viernes, 12 de junio de 2026

A propósito de las expresiones del Papa. Supuestos subyacentes y “supuestos ocultos”: universalismo vs. identitarismo; estructura/posición vs. sujeto identitario; opresores vs. oprimidos.

Hay un supuesto de la ideología espontánea e, incluso, de la ideología teórica en alguna de sus versiones (marxistas en general), que consiste en concebir al lugar estructural como creado por el ocupante dominante, el opresor. Entonces, surge una solución casi automática: se elimina al ocupante, ergo, se elimina el lugar estructural.

El implícito es: los burgueses crearon el capitalismo, los hombres el patriarcalismo o el machismo, o los supremacistas blancos el racismo. Entonces, ante eso, surge una práctica política e ideológica casi automática: el enemigo es la patronal burguesa; los hombres machistas y los racistas blancos. Y así sucesivamente, sean los ocupantes que sean de los lugares estructurales que sean.

En esta visión espontánea todo ocurre dentro de lo visible: polaridad, conflicto, lucha de poder, intereses, etc. Toda la práctica política e ideológica debe estar centrada en la disputa de los oprimidos (negros, mujeres, obreros, etc.) contra los opresores y tratar de desplazar a los opresores, creyendo así que se cambian las estructuras, puesto que éstas fueron creadas por ellos. La estructura siempre, sea la opresiva como la liberadora, es producto de la acción de los sujetos, en un caso de los opresores y, en el otro, de los oprimidos que se liberan.

Ahora bien, existe otro supuesto inverso, no ya espontáneo sino teóricamente concebido (por Marx en El Capital y por el estructuralismo marxista): el de que el lugar estructural crea al ocupante. La estructura ya no es producto de la acción de los sujetos, sino que es la que asigna los lugares a los sujetos, los cuales pasan a ser “portadores” de función. Por eso Althusser decía que la “historia es un proceso sin sujeto”.

A pesar de que esta construcción teórica (en una versión marxista) se centra en la estructura y no en el sujeto, la propuesta de salida o solución que ofrece para la estructura es del estilo de la visión espontánea: la clase obrera es la única clase que puede superar la estructura y transformarla. Por extensión: las mujeres, los negros, los marginados, etc., etc., son los únicos que pueden superar la estructura (patriarcal, racista, etc.).

El problema teórico de esto es que no puede un “portador” (clase obrera) tener una cualidad especial distinta a otro “portador” (burguesía). O cualquiera la tiene (burgués u obrero) o ninguno la tiene. No se comprende (más que como postulado) que un soporte de estructura en especial tenga la capacidad de cambiarla. Y con otro soporte no ocurre ello.

Esto se puede disfrazar con toda clase de tesis, pero no deja de ser un postulado. Una cosa es constatar una contradicción estructural y otra cosa muy diferente es atribuir a uno de los polos de la contradicción una capacidad singular para comprenderla o resolverla. ¿Por qué una posición estructural particular tendría la capacidad de abolir todas las posiciones estructurales, incluida ella misma?

Se podría decir que una visión absolutiza al ocupante, al concebirlos como sujetos cuya acción transforma las estructuras, y, la otra, a la posición estructural, al concebirla como dadora y distribuidora de los lugares de los “portadores”.

El marxismo y los enfoques identitarios en general identifican correctamente tensiones o contradicciones, pero tienden a tratar a estas como si fuera el principio originario de la realidad social.

Toda la discusión parece desarrollarse dentro del plano de las identidades y de las relaciones de fuerza entre ellas, sin apelar a un criterio superior que juzgue a todas por igual

¿Existe una dimensión humana común que permita juzgar las injusticias independientemente de quién sea la víctima?

¿Cuánto peso debe darse al principio universal humano y cuánto a las identidades particulares a través de las cuales las personas viven su experiencia?

En mi perspectiva ontológica y epistemológica, la contradicción ya presupone una unidad más amplia que contiene a los polos enfrentados. Por lo tanto, la política y las concepciones ideológicas o doctrinarias ancladas en lo visible, en la polaridad y la lucha por el poder solo puede aspirar, lo sepan o no, a modificar formas en las relaciones de dominación, porque los principios (no visibles) que generan esas relaciones no son identificados y se escapan al análisis convencional.

La categoría "opresor" es más una descripción de una función dentro de un sistema que una explicación causal del sistema mismo.

Pienso que, cuando el Papa habla sobre "apreciar la complejidad", lo que intentaba señalar era evitar quedar atrapados en categorías binarias que convierten a unos en los buenos y a otros en los malos, no porque los conflictos no existan, sino porque los conflictos visibles suelen estar insertos en realidades más amplias y complejas.

Confieso que me interesa menos quién ocupa una posición determinada y más cuál es la lógica del sistema que produce esas posiciones. El conocimiento aparece cuando se comprende esa lógica subyacente, de lo contrario, uno sólo describe el tablero y las piezas, pero no las reglas del juego.

Si uno toma en serio el carácter estructural de las relaciones sociales, entonces la transformación no puede consistir simplemente en que un grupo social adquiera poder sobre otro. Debería consistir en comprender y modificar los principios generativos que producen las posiciones mismas.

La cuestión no es ¿quién debe ocupar la posición dominante?, sino ¿qué principio subyacente genera esa estructura de posiciones y cómo podría transformarse?

Si el “gran mérito” de Marx fue mostrar que los individuos están inmersos en relaciones estructurales que los trascienden (el burgués y el obrero como personificaciones de categorías económicas de Capital y Trabajo respectivamente), entonces es extraño que la solución consista en que uno de los polos internos de esa estructura se convierta en el agente de su superación.

Identificar correctamente una estructura no garantiza haber encontrado el principio de su transformación. Una teoría puede ser buena para explicar por qué existen dos o múltiples polos enfrentados y, sin embargo, equivocarse al suponer que uno de esos polos contiene la solución.

Una transformación genuina tendría que operar sobre el principio generador de la polaridad misma, no sobre cuál de los polos ocupa temporalmente la posición dominante. Lo que deshumaniza no es meramente la conducta del opresor sino el funcionamiento de ese principio generador de la polaridad que los tiene atrapados a ambos polos, aunque de forma asimétrica.

En esta perspectiva, la injusticia social (la violación del principio de la justicia social) deforma y degrada no solo la identidad de los oprimidos sino también la de los opresores. En el extremo, esa degradación convierte a los individuos en opresores en acto y opresores en potencia.

Esta comprensión era magistral en la mente del reverendo King o de Mandela. Para estos extraordinarios humanistas los conjuntos discriminados y marginados, los afroamericanos o los negros sudafricanos, estaban definidos por la violación de principios universales de justicia y dignidad humana. No veían nada particular en las comunidades que defendían más que la de ser víctimas de la violación de esos principios. Y toda su práctica política tenía como norte estratégico la aplicación plena de los principios universales que igualaban a todos los seres humanos independientemente, de su raza, género o religión.

Supuestos “ocultos”:

1) Supuesto de que la posición (lugar estructural) genera la conducta: no es así, que habilite o posibilite una conducta no significa que la genera.

2) Supuesto de que uno de los polos contiene la solución: no es así, no hay privilegio alguno en cuanto al acceso a la solución o superación de la estructura.

3) Supuesto de que el ocupante es idéntico a la posición (lugar estructural): no es así, la posición puede ser dominante porque el lugar estructural lo es, pero el individuo que ocupa ese lugar puede no serlo.

4) El supuesto de que la lucha entre polos explica el sistema: lo que explica el sistema es la identificación del principio generador de la polaridad.

5) El supuesto de que cambiar ocupantes de lugares estructurales equivale a cambiar estructuras: eso no es así, solo cambia la forma de la polaridad o desigualdad estructural.

6) El supuesto de que la transformación estructural es “externa”, de que no existen modalidades nuevas o principios nuevos en la manera de ocupar el lugar estructural, esto es, o se destruye el lugar o se reemplazan a los ocupantes. Esto tampoco es así. Un lugar estructural puede cambiar de sentido cuando quien lo ocupa logra introducir un principio novedoso.

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