jueves, 23 de abril de 2026

La incomprensión emocional. ¿Kicillof puede llegar a ser otro Duhalde (pero más intelectual)? ¿Algún día comprenderán la naturaleza del liderazgo de CFK?


Ver acá entre 13:17 y 26:50.

Sócrates decía que la verdadera definición de “ignorancia” no es meramente el no saber, sino el creer que se sabe cuando no se sabe.

Todo lo que se observa en ese lapso del video es errado, todo, no hay ni un cachito acertado. ¿Cómo puede ser eso? Puede ser porque al abordar o enfocar mal alguna cuestión o problemática, todo lo que se diga es una potenciación del error inicial.

Hace 60 años, A. T. Vandor, luego de experimentar el fracaso del retorno de JDP a la patria a fines de 1964, comenzó a autoconvencerse y a convencer a los demás de que JDP jamás volvería y que había que ser “peronista sin Perón”.

No le fue bien que digamos, puesto que, ante la creación de un partido vandorista independiente de las directrices del General en el exilio, hubo una reacción que reinstaló la centralidad de la conducción de Perón. Esa reacción resultó vencedora y Vandor tuvo que recular.

Ahora parece que hay mucha gente que cree que se puede vivir con esta supuesta “normalidad”: que Cristina seguirá presa pero tenemos un candidato (Axel) que mide bien y no hay que perturbar demasiado con “cosas raras” y no complicarle las cosas a ese candidato. Que Cristina esté presa es como el paisaje.

Cuando varios hablan de la importancia de la consigna “Cristina libre”, no se debe, so pena de cometer errores políticos muy serios, interpretar de manera formal eso. Esa consigna es solo la expresión formal de cuestiones de fondo muy relevantes y decisivas.

En efecto, que Cristina esté relativamente neutralizada, lejos de favorecer al eventual futuro presidente peronista, cualquiera sea éste, lo perjudica, porque esa situación le quita poder y margen de maniobra y autonomía ante los llamados “poderes fácticos” los que se regocijarán de ver cómo el peronismo se ata una de las manos él solo.

La cuestión de fondo, donde reside la incomprensión, es no poder captar la naturaleza del liderazgo de CFK basada en su vínculo emocional (ahora latente) que mantiene con alrededor 1/3 de la población.

A mucha gente le parecerá bueno o muy bueno Kicillof como administrador de la cosa pública, o se ilusionará con que sea presidente. Pero es eso y nada más. Nadie va a llorar porque esté o no esté. Kicillof no tiene, aunque mida bien, el vínculo emocional que sí tiene Cristina que sí suscita emociones mucho más intensas, a pesar de estar presa y restringida su actividad política presencial. Muchos no entienden los efectos potenciales que tiene esta diferencia cualitativa.

Los peronistas debieran pensar desde ahora ¿qué pasa si Milei llega al fin de su mandato con el dólar controlado, aunque sea en el contexto de una recesión generalizada? Si le sucede en el cargo Kicillof ¿cómo va a corregir la macro? ¿Devaluación, como con Duhalde-Remes? ¿Otra vez opa? Pero, encima, con el riesgo de que no haya una recuperación posterior como sí la hubo a partir de 2003 con los K. No creo que una devaluación en el actual contexto mundial tenga los mismos efectos que la que tuvo la de 2002 en aquél contexto mundial, hace casi 25 años.

Esto vale también para el caso de que a Milei le explote antes de finalizar su mandato y la devaluación tenga que adelantarse. No hay garantías de un efecto reactivante o restaurador tal como sí ocurrió en aquellos años.

Así que la situación es extremadamente compleja, se necesitará de todos los recursos y armas políticas a disposición (principalmente CFK) para adquirir más poder y así sortear las enormes dificultades que se tendrán que afrontar.

Los que no vean esto tienen que empezar a prestar más atención a las cosas reales y subyacentes y menos a las imaginarias y aparentes.

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