Para que los que se auto perciben como marxistas puedan dejar de girar en círculos o repetir como loros siempre lo mismo, deben indagar en todo lo que implica considerar la respuesta a la siguiente pregunta:
¿Por qué el trabajo incorporado en la creación continua
de nuevas capacidades productivas (investigación, desarrollo, laboratorios,
diseño de máquinas, etc., etc.) debería contarse como una disminución del
trabajo vivo de la sociedad en lugar de una transformación de sus formas?
Las categorías "trabajo muerto" o “trabajo vivo” no
parecen describir una propiedad intrínseca de las cosas sino una posición
temporal dentro de un proceso continuo.
En efecto, una máquina-herramienta es trabajo muerto,
trabajo pasado objetivado, solo desde la perspectiva de quien la usa. Pero
desde la perspectiva de quien la está produciendo es “trabajo vivo” de igual
modo al “trabajo vivo” de quienes están produciendo mercancías de consumo
final.
Por lo tanto, el “trabajo vivo” y el “trabajo muerto” no son
dos tipos de cosas diferentes; son dos momentos o dos perspectivas dentro de un
mismo proceso de reproducción social.
Pero el problema del marxismo reside en esto: cuando Marx
formuló que el aumento de la composición orgánica (Co) “reduce o disminuye el
trabajo vivo” estaba pensando o suponiendo que los componentes de la fórmula, a
saber, capital constante (Cc), capital variable (Cv) y plusvalía (P),
representan en su abstracción el circuito completo del proceso de reproducción.
Pero, en rigor, él estaba aludiendo, implícitamente, al proceso de producción
que usa o consume máquinas, es decir, al que las opera para producir
mercancías.
En este punto hay que detenerse y pensar bien.
En efecto, los marxistas podrán decir que no importa lo que
ocurre antes del uso de la máquina-herramienta, porque se reproduce exactamente
lo mismo: en el proceso de producción de máquinas-herramientas se necesitan
otras máquinas herramientas y así sucesivamente.
Por lo tanto, para los marxistas, la fórmula representa todo
el circuito, independientemente de dónde uno se fije, sea el proceso de
producción de máquinas-herramientas o el proceso de producción de mercancías de
consumo final (los departamentos I y II que distingue Marx). Y los marxistas
dirían que el valor anterior al momento de uso de la máquina-herramienta ya
está incorporado en ella. Y, con esto, creen saldar el “supuesto problema”.
Pero, cuando se formula la LTDTG, el razonamiento parece
privilegiar la óptica del capital que compra medios de producción, no la del
capital que los produce, porque es mucho más sencillo observar allí (y no
aquí), cómo la máquina sustituye “trabajo vivo”.
Entonces, en mi perspectiva y diagonal de lectura, la LTDTG
parece construirse desde una visión local del proceso productivo y luego
generalizarse al conjunto del sistema, es decir, no es una verdadera
abstracción del circuito total.
En rigor, el sistema es una red de procesos simultáneos. Lo
que un capital registra como incremento de Cc es, para otro capital, el
resultado de contratar trabajadores, organizar investigación, fabricar
maquinaria y venderla, es decir movilizar y expandir “trabajo vivo” para hacer
todo ello.
En este punto, ya no es tan claro que el aumento de la Co
implique necesariamente una disminución del “trabajo vivo”, puede implicarla en
una clase (trabajo manual, por ej.) y localización, pero puede significar una
expansión de otra clase (el intelectual o calificado, etc.).
¿Puede deducirse el comportamiento de la totalidad a partir
de la perspectiva de uno de los actores del circuito?
Esta es un interrogante metodológico. Si la respuesta es que
no, entonces la LTDTG ya no puede establecerse simplemente observando que un
capital individual sustituye trabajo por maquinaria; habría que analizar el
balance del trabajo vivo en toda la economía, incluyendo los sectores que
crean, diseñan y producen esos nuevos medios de producción.
Es decir que lo que estoy cuestionando es el punto de
observación desde el que la fórmula está construida que privilegia,
implícitamente, el proceso de producción que compra maquinaria para producir
bienes de consumo final.
Cuando Marx distingue entre los dos grandes departamentos de
la reproducción (medios de producción y bienes de consumo), reconoce que el
sistema es un circuito interdependiente, pero, cuando pasa a la LTDTG, el
razonamiento vuelve a centrarse en un capital que enfrenta una decisión típica
o habitual: contratar más trabajo o incorporar más maquinaria.
Se podrá objetar que esa decisión es típica para todo el
circuito interdependiente. Pero, como veremos más adelante, esto no es tan así
o, más bien, para nada es así.
Hagamos la siguiente representación para entender mejor lo
que quiero significar de lo que hay subyacente a las fórmulas de Marx:
a) el actor 1’’
investiga y diseña elementos W para proveer al
b) actor 1’ que investiga y diseña elementos Z para proveer
al
c) actor 1, que investiga y diseña maquinaria X para proveer
al
d) actor 2 que monta la producción de maquinaria X para
proveer al
e) actor 3 que consume la maquinaria X para producir Y para
satisfacer el consumo del
f) actor 4 que consume el producto Y.
Fijarse que la secuencia a), b) y c) es como un nodo,
interdependiente, se necesitan entre sí.
Según los marxistas, hay Cc, Cv y P en a), b), c), d) y e),
sin importar la cantidad de actores o nodos involucrados y que la lógica es la
misma en todos.
Bueno, no es la misma.
Sin embargo, la formulación de la LTDTG parece privilegiar
la perspectiva del actor 3 (punto e) y tratarla como si fuera la perspectiva
del capital en general. Aunque los marxistas podrían decir que como todos son
lo mismo, no se privilegia nada en particular.
No todos son lo mismo. Porque los marxistas nunca demuestran
que el fenómeno de aumento de la Co y sustitución de trabajo vivo se reproduce simétricamente
en todos los sectores.
No basta con observar el balance de un nodo del sistema. Hay
que observar la arquitectura completa de la red de reproducción.
El significado económico de un aumento de Cc depende del tipo de
actividad, y Marx tiende a tratarlo como si tuviera el mismo efecto en todos
los sectores.
La relación entre composición orgánica y trabajo vivo
depende del sector productivo.
En el sector productor de mercancías
de consumo final, sucede lo que Marx y los marxistas dicen: más
automatización, menos trabajo directo por unidad producida, aumento de Cc/Cv.
Pero en el sector productor de medios de producción (nodos
a, b, c de mi ejemplo) la relación podría ser distinta.
Por ejemplo, una empresa que
fabrica máquinas de litografía para semiconductores o equipos médicos de alta
complejidad, puede, al incorporar mejores simuladores, mejores laboratorios y mejores
máquinas-herramienta, no necesariamente disminuir el trabajo vivo. Puede
ocurrir que se contratan más físicos, más ingenieros, más especialistas en
materiales, más desarrolladores de software, más matemáticos, más técnicos de
precisión. Es decir, el aumento del Cc expande el campo de aplicación del trabajo vivo altamente cualificado,
no lo sustituye.
Esto sugiere que existen al menos dos regímenes tecnológicos:
Régimen A (producción estandarizada) donde el capital
sustituye trabajo; y el
Régimen B (producción de
capacidades productivas): donde el capital complementa y potencia
trabajo altamente cualificado.
Si esta distinción es correcta, entonces la composición
orgánica deja de tener un efecto universal. Su significado cambia según el
régimen.
Estoy diciendo que la maquinaria que produce maquinaria
puede tener una lógica distinta de la maquinaria que produce mercancías.
Si estoy en lo correcto, a
medida que una economía se desarrolla, podría aumentar continuamente la
proporción de trabajadores dedicados a investigación, diseño, ingeniería, producción
de instrumentos, desarrollo tecnológico, etc. En ese caso, el trabajo vivo no
tendería necesariamente a desaparecer, tendería a cambiar de naturaleza. Cada
vez menos trabajo repetitivo. Cada vez más trabajo creador de nuevas
capacidades productivas.
Habría que distinguir cómo actúa el Cc en sectores donde su
función principal es sustituir trabajo, de aquellos donde su función principal
es ampliar las capacidades del trabajo vivo.
Si esto se verificara, la ley dejaría de ser universal y
pasaría a describir sólo una clase de procesos productivos.
Supongamos esta analogía: el filo del cuchillo equivale al
ahorro de trabajo vivo. Y la fuerza que se aplica a afilarlo equivale al
aumento del Cc. Siempre hay que gastar fuerza para ahorrar fuerza en el trabajo
de cortar.
El ahorro de trabajo en un punto presupone trabajo en otro
punto. Es decir, el ahorro de trabajo durante el uso del cuchillo es el
resultado de un trabajo previo orientado a crear esa capacidad de ahorro. Esto
es lo que sucede en los nodos a), b) y c).
Hay una diferencia interesante
con la maquinaria. El afilado no sólo consume trabajo. También requiere
conocimiento. Un buen afilador no simplemente "gasta energía", sabe
cómo obtener un filo mejor. Es decir, el aumento de productividad depende de
una combinación de trabajo, aprendizaje, experiencia, instrumentos, etc.
Toda economía que ahorra trabajo en una operación debe
invertir trabajo en producir las condiciones de ese ahorro y eso conduce a
modificar no solo la localización del trabajo en el circuito de producción sino
también su naturaleza, haciéndose más calificado, más educado, más intensivo en
conocimiento.
El ahorro de trabajo no aparece espontáneamente; exige una
inversión de trabajo y conocimiento para crear las condiciones de ese ahorro.
Si esa red crece en importancia histórica —como parece haber
ocurrido en algunas de las economías contemporáneas, por ej. China—, entonces el análisis ya no puede
limitarse al punto donde el trabajo se ahorra. Tiene que incorporar también el
punto donde se produce la capacidad de ahorrar trabajo.
Si bien en los Grundrisse,
especialmente cuando Marx habla del papel de la ciencia y del conocimiento
social, hay pasajes donde reconoce que el desarrollo de las fuerzas productivas
depende crecientemente del saber colectivo, pero tiende a subordinar el factor
creativo dentro de la teoría que tiene como eje la producción de valor y la
reproducción del capital.
En mi planteamiento, la creatividad es constitutiva del
desarrollo económico porque genera nuevas capacidades y nuevos nodos
productivos que no pueden deducirse de la reproducción de lo ya existente. La emergencia
de capacidades inéditas es un principio organizador del desarrollo histórico
muy importante.
Marx, con su concepción de la dialéctica, la idea y la
materia, elimina la novedad. De una forma diferente a como lo hace Hegel, pero
ambos eliminan la novedad. Tanto en Hegel como en Marx, la historia está
estructurada de tal modo que lo nuevo aparece como desarrollo de algo ya
contenido en la situación anterior.
Mi objeción es que eso deja poco espacio para una creatividad
genuina, entendida como la aparición de capacidades o posibilidades que no
estaban ya determinadas por la estructura previa.
Si existe una creatividad
auténtica, entonces pueden surgir capacidades nuevas y esas capacidades no son
deducibles del estado anterior del sistema, por tanto, la dinámica económica
tampoco puede describirse sólo como el desarrollo de contradicciones ya
presentes.
Los nodos de investigación no son meros lugares donde
simplemente se desarrolla una potencialidad ya dada, sino como lugares donde el
“trabajo vivo” puede hacer emerger instrumentos, métodos o conceptos que
reconfiguran el espacio de posibilidades.
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