Ver acá entre 13:17 y 26:50.
Sócrates decía que la verdadera definición de “ignorancia” no es meramente el no saber, sino el creer que se sabe cuando no se sabe.
Todo lo que se observa en ese lapso del video es errado,
todo, no hay ni un cachito acertado. ¿Cómo puede ser eso? Puede ser porque al
abordar o enfocar mal alguna cuestión o problemática, todo lo que se diga es
una potenciación del error inicial.
Hace 60 años, A. T. Vandor, luego de experimentar el fracaso
del retorno de JDP a la patria a fines de 1964, comenzó a autoconvencerse y a convencer
a los demás de que JDP jamás volvería y que había que ser “peronista sin Perón”.
No le fue bien que digamos, puesto que, ante la creación de
un partido vandorista independiente de las directrices del General en el exilio,
hubo una reacción que reinstaló la centralidad de la conducción de Perón. Esa
reacción resultó vencedora y Vandor tuvo que recular.
Ahora parece que hay mucha gente que cree que se puede vivir
con esta supuesta “normalidad”: que Cristina seguirá presa pero tenemos un
candidato (Axel) que mide bien y no hay que perturbar demasiado con “cosas
raras” y no complicarle las cosas a ese candidato. Que Cristina esté presa es
como el paisaje.
Cuando varios hablan de la importancia de la consigna “Cristina
libre”, no se debe, so pena de cometer errores políticos muy serios,
interpretar de manera formal eso. Esa consigna es solo la expresión formal de
cuestiones de fondo muy relevantes y decisivas.
En efecto, que Cristina esté relativamente neutralizada,
lejos de favorecer al eventual futuro presidente peronista, cualquiera sea éste,
lo perjudica, porque esa situación le quita poder y margen de maniobra y
autonomía ante los llamados “poderes fácticos” los que se regocijarán de ver
cómo el peronismo se ata una de las manos él solo.
La cuestión de fondo, donde reside la incomprensión, es no
poder captar la naturaleza del liderazgo de CFK basada en su vínculo emocional
(ahora latente) que mantiene con alrededor 1/3 de la población.
A mucha gente le parecerá bueno o muy bueno Kicillof como administrador
de la cosa pública, o se ilusionará con que sea presidente. Pero es eso y nada
más. Nadie va a llorar porque esté o no esté. Kicillof no tiene, aunque mida
bien, el vínculo emocional que sí tiene Cristina que sí suscita emociones mucho
más intensas, a pesar de estar presa y restringida su actividad política
presencial. Muchos no entienden los efectos potenciales que tiene esta
diferencia cualitativa.
Los peronistas debieran pensar desde ahora ¿qué pasa si Milei llega al
fin de su mandato con el dólar controlado, aunque sea en el contexto de una
recesión generalizada? Si le sucede en el cargo Kicillof ¿cómo va a corregir la
macro? ¿Devaluación, como con Duhalde-Remes? ¿Otra vez opa? Pero, encima, con
el riesgo de que no haya una recuperación posterior como sí la hubo a partir de
2003 con los K. No creo que una devaluación en el actual contexto mundial tenga
los mismos efectos que la que tuvo la de 2002 en aquél contexto mundial, hace
casi 25 años.
Esto vale también para el caso de que a Milei le explote
antes de finalizar su mandato y la devaluación tenga que adelantarse. No hay
garantías de un efecto reactivante o restaurador tal como sí ocurrió en
aquellos años.
Así que la situación es extremadamente compleja, se
necesitará de todos los recursos y armas políticas a disposición (principalmente
CFK) para adquirir más poder y así sortear las enormes dificultades que se tendrán
que afrontar.
Los que no vean esto tienen que empezar a prestar más
atención a las cosas reales y subyacentes y menos a las imaginarias y
aparentes.
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