuanto más cerca de la punta o cima, cada vez menos espacio. Las oligarquías son como la cima de la pirámide. La presión que se ejerce sobre los estratos inferiores es terrible y cada estrato la descarga sobre el que está más abajo.

Toda la parte intermedia de la pirámide (entre la cima y la base) es un sistema de amos y esclavos simultáneamente, porque los que están inmediatamente por debajo de la cima son esclavos de los que están en la cima y amos de los que están inmediatamente por debajo de ellos. Y así sucesivamente descendiendo hasta la base.

La burguesía mercadointernista y la mayoría del pueblo más conciente ven a Macri o Magnetto o Roca, etc., como los amos, los que están muy arriba. Pero casi nunca ven (con excepción ahora de Juan Grabois) que ellos (la élite local) son esclavos (aunque sean privilegiados) de capitalistas financieros globales que están mucho más arriba de ellos. De ahí a deducir que la clase dominante en la Argentina son la “élite local” hay solo un paso.

Esa lógica piramidal es un sistema global. No es que hay una pirámide para cada país, desconectada de las del resto del mundo. Hay una sola pirámide que tiene su base en todos los países y su cima en el Imperio.

Los lugares de los recursos y resortes fundamentales, aunque estén distribuidos por todas partes del mundo, pertenecen a los que están en la cima de la pirámide. Por eso el desarrollo de la geopolítica es tan importante para las oligarquías.

Sobre el significado del concepto de “dominación” en la teoría.

Dominación no significa solo o necesariamente que el que domina da una orden y el dominado obedece.

El significado teórico riguroso del concepto de dominación oligárquica es poder ejercer el control sobre los resortes y recursos fundamentales desposeyendo a todos los demás.

Voy a dar otra metáfora para que se entienda.

Todas las economías con sus burguesías y clases populares de diversas partes del mundo son como peceras arrojadas a un océano. Hay un montón de peceras de distintos tamaños en el océano. Dentro de cada pecera hay distintos tamaños de peces. Pero el atributo de clase dominante no lo determina el tamaño del pez dentro de la pecera, sino el tamaño de los peces que nadan por fuera y entre las peceras que, por lo general, son más grandes que las peceras mismas.

Como los vidrios de esas peceras son más o menos opacos, solo podemos ver con nitidez los peces grandes del interior de la pecera (a los que atribuimos el carácter de “dominantes”) pero no vemos los peces monstruos fuera de la pecera por esa opacidad.

La clase dominante es lo que está por fuera del confinamiento de nuestra percepción. Por eso quedamos perplejos ante demasiadas cosas que ocurren como efectos de dimensiones invisibles. Como solo creemos en lo que vemos, no podemos atribuir eficacia a cosas que no podemos ver simplemente con los ojos.

Las barbaridades que hizo y hacen Macri o Magnetto (lawfare, despojo de otros empresarios, endeudamiento, campañas de difamación, etc., etc.) no lo hacen por su propia cuenta, lo hacen para medrar haciendo lo que quieren las combinaciones oligárquicas globales (a predominio financieras y angloamericanas). En la medida que satisfacen los intereses de esas oligarquías, son premiados, pudiendo mantener la impunidad. Si dejan de hacerlo, pasan automáticamente a degüello, son descartados y reemplazados.

La dominación oligárquica siempre genera una suerte de fetichización del poder de ciertas imágenes o instituciones, sean estas las “élites locales”, la “embajada”, o un país (EE.UU.). Son solo fetiches. Las supuestamente poderosas “élites locales” están dentro de un sistema piramidal global donde tienen amos con un poder muy superior al de ellos. Por supuesto que a los grandes empresarios locales no les conviene mostrar, por razones obvias, a los que están por debajo, esa faceta de su propia realidad. La “embajada” de EE.UU., es otro fetiche porque son instituciones de un Estado colonizado por las oligarquías globales. El embajador es designado formalmente en Washington, pero detrás de esa decisión están los lobys privados de siempre y sus intereses. Cuando dominan las oligarquías, el poder de los presidentes, como bien dijo Cristina en más de una ocasión, es modesto. Tienen un poder formal grande y uno real pequeño.

En un sistema oligárquico imperial, los lacayos están por todas partes, pero no tienen importancia, porque su poder no les pertenece sino que es derivado

Esto tiene enormes consecuencias para la práctica política de las clases populares y de sus líderes porque éstos deben constantemente desentrañar la verdadera naturaleza del poder que se les opone, evitando dejar llevarse por las apariencias y entrar en confrontaciones inútiles con actores que no tienen importancia real.

El intento de asesinato de Cristina debe hacernos reflexionar y replantear un montón de cosas que creíamos ciertas pero no lo son.

La dominación oligárquica no se ejerce solamente como una correa de transmisión desde la cúspide hasta la base, ni por órdenes o amenazas explícitas. La práctica política oligárquica crea escenarios durante años sobre los cuales los actores no necesitan dirección directa, ni hilos como las marionetas. Los dominados, en los escenarios diseñados por las oligarquías, cumplen su papel.

Esta es la característica más importante de la manipulación oligárquica, como uno de los tantos repertorios de su dominación: el manipulado no se da cuenta de que lo es, cree que actúa con su propia grandeza individual.

El odio, la polarización, la radicalización de las “derechas” son escenarios para determinados objetivos que tienen que ver con el mantenimiento del control oligárquico durante fases de crisis sistémicas. Esto ya sucedió en otros momentos históricos con el nazismo y el fascismo, que nada tienen que ver, fuera de lo anecdótico, con expresiones nacionales de Alemania o Italia, sino con intereses oligárquicos angloamericanos (Montagu Norman, E. R. Harriman-Thyssen, Prescott Bush).

Durante las crisis sistémicas las oligarquías globalistas hacen todo lo posible por evitar que las alternativas verdaderamente nacionales y soberanas tomen el control en los países porque eso significa su debilitamiento. Eso lo ven como una cuestión de vida o muerte para ellas. Por eso necesitan eliminar a los líderes nacionales orientados a la constitución de un Estado Nacional soberano.

La identidad formal de toda lucha política (económica, ideológica, etc.).

JDP (ver Conducción Política) decía que en toda lucha se enfrentan voluntades contrapuestas. Pero eso para Perón no significaba indiferenciación, porque una voluntad quiere mover a la masa en una dirección y la otra voluntad en otra dirección contraria.

El líder de conducción lo que hace es mover a la masa en la dirección del Estado Nacional y las oligarquías en la dirección del Imperio.

Para tener éxito, el líder de conducción debe reunir la mayor cantidad de masas posible. Cuantas más masas, más heterogeneidad sociológica y más necesidad y exigencia del arte de la conducción del líder.

Cuantas más masas mueva el liderazgo de conducción menos masas mueven las oligarquías y viceversa. Las masas son siempre las mismas y se mueven según esas dos direcciones.

No es casual que la consigna casi fundacional del peronismo haya sido Braden o Perón (no Tamborini o Perón, o A. Ghioldi o Perón, etc.). Perón bien sabía que el poder no reside en los personajes locales. Y, hoy, si viviera diría exactamente lo mismo con respecto a Macri, Magnetto, etc.



viernes, 2 de septiembre de 2022

¿Por qué atentaron contra la vida de Cristina?.

 No es por los 12 años de gobierno, ni nada del pasado.

Tampoco es por el clima de odio prefabricado, ni por la radicalización de la derecha, ni la irracionalidad de la oposición, etc., etc..

Es porque la clase dominante en Argentina es una clase global. Se trata de combinaciones oligárquicas que, descriptivamente, son a predominio “angloamericanas” (por el origen de sus integrantes), pero, en rigor, no tienen nacionalidad porque funcionan a modo de un Imperio global.

Esas combinaciones controlan por sí y por testaferros los servicios públicos, los minerales, el comercio exterior, el sistema monetario y financiero, grandes porciones de la pampa húmeda y los medios de comunicación. No solo en Argentina sino en una enorme cantidad de países. Esas combinaciones controlan lo que denominé en la proposición 1 de mi teoría los “resortes y recursos fundamentales”.

En Argentina como en muchas localidades del mundo la dominación de esas combinaciones oligárquicas se ejerce a través de muchos eslabones locales de mucho menor rango e influencia global, lo cual contribuye a opacar, ocultar o invertir esa dominación de agentes “supranacionales”.

Los Macri o los Magnetto son “personificaciones de capital” muy pequeñas comparadas con aquéllas. En una pecera pequeña (como la Argentina) parecen peces grandes. Pero en la pecera global son muy pequeños. El poder no reside en ellos mismos (en los peces pequeños) sino que les viene de las oligarquías globales (en especial angloamericanas) que están muy por arriba de ellos. Pero esos peces globales gigantes necesitan de los peces más pequeños para dominar en cada localidad. Todo ocurre como si el dueño del circo no apareciera nunca, solo se ven los payasos y éstos son de cada localidad. Por eso los payasos a nivel mundial son de una diversidad enorme, mientras que los dueños de circos son muy poquitos y bastante uniformes.

Si bien el poder de las combinaciones oligárquicas es muy grande por los recursos que controlan, están  condicionadas por la crisis geopolítica que ellos mismos crearon en la medida de que sus planes en Eurasia no se están cumpliendo como ellos pensaban. La firme reacción de Rusia y China contra sus intentos de doblegar a esos 2 países les está complicando las cosas. La situación interna en EE.UU. con el posible regreso de D. Trump, a quien no pueden todavía neutralizar, se les complica terriblemente.

Sumado a eso, la crisis económica, monetaria y financiera del sector NorOccidental transatlántico y las propuestas de la plutocracia que allí gobierna no ofrecen más que miseria, hambre, guerras, escasez de energía, declinación de la población potencial, etc., etc., todo lo cual genera el rechazo de la mayoría de los países subdesarrollados del mundo tanto de Asia, como de África y América Latina o Iberoamérica.

Es decir que las oligarquías angloamericanas que son la verdadera clase dominante en Argentina a través de sus testaferros y asociados menores locales, no está pasando por un buen momento a nivel mundial. Están muy “estresadas” y se las agarran con los más débiles, intensificando las presiones y exigiendo cada vez más sumisión.

En este contexto, la existencia del factor que podríamos denominar “tozudez Cristina” (porque no se vende ni se rinde), es el principal obstáculo a la madeja de intereses angloamericanos que quieren intensificar la colonización de Argentina para succionar la mayor parte de la posible riqueza minera, petrolera y agroalimentaria que nuestro país pudiera producir en un futuro no tan alejado, evitando que esa potencialidad se acerque a los intereses Brics, por ej.

Desde este punto de vista, la existencia de Cristina es vista como una amenaza a la posibilidad de éxito de esos intereses a predominio angloamericanos y que si la pudieran remover sería mucho más fácil para ellos.

Así que, un saludo a los autores intelectuales del atentado, la mayoría de los cuales son asiduos visitantes a la embajada de EE.UU. y a Ted Cruz.

https://www.cruz.senate.gov/imo/media/doc/cruz_letter_to_blinken_on_cristina_fernandez_de_kirchner_of_argentina.pdf

Ya sabemos a qué atenernos. El anecdotario sobre el autor material no tiene la menor relevancia e importancia.

jueves, 25 de agosto de 2022

¿Por qué la proscripción judicial de CFK es exactamente la misma que la de Donald Trump?.

Vamos a hablar con metáforas. Es muy sencillo si se ve desde las proposiciones teóricas que formalicé hace ya dos años (pero que vienen desde mucho antes) y sin prejuicios ideológicos de ninguna clase.

El mundo no es una amalgama de países en los cuales ocurren cosas inconexas o conectadas mecánicamente, como las piezas de un automóvil, por ej..

El mundo es un movimiento, una “marea” que lleva a todos. Lo que nos confunde es que esa marea o movimiento que nos lleva es invisible a la vista común y corriente, uno no lo puede ver en la radio, la TV., las redes o los diarios.

Sucede como con lo que pasa con el planeta Tierra, con los sentidos vemos el suelo siempre fijo y nuestro movimiento en relación a un piso fijo desde que nacemos hasta que nos morimos. Estamos como “confinados” en esa dimensión.

Pero lo que ocurre en realidad, por más que nuestros sentidos no nos lo informen, es que el suelo y todo lo adherido a él se mueve de diversas formas: alrededor de su propio eje, alrededor del Sol, alrededor del centro de la galaxia Vía Láctea, entre otros movimientos más complicados.

Hay fuerzas muy poderosas que están moviéndolo todo (probablemente un agujero negro en el centro de la galaxia) aunque no lo veamos ni sintamos.

Lo mismo ocurre en el campo de las mal llamadas relaciones “internacionales”, que son entre “naciones” solo de nombre, naciones nominales, no reales.

Aquí también vivimos en una suerte de “confinamiento” de las apariencias: lo que pasa en un país atañe exclusivamente a ese país, puesto que cada país tiene su propio gobierno con su jurisdicción.

Incluso, cuando en las relaciones internacionales se producen abusos, lo que espontáneamente creemos es que el abuso lo comete un país con su respectivo gobierno, contra otro país o países con sus respectivos gobiernos.

Como este “sentido común” conducía a toda clase de anomalías y problemas, sea en boca del progresismo, el neoliberalismo, conservadurismo o el marxismo, produje una serie de proposiciones teóricas para indicar que el proceso mundial es un proceso que solo puede existir bajo la modalidad de dos clases de funcionamiento que establecen las interacciones entre el Imperio (sostenido por oligarquías globales, no países) y los Estados Nacionales (sostenido por las clases populares de los países).

El proceso global es la dinámica (cambio) de esas interacciones que, en cuanto tales, no pertenecen a localidad alguna aunque impriman su huella en las localidades. Lo único que puede dar sentido de pertenencia es el Estado Nacional (soberano) que es consecuencia del cambio en el que las clases populares antes dominadas logran la posesión de los resortes y recursos fundamentales, generalmente por medio de la emergencia de alguna clase de liderazgo político que reacciona a la crisis del modelo oligárquico.

La dificultad está en que la acción global se ejerce sin excepción en las localidades, no hay ninguna instancia por fuera de las localidades, por lo que es muy fácil perderse en el anecdotario local. Por eso propuse comprender a las localidades como si fueran una singularidad de lo global.

Cuando uno dice “las olas del mar”, lo que está haciendo es una distinción o particularización (la ola) dentro de lo total (el mar), no está diciendo que el “mar se compone de olas” o que las olas se separan del mar. Las olas se distinguen del mar.

En este marco de análisis, la persecución judicial a Cristina o a Donald obedece estrictamente a la misma lógica de funcionamiento global y representan exactamente los mismos intereses oligárquicos.

Los intereses oligárquicos en sus distintas esferas (económica, política, ideológica, científica, geopolítica) son de carácter global. El “mani pulite” italiano, el “lava jato” brasileño, el “rusiagate” estadounidense contra Trump, el lawfare contra Cristina en Argentina, etc., etc., son todas manifestaciones de la geopolítica oligárquica en distintos escenarios locales.

Las combinaciones oligárquicas siempre actúan por intermedio de una cadena de muchos eslabones: embajadas, asesorías, jueces, fiscales, medios de comunicación, etc. Por eso no se desgastan, con los recursos que tienen y controlan pueden contratar gente que dé la cara en su lugar.

El objetivo de las acciones de estas combinaciones oligárquicas es reproducir su dominación cualesquiera sean las circunstancias.

Si su dominio normal entró en crisis, van a tratar de reconducir al dominio normal. Si no pueden, van a tratar de administrar la crisis.

Si como consecuencia de la crisis, surgen liderazgos orientados a la soberanía nacional, van a tratar de combatir esos liderazgos, por los medios que sean. Antes, el más frecuente era el asesinato y el exilio. Ahora, es la cárcel o la proscripción judicial, que puede conducir al exilio.

Si la reacción soberana es derrotada, y no pueden administrar la crisis resultante, recurren a alternativas fascistoides. Incluso, para evitar reacciones soberanas recurren a eso.

En algunas ocasiones formalicé esta dinámica del siguiente modo, tomando como modelo la experiencia en Argentina:

a) Dominio normal oligárquico. (Por ej., década del ’90).

b) Crisis de a). (año 2000/1).

b.1) Administración de la crisis para reconducir a a). (2000/1).

b.2) Crisis de b.1). (2001/2).

b. 3) Administración de la crisis de b.1) (2002/5).

c) Reacción soberana: se aleja de a) y b). Fase moderada (2006/10). Fase intensa (2011/15).

d) Reacción oligárquica a c). Acá florecen las alternativas “fascistoides” y el lawfare.

Como la clase dominante es la misma a nivel mundial, porque no existen clases dominantes “de” cada país –excepto en el caso de que se logre el Estado Nacional soberano-, existen clases dominantes “en” cada país, esta formalización vale para cualquier lado, porque los elementos que intervienen son invariantes, tanto en EE.UU. (reacción oligárquica contra D. Trump), Rusia (reacción oligárquica contra Putin), China (reacción oligárquica contra Xi), etc., etc..

Mis proposiciones teóricas vienen a echar luz sobre esta invariancia, más allá de la forma en que queda encubierta por las particularidades, cultura, tradiciones, idiosincrasia e ideologías imperantes en cada localidad.

Por eso todo aquel que lucha por la constitución de un Estado Nacional (soberano) en su propio país es un patriota y es verdaderamente progresista, porque sabe que esa lucha lo va a hacer objeto del odio, la venganza y las prevenciones del sistema oligárquico.

Tal sistema se dedica a anular todo aquello que ven como un peligro a su dominación, que no son otra cosa que los líderes populares que toman conciencia del problema nacional y mundial.

No importa de dónde sean los líderes. Pueden ser de EE.UU. incluso. Históricamente se los anuló por medio del asesinato. Ahora prueban con el fraude y la proscripción judicial, aunque tampoco se descarta el asesinato.

jueves, 18 de agosto de 2022

Así habla el líder político euroasiático más importante de las últimas décadas.

Discurso de apertura pronunciado por el Presidente de la Federación Rusa Vladimir Putin en la reciente X Conferencia de Moscú sobre Seguridad Internacional.

¡Damas y caballeros! ¡Estimados invitados extranjeros!

Les doy la bienvenida al aniversario, la 10ª Conferencia de Moscú sobre Seguridad Internacional.

Durante la última década, su foro representativo se ha convertido en una plataforma importante para discutir los problemas político-militares más apremiantes.

Hoy, una discusión tan abierta es especialmente relevante. La situación en el mundo está cambiando dinámicamente, se están formando los contornos de un orden mundial multipolar . Cada vez más países y pueblos eligen el camino del desarrollo libre y soberano con base en su identidad, tradiciones y valores.

Estos procesos objetivos son contrarrestados por las élites globalistas occidentales, provocando el caos, incitando a viejos y nuevos conflictos, implementando una política de la llamada contención y, de hecho, socavando cualquier camino alternativo y soberano de desarrollo. Así, están tratando con todas sus fuerzas de preservar la hegemonía , el poder que se les escapa de las manos, están tratando de mantener a los países y pueblos en las garras de un orden de naturaleza neocolonial. Su hegemonía significa estancamiento para el mundo entero, para toda la civilización, oscurantismo y abolición de la cultura, totalitarismo neoliberal .

Se utiliza cualquier medio. Estados Unidos y sus vasallos se entrometen groseramente en los asuntos internos de los estados soberanos: organizan provocaciones, golpes de estado, guerras civiles. Amenazas, chantajes y presiones están tratando de obligar a los estados independientes a someterse a su voluntad, a vivir bajo reglas que les son ajenas. Y todo esto se hace con un objetivo: mantener su dominio, el modelo que le permite parasitar el mundo entero, como lo fue siglos antes, y ese modelo solo puede mantenerse por la fuerza.

Por eso el Occidente colectivo, el llamado Occidente colectivo, está destruyendo deliberadamente el sistema de seguridad europeo, forjando alianzas militares siempre nuevas. El bloque de la OTAN se está moviendo hacia el este, construyendo su infraestructura militar, incluido el despliegue de sistemas de defensa antimisiles y aumentando las capacidades de ataque de las fuerzas ofensivas. En palabras, se declara hipócritamente que esta es la necesidad de reforzar la seguridad en Europa, pero en realidad sucede todo lo contrario. Al mismo tiempo, las propuestas sobre medidas de seguridad mutua presentadas por Rusia en diciembre del año pasado simplemente fueron ignoradas una vez más.

Necesitan el conflicto para mantener su hegemonía . Es por eso que prepararon el destino de la carne de cañón para el pueblo de Ucrania, implementaron el proyecto "antirruso", hicieron la vista gorda ante la propagación de la ideología neonazi , las masacres de los habitantes de Donbass, bombearon y continúan. para bombear al régimen de Kiev con armas, incluidas las pesadas.

En estas condiciones, hemos decidido llevar a cabo una operación militar especial en Ucrania de plena conformidad con la Carta de las Naciones Unidas. Los objetivos de esta operación están definidos con claridad y precisión: garantizar la seguridad de Rusia y de nuestros ciudadanos, proteger a los habitantes de Donbass del genocidio.

La situación en Ucrania muestra que Estados Unidos está tratando de prolongar este conflicto. Y actúan exactamente de la misma manera, alimentando el potencial de conflicto en Asia, África y América Latina. Como saben, recientemente Estados Unidos una vez más intentó deliberadamente echar leña al fuego y agitar la situación en la región de Asia y el Pacífico. La aventura estadounidense en relación con Taiwán no es solo un viaje de un político irresponsable individual, sino parte de una estrategia consciente y decidida de los Estados Unidos para desestabilizar y caótica la situación en la región y el mundo, una demostración descarada de falta de respeto por la soberanía de otros. países y por sus obligaciones internacionales. Vemos esto como una provocación cuidadosamente planeada.

Obviamente, con la ayuda de tales acciones, las élites globalistas occidentales , entre otras cosas, están tratando de desviar la atención de sus propios ciudadanos de los graves problemas socioeconómicos -la caída del nivel de vida, el desempleo, la pobreza, la desindustrialización- para cambiar su propios fracasos a otros países - a Rusia, a China, que defienden su punto de vista, construyen una política de desarrollo soberana , sin someterse a los dictados de las élites supranacionales.

También vemos que el Occidente colectivo está tratando de extender su sistema de bloques a la región de Asia y el Pacífico, por analogía con la OTAN en Europa. Para ello se están formando agresivas alianzas político-militares, como AUKUS y otras.

Es obvio que es posible reducir la tensión en el mundo, superar las amenazas y los riesgos en la esfera político-militar, aumentar el nivel de confianza entre los países y garantizar su desarrollo sostenible solo mediante el fortalecimiento fundamental del sistema del mundo multipolar moderno. Repito nuevamente, la era del orden mundial unipolar es cosa del pasado. No importa cómo los beneficiarios del modelo globalista actual se aferren al estado de cosas habitual, está condenado. Los cambios geopolíticos a escala histórica van en una dirección completamente diferente.

Y, por supuesto, otra confirmación importante de los procesos objetivos de fortalecimiento de la multipolaridad en el mundo es su conferencia, que reunió a representantes de muchos países que quieren discutir temas en el campo de la seguridad en pie de igualdad, para llevar a cabo un diálogo que tenga en cuenta los intereses de todas las partes sin excepción.

Permítanme enfatizar que es un mundo multipolar construido sobre el derecho internacional y relaciones más justas que abre nuevas oportunidades para combatir amenazas comunes. Entre ellos se encuentran los conflictos regionales y la proliferación de armas de destrucción masiva, terrorismo y ciberdelincuencia. Todos estos desafíos son de carácter global y no pueden superarse sin combinar los esfuerzos y potencialidades de todos los estados.

Como antes, Rusia participará activa y proactivamente en dicho trabajo conjunto coordinado, junto con sus aliados, socios y personas afines, para mejorar los mecanismos existentes de seguridad internacional y crear otros nuevos, para fortalecer constantemente las fuerzas armadas nacionales y otros mecanismos de seguridad. estructuras, aumentando su equipamiento con armas modernas y técnica militar. Velar por nuestros intereses nacionales, así como la protección de nuestros aliados, para dar otros pasos hacia la construcción de un mundo más democrático, donde se garanticen los derechos de todos los pueblos y la diversidad cultural y civilizatoria.

Debemos restablecer el respeto por el derecho internacional, por sus normas y principios fundamentales. Y, por supuesto, es importante fortalecer las posiciones de estructuras universales reconocidas por todos los países como las Naciones Unidas y otras plataformas de diálogo internacional. El Consejo de Seguridad y la Asamblea General de la ONU, tal como se concibieron originalmente, deben servir como herramientas eficaces para reducir la tensión internacional y prevenir conflictos, y ayudar a garantizar la seguridad y el bienestar confiables de los países y pueblos.

En conclusión, quiero agradecer a los organizadores de la conferencia por el gran trabajo preparatorio y desear a todos los participantes de la reunión discusiones significativas.

Confío en que el foro seguirá contribuyendo significativamente al fortalecimiento de la paz y la estabilidad en nuestro planeta y promoverá activamente el desarrollo de un diálogo y una asociación constructivos.

Gracias por su atención.



viernes, 22 de julio de 2022

Conciente o inconcientemente somos testigos de la crisis de desintegración sistémica más profunda de las formas económicas, financieras, monetarias y geopolíticas conocidas en la historia de la humanidad.

Al pueblo de la nación Argentina le toca vivir en este mundo que es un verdadero desastre. Ya lo era de antes, solo que ahora es mucho más notorio.

No es que sucedieron cosas nuevas en los últimos años para que el mundo sea como es hoy. Simplemente se siguió, durante década tras década, el curso de colisión que tenemos hoy.

No se trata de la “guerra en Ucrania”, ni Putin, ni la “inflación”, ni la suba de la “tasa de interés”. Estos factores son solo manifestaciones de un proceso general que consiste en el empeño de combinaciones oligárquicas occidentales a predominio angloamericanas de impedir la evolución de China y Rusia en términos relativamente soberanos en cuanto a sus capacidades de conseguir el desarrollo al servicio de sus pueblos.

Esas oligarquías miran el mundo desde su pedestal imperial, no desde una nación en particular con la que se identifiquen. Al resto de los mortales los ven como ganado humano confinado en diversos corrales, que, cada tanto, deciden mandar al matadero. Como no tienen nacionalidad sustancial (solo nominal), se sienten extranjeras en todas partes donde prospere, aunque sea potencialmente, la soberanía nacional. Por eso necesitan lacayos, siervos y asociados menores por doquier, todo el tiempo.

Incluso más. Impidieron que el ex presidente de EE.UU. D. Trump pudiera hacer germinar atisbos de soberanía en su propio país. Lo que demuestra de manera contundente que EE.UU., en cuanto nación, no es un Imperio, ni la fuente del imperialismo.

El panorama actual, previsible durante años, es desolador. Una gran cantidad de países están en virtual default. El hambre campea a sus anchas por África, el lejano Oriente y A. L.. Son datos habituales la escasez de combustible, las interrupciones en la “cadena de suministros”, la inestabilidad política, la inflación, la recesión, el aumento de la pobreza e indigencia, etc..

La región Noroccidental transatlántica (Norte de Europa y América del Norte), supuestamente la más desarrollada del mundo, tiene, también, un montón de problemas cuyo tratamiento por parte de los gobiernos genera protestas por doquier (casos Holanda, Italia, Bélgica, etc.).

La “invasión” (en realidad reacción frente al acoso geopolítico y militar de la OTAN) de Rusia en Ucrania, nada tiene que ver con esto, puesto que los problemas más agudos del sistema monetario y financiero internacional datan desde mucho antes del 24 de febrero del presente año. El último antecedente fue la intervención de la Reserva Federal de EE.UU. en los mercados REPO en setiembre de 2019 antes de la pandemia y casi dos años y medio antes de la intervención rusa en Ucrania.

Lo único que hicieron las combinaciones oligárquicas que controlan la administración del proceso de crisis fue aprovechar la reacción de Rusia para echarle la culpa de todos los problemas habidos y por haber. Se trata meramente de una argucia ideológica muy frecuente en la historia de la humanidad. Es algo parecido a una “hipótesis ad-hoc”, que solo se introduce a posteriori para evitar que se declare falso todo el argumento inicial.

Como ya expliqué en otras oportunidades lo que existía era un proceso de desintegración económica en sus aspectos financieros y monetarios cuyos orígenes históricos se remontan no a la supuesta “crisis interna inherente al modelo de Bretton Woods”, como sostenían los secuaces de combinaciones oligárquicas diversas en la segunda mitad de la década del ’60 del siglo pasado, sino a la decisión, bajo la influencia de dichas combinaciones, del gobierno de Nixon de desacoplar al dólar del oro en agosto de 1971.

En las conferencias monetarias de Rambouillet de 1975 se terminó de ratificar este rumbo y avalar a los “tipos de cambio flexibles”. De esta manera, se sentaron los pilares tanto de la descomunal deuda externa de los países subdesarrollados como de la especulación financiera  desenfrenada.

A la luz de la teoría que publiqué en agosto del 2020 en este blog, esos sucesos no eran más que el avance de las combinaciones oligárquicas sobre resortes y recursos fundamentales regulados por el Estado. Lo que significaba que ese avance sobre el sistema monetario y financiero tenía como contrapartida la pérdida de soberanía del Estado Nacional estadounidense, con notables repercusiones a nivel mundial.

Se inauguró así una onda más o menos larga que duró alrededor de medio siglo, desde principios de los ’70 del siglo XX hasta nuestros días.

Durante más o menos 30 años de ese medio siglo (1970-2000) la voluntad oligárquica occidental dominó a sus anchas, excepto algunas escaramuzas propias de la guerra fría entre EE.UU. y la URSS. Luego de la caída del comunismo, ese dominio no tuvo restricciones de ningún Estado ni gobierno. Los únicos condicionamientos de la voluntad oligárquica eran las consecuencias de sus propios actos.

En ese lapso de tiempo de 30 años, el dominio oligárquico tuvo que pasar por tres fases:

1) Colocación de los pilares: desconexión dólar del oro (1971) y tipos de cambio flexibles (1975).

2) Reestructuración y descalabro (1975-1985) del modelo económico que había prosperado bajo los parámetros de Bretton Woods.

3) Puesta en marcha del modelo especulativo global (1985-hasta nuestros días).

La etapa de Volcker en la Reserva Federal (fines de los ’70 a mediados de los ’80) con sus medidas antiinflacionarias y monetarias no era más que el intento de readaptar (“desintegración controlada”) la economía estadounidense al nuevo ciclo oligárquico de naturaleza global.

Así como en Argentina la dictadura militar entre 1976 y 1983 descalabró el modelo de industrialización por sustitución de importaciones existente con anterioridad, mediante los expedientes de la desregulación, apertura comercial y especulación financiera, algo equivalente sucedió en EE.UU. para descalabrar el modelo de Bretton Woods post II guerra mundial.

Una de las consecuencias de todo esto fue una fenomenal relocalización de la industria manufacturera en el mundo, pasando de los países occidentales a Oriente. Este proceso sentaría las bases del protagonismo futuro de China.

La contrapartida de esto fue la desindustrialización relativa de los países “desarrollados”, el deterioro de la infraestructura y de las ciudades otrora prósperas, muy mal compensado por la mentada “economía del conocimiento”, los servicios, o la llamada “sociedad postindustrial”.

Estos procesos podían darse en forma simultánea o en secuencia en diversos países, pero, en el fondo, no eran más que la consolidación del predominio mundial de combinaciones oligárquicas angloamericanas que combatieron cualquier vestigio de soberanía en todas partes del mundo.

Una vez logrado ese predominio, trataron de cristalizar ese privilegio por medio del “Consenso de Washington” y, con la caída del comunismo (muro de Berlín y la URSS), del “nuevo orden mundial” de Bush padre. Ahora eso lo rebautizaron con el nombre “orden basado en reglas”.

El problema es que lo que podríamos llamar “ideas oligárquicas” van en contra no solo de las necesidades humanas sino de las leyes del Universo. Este es el problema más grave que tenemos los seres humanos de este planeta hoy en día.

Como las clases oligárquicas son por lejos la clase dominante, porque, por los recursos y resortes fundamentales que controlan, tienen un poder muchísimo mayor a cualquier otra clase, su capacidad de moldear y direccionar la realidad es mucho mayor que la del resto, aunque el número de sus integrantes sea reducidísimo.

Y, cuando las ideas acerca de lo que debe ser el mundo y la humanidad que tienen esas clases dominantes poderosas, están muy equivocadas, todos estamos en problemas. No es lo mismo que alguien con poquito poder tenga ideas equivocadas en comparación con alguien que lo tenga en demasía (ambas cosas: mucho poder y muchas ideas equivocadas). El segundo caso se torna mucho más peligroso que el primero.

La economía no consiste en “administrar recursos escasos”, ni en“comprar barato y vender caro”, ni en mano de obra barata; ni en “especializarse en lo mejor que sabemos hacer”; ni en vender mucho y comprar menos; ni en el “dinero genera dinero”, ni en el “valor del dinero”; etc., etc.

Tampoco la “geopolítica” consiste en el “equilibrio de poderes” entre países, los “juegos de suma cero”, el “choque de civilizaciones”, etc., etc.

Tampoco la ciencia consiste en formulaciones matemáticas, axiomas y postulados, la geometría euclidiana, la “percepción sensorial”, las estadísticas, etc., etc.

Tampoco la sociedad consiste en “intereses individuales o de clase”, la “lucha de clases”, etc., etc.

El hecho de que en nuestra vida cotidiana o en la práctica aceptemos todas estas cosas o muchas de estas cosas, no significa que sean ciertas, veraces y, mucho menos, beneficiosas para los seres humanos.

Cuando en una economía cualquiera compramos barato y vendemos caro estamos perjudicando a alguien, aunque no sepamos a quién, y nos estamos perjudicando a nosotros mismos, aunque no nos demos cuenta, creyendo que obtuvimos una ventaja. Cuando buscamos mano de obra barata, es igual, nos perjudicamos todos aunque creamos que sacamos una ventaja.

Si estamos en el Titanic, presumiendo de nuestra riqueza en algún camarote de lujo, difícilmente tengamos la capacidad de esquivar el iceberg, al cual no le importa las clases sociales ni los camarotes que ocupan.

 El dinero en el sistema oligárquico comanda la “riqueza”, la que se concentra en la cúspide del sistema oligárquico (Imperio, no en naciones). Pero eso, es un juego del sistema oligárquico, no es el de la humanidad para vivir mejor, aunque reciba migajas de ese juego.

Los oligarcas (definidos como los definí en mis propuestas teóricas presentadas en agosto de 2020) son muy pocos, la humanidad es muy grande. En la medida que los seres humanos aumentamos nuestra existencia en este mundo, el control oligárquico se hace más complicado.

Entonces, en el seno del sistema oligárquico surgen ideas y programas cuyo objetivo explícito o implícito es disminuir la población. Para los oligarcas, según sus propias perspectivas, hay miles de millones de personas que son superfluas en el mundo, que no sirven para nada, que no son necesarias.

De allí surgen las ideologías “científicas” del “cambio climático” (ex “calentamiento global”), la influencia perniciosa del ser humano en el medio ambiente, etc., etc.

Ahora bien, la combinación de este pensamiento oligárquico deplorable con las prácticas de especulación financiera, endeudamiento, acoso geopolítico, geopolítica de guerra, etc., generan cualquier cantidad de problemas a los diferentes pueblos del mundo.

Las ideas fallidas son parecidas a cuando uno se pierde en un viaje, pero cree firmemente que no, porque cree que está yendo por un lugar cuando en realidad está yendo por otro. Entonces, cuando no llega a destino, se produce un desconcierto momentáneo hasta que se reconoce, en el mejor de los casos, cuál era el error que lo llevó a confundir un camino con otro.

Cuando China y Rusia (durante la década del 2000) se dieron cuenta de que el camino emprendido por la plutocracia occidental iba a llevar a un precipicio porque estaba empeñada en la misma dirección y renuente a corregir el rumbo, empezaron a tomar precauciones indispensables para proteger a sus propios pueblos. 

Es en este punto donde las oligarquías occidentales empiezan a percibir que su dominio global empieza a estar condicionado por otros actores que no son ellos, que representan, más bien, los intereses, las necesidades y aspiraciones de los pueblos de Oriente. Putin en Rusia y Xi en China son los máximos exponentes de este proceso que es, en definitiva, el que va a conducir (como se comprueba actualmente) a la ruptura tanto geopolítica como económica, monetaria y financiera.

La Argentina ante este panorama.

La dirigencia política del país debe tomar nota del desastre mundial y, también, de las posibilidades de salida de semejante situación.

El futuro de mundo está en lo que decidan hacer los países soberanos en pos del mejoramiento de las condiciones de vida de sus pueblos y de las personas por venir.

Así como la economía mundial debe tener una misión (la ruta de la seda, la exploración espacial, etc.) que redunde en el bienestar de la población mundial, la economía argentina debe tener, también, una misión: la reindustrialización en términos de la tecnología moderna, la construcción de infraestructura moderna de transporte, vivienda, salud y educación.

Los excedentes de la producción de alimentos y de energía deben estar controlados por el Estado Nacional para ser utilizados en esos objetivos.

Las ambiciones políticas legítimas de todos los sectores deben estar subordinadas a esos objetivos.

Si hay que crear una empresa estatal en el comercio exterior para lograr eso, debe crearse. Si hay que modificar el sistema monetario y financiero, debe modificarse. Lo que manda son los objetivos. Las herramientas se seleccionan en función de los objetivos.

Si hay que decretar un corralito sobre las letras del BCRA (lelics, etc.), debe hacerse.

Si se necesita decretar un feriado cambiario y bancario por 5 días, debe hacerse.

En la Argentina hay que crear en forma neta 20 empresas por día, no 2. El Estado podría crear 10, las otras 10 lo deben hacer los privados.

Con los recursos que reúna el Estado en función de la misión señalada, las empresas a crearse deben estar relacionadas a la exploración espacial en colaboración con otros países; los trenes de levitación electromagnética; a la construcción de viviendas con materiales modernos; a obras de gestión hídrica; a construcción de reactores nucleares pequeños y medianos para exportar y para la provisión de energía al mercado interno; a la modernización y equipamiento de todos los puertos (los que deben ser nacionalizados), a la infraestructura de caminos, nacionales, provinciales y municipales, a la construcción de centros de salud y escuelas equipados con tecnología moderna.

Con eso en mente, en el lapso de 5 años se emplearán directa e indirectamente a 2 millones de personas. Las opiniones de los dirigentes de los movimientos sociales acerca de que el “capitalismo” no puede ofrecer empleo, van a ser eso, solo opiniones. Porque no es el “capitalismo” el que ofrece empleo sino el funcionamiento eficiente y eficaz del Estado Nacional soberano, aunque haya propiedad privada.

A medida que desarrollemos nuestra propia tecnología (reducción de la importación), la cantidad de personas empleadas en el sector calificado va a aumentar muchísimo.

En simultáneo con este proceso debe aumentar el período de tiempo de la educación científica y técnica, la que debe apuntar a formar una persona capaz de diseñar máquinas y herramientas luego de un período de educación formal de alrededor de 30 años.

Debemos empezar desde el principio, rescatando lo mejor de nuestra historia, no para repetirlo sino para inspirarnos.

El objetivo de toda sociedad sana es el mejoramiento de las condiciones espirituales y materiales del ser humano, tanto de los que viven en el presente como de los que vengan en el futuro.

Nuestra naturaleza como seres humanos es ésa, a pesar de las épocas sombrías.

Cierro con estas palabras, escritas hace más de 300 años.

“Se entiende que todo lo que Dios dispone es bueno y justo. Pero queda el interrogante de si es bueno y justo porque Dios lo dispone, o si Dios lo dispone porque es bueno y justo... la bondad de las acciones y hechuras de Dios no dependen de su voluntad, sino de la naturaleza de las mismas... ¿Qué es el bien verdadero? Yo respondo que no es sino aquello que sirve para perfeccionar las sustancias inteligentes” 

(Leibniz, Meditación sobre el concepto común de justicia, 1703).



miércoles, 6 de julio de 2022

El narcisismo y sus consecuencias perniciosas en la política. ¿Fue la presidencia de AF (hasta el fin de semana pasado) una “revancha” del 2008?. Algunas ideas frente a los yerros ideológicos de dirigentes de los movimientos sociales.

El narcisismo es la excesiva complacencia con el propio yo idealizado que se proyecta frente a los demás. La excesiva autoestima es la contracara del verdadero yo, donde prima la inseguridad y el desprecio a sí mismo. Por eso se proyecta lo contrario del sentimiento profundo del propio ser.

La política (y el periodismo) está lleno de esto. Supongo como en cualquier actividad, pero, dado el carácter público de esas actividades, se nota mucho más que en otras.

Por ejemplo, en el mentado “enfrentamiento entre el kirchnerismo y el albertismo”, gracias a las confidencias de Cristina en su presentación de hace casi dos meses en el Chaco, es que puede revelarse, recién ahora, que el primer instinto que tuvo AF al asumir la presidencia, era gobernar de la manera que él creía que había que haber gobernado durante el primer mandato de CFK y que motivaron su renuncia al gabinete en julio de 2008.

Si esta interpretación es correcta, hubo un desperdicio de tiempo descomunal en la gestión, disimulado por el advenimiento de la pandemia que exigió al gobierno y al Estado ocuparse de la urgencia y las necesidades apremiantes del momento.

Si la motivación íntima de AF era gobernar solo para poner a prueba la validez de su disconformidad con los métodos de CFK en 2008, pero con un desfase de más de 12 años de diferencia, revela que el presidente gestionó bajo la primacía de su estado emocional y sus necesidades subjetivas (más allá de la pandemia), subordinando la resolución de los problemas objetivos (económicos y sociales urgentes).

La manera en que AF, desde el inicio, nombró a todos sus ministros en general y el tipo de relación que mantuvo en especial con Kulfas y con Guzmán, revelan la intención de reforzar y respaldar a través de otros esas características de su personalidad. Prácticamente armó un núcleo inexpugnable autoreferencial y complaciente.

Las concepciones e ideas económicas de ese núcleo eran bastante sosas y bobas, más pensadas para sociedades de países del Norte de Europa que para nuestra propia sociedad, saber: que había que seguir el plan productivo (de Kulfas) durante 10 años como para que se noten los resultados a nivel social (más y mejor empleo); que había que exportar más y aumentar las reservas; que había que sanear la situación financiera de las empresas para que aumente el empleo; que había que “tranquilizar la economía”.

Es decir, toda una concepción remanida, trillada, que puede resumirse en lo siguiente: “hay que hacer sacrificios en el presente para, finalmente, tener los frutos en el futuro”. Esto en consonancia con una idea que lleva décadas en la Argentina según la cual este país nunca pudo desarrollarse por estar pendiente de urgencias y de cosas coyunturales todo el tiempo.

Lo menos que puede decirse de este pensamiento es que es bastante tonto, porque no se puede proponer sacrificio a una sociedad que padeció el gobierno de Macri y una pandemia que subió la pobreza al 40% de la población.

Después de los padecimientos de la II guerra mundial, Churchill, propuso hacer sacrificios al pueblo inglés durante muchos años, lo que le facilitó las cosas al laborismo que ganó las elecciones. Si los políticos peronistas en Argentina hicieran eso, se le facilitarían las cosas a Milei, Macri, Pato Bullrich, etc. O sea que es un suicidio político.

Ideas con las que encausar a la Argentina y a su pueblo.

Ya se dispone de muy poco tiempo para corregir el daño que hicieron estas concepciones abstractas que, cuando se intentan llevar al terreno de la realidad, provoca lo que pasa hoy en el país.

Si bien los problemas de desocupación no son graves, sí lo son la caída del salario real en general y la informalidad laboral, donde la caída del salario real es alevosa.

Para solucionar eso se requiere de un plan de estabilización por lo menos de 6 meses, durante los cuales se aumente el salario mínimo a $ 100.000.- y haya un aumento de salarios del 40% y se congelen los precios de los alimentos y las tarifas.

Hay que suspender la remisión de U$S al exterior bajo cualquier forma y pretexto y poner cupos estrictos.

Con la entrada al Brics, Argentina podría disponer de bienes que no necesiten pagarse con dólares.

A medida que la guerra en Eurasia se profundiza, hay que ir nacionalizando los resortes económicos fundamentales, a fin de reunir recursos para iniciar cuanto antes un plan de infraestructura de transporte de última tecnología (MAGLEV), construcción de viviendas, escuelas y hospitales en todo el país, que requerirá en forma directa o indirecta el empleo de 1 millón de personas.

Es equivocada la concepción de los movimientos sociales respecto a que la “economía capitalista” ya no puede proveer empleo y que hay que resignarse a ocuparse solo del “trabajo”.

Cuando los resortes fundamentales están nacionalizados y el Estado puede direccionar el excedente económico a los rubros que interesan en función del bienestar general del pueblo, la economía deja de ser “capitalista” aunque exista la propiedad privada.

Cuando no hay proyectos nuevos y no se hace nada, parece que la población sobra y no hay empleo. Pero, cuando aparecen los proyectos y el Estado interviene para que se hagan, la población lejos de sobrar, empieza a faltar (por ej. China: fin de la prohibición de más de un hijo).

Mitos acerca de la tecnología.

Otra idea equivocada es creer que la innovación tecnológica genera desocupación. Lo que genera es desocupación manual pero no intelectual o calificada.

En una sociedad con planificación, a media que se introduce tecnología (no importada sino desarrollada localmente) en los procesos productivos, se ahorra trabajo manual que se traslada al sector calificado.

Esto es posible porque hay aumento de la productividad y la sociedad en su conjunto puede sostener a más población y mejor educada, pudiendo la jornada laboral reducirse a la mitad.

Al mismo tiempo la sociedad puede aumentar al doble el período de educación de las personas, pongamos de 20 años, puede pasar a 40 años.

El pasado fue el contexto, pero no determina el futuro. Lo que determina el futuro es lo que decidimos en el presente en función de ideas que valgan la pena, como son las que contribuyen a mejorar las condiciones materiales y espirituales de toda la población presente y la que vendrá.

Así hablaba CFK.

 31/7/14.

PALABRAS DE LA EX PRESIDENTA DE LA NACIÓN CRISTINA FERNÁNDEZ DE KIRCHNER A LOS MILITANTES, DESDE EL PATIO DE LAS PALMERAS, LUEGO DEL ACTO DE FIRMA DE CONVENIOS DE DESENDEUDAMIENTO DE 13 PROVINCIAS ARGENTINAS, CASA ROSADA.

“Y para ese mundo complejo tienen que prepararse, esto no va a ser para improvisados, esto no va a ser para alguien que hable bonito, esto no va a ser para alguien al que el asesor de imagen le diga: “pónete la corbata, sácate el sombrero, saludá así o de otra forma”. Eso dura muy poco, eso no dura nada, eso dura lo que un suspiro.

El mundo que viene, el mundo que ya llegó, les notifico, va a exigir hombres y mujeres preparados, que sepan de historia, pero no para llorar sobre lo que pasó. No, no la historia hay que conocerla porque de ahí se encuentran las claves para decodificar lo que está pasando y lo que deberá pasar, deberán conocer la historia de los distintos pueblos, deberán también conocer y entender lo que está pasando con la aparición de nuevos actores mundial, deberán tener la capacidad de predecir, porque un dirigente también es alguien que ve un poco más adelante que el resto lo que va a pasar, por eso dirige. Dirigente no es el que llega en una lista, se sienta en una banca o en un sillón de gobernador, intendente o presidente.

Que nadie se engañe, dirigente es el que entiende la historia, es el que interpreta adecuadamente la realidad, es el que sabe distinguir lo estratégico de lo táctico, lo importante de lo menos importante, y orienta a sus pueblos y a sus propias fuerzas en dirección al triunfo. Eso es y eso para lo que ustedes necesitan prepararse, para eso. Cada uno de ustedes teniendo como horizonte la Patria, que es la única manera y la única brújula, que nunca te hace equivocarte…”